La viuda del maestro del Pop Art impulsa una retrospectiva con obras que rescató de las manos del maestro del pop cuando las estaba destruyendo: todas pinturas anteriores a su época de esplendor.

POR TED LOOS – The New York Times

Dorothy Lichtenstein prestó numerosas pinturas de su difunto esposo, Roy, para una exposición en Chicago.

Un día, a mediados de la década del 70, Dorothy Lichtenstein pasó por el taller de su marido en el Bowery después de almorzar, suponiendo que lo encontraría trabajando en un nuevo cuadro. En vez de estar creando, el maestro del Pop, Roy Lichtenstein, estaba dedicado a un acto de destrucción.

Con una cuchilla para cartón, Lichtenstein ­que ya era famoso por sus pinturas de puntos de Benday de los años sesenta- estaba cortando varios trabajos anteriores, abstracciones pequeñas y llenas de color que se remontaban a fines de los cincuenta.

“Las había sacado de alguna parte y simplemente las estaba cortando en pedazos”, recordó la señora Lichtenstein recientemente. “Su asistente y yo le gritamos `¡No sigas!’” Consiguieron recuperar algunas de las pinturas y las guardaron.

Ahora, tres de ellas, tomadas del enorme tesoro de obras de su marido que guarda Dorothy Lichtenstein, están siendo exhibidas en “Roy Lichtenstein: A Retrospective”, una importante exposición de obras del artista, que murió en 1997, que se presentará en el Art Institute de Chicago hasta el 3 de septiembre.

“En cierto modo, prestarlas me genera algunas dudas ya que Roy estaba destruyéndolas”, dijo Dorothy Lichtenstein, de setenta y dos años, sentada en el living de un gran complejo en el West Village creado por varios edificios, que hace las veces de residencia suya en Nueva York y que también alberga el último taller de su marido y la Fundación Roy Lichtenstein.

La señora Lichtenstein agregó que, en su opinión, él sencillamente no estaba contento con trabajos anteriores, pero que pueden llegar a redondear la percepción que el público tiene de su obra.

“Me parece bien que estén allí”, dijo. “Él no surgió de la noche a la mañana en 1961. Antes tuvo en cierto modo una carrera torturada como artista. Solía contar cómo ponía sus trabajos en el techo de su viejo auto y conducía desde Ohio yendo de una galería a otra”.

Por el hecho de salvarlas, en primer lugar, Dorothy Lichtenstein ayudó a determinar la muestra de Chicago, donde hay en exposición más de ciento setenta obras que posteriormente viajarán a la National Gallery of Art, en Washington, la Tate Modern de Londres y el Centro Pompidou en París.

Para la exposición, prestó docenas de obras más de sus tenencias personales, que ascienden a centenares. Dorothy Lichtenstein venía sintiendo que a su marido le correspondía “una muestra verdaderamente importante”; la última retrospectiva completa fue en 1993, en el Guggenheim Museum, cuando Lichtenstein todavía vivía.

La muestra de Chicago tiene muchas de las pinturas Pop que el público quizá ya conoce, como “Drowning Girl” (1963), pero James Rondeau, presidente del departamento contemporáneo del Art Institute, dijo que estaba particularmente contento de presentar casi 50 obras en papel, un soporte que no se incluyó en la muestra de 1993.

La señora Lichtenstein alentó a Rondeau a revisar 70 cajones de trabajos en papel que están en un depósito. “Nunca antes había dado acceso a esas obras”, dijo.

Que la muestra se centre en los dibujos es algo que agradó a Dorothy Lichtenstein, dijo, porque muestran “más la mano de Roy” y dejan bien claro que no fue simplemente un artista que se apropió de la historieta, sino un maestro absoluto de la composición.

No obstante, dijo que nunca trata de condicionar a los curadores. “Me gusta ver las ideas y las interpretaciones de otro”, dijo. “Veré las cosas bajo una nueva luz”.

Para la muestra de Chicago, la señora Lichtenstein se enteró de que habían pedido a Agnes Gund, la coleccionista y presidenta emérita del Museo de Arte Moderno, que prestara una de las obras más famosas de la época Pop, “Masterpiece” (1962), en la cual una rubia dice a un artista de mandíbula cuadrada, “¡Vaya, Brad, querido, esta pintura es una obra maestra!” Dorothy Lichtenstein dijo que ella sorprendió a Gund, que es amiga suya, ofreciéndole otra obra de Lichtenstein de igual tamaño y forma para que no tuviera un espacio en blanco en la pared durante el tiempo que dure la exposición.

“Masterpiece” acabó en la muestra de Chicago. Rondeau dijo que ese estilo de diplomacia y esa eficiencia eran típicas de los esfuerzos de Dorothy Lichtenstein. “Ha dedicado una enorme parte de su vida a proteger el legado de Roy”, dijo. “No todos los cónyuges de artistas deciden tomar y mantener esa posta”, agregó. “Ella lo siente de una manera muy intensa y actúa en consecuencia. Lo considera su tarea”.

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