El perfil económico de la provincia de San Juan, ha sido modificado, de forma forzosa, sin contar con el pueblo al iniciarse este proceso, que previo al 2003 se ha tejido y meticulosamente -de cualquier forma- ha empezado a desalojar a los productores. El proyecto minero nos ha puesto en serias disyuntivas: por un lado las informaciones a comprobar, pero que siempre levanta suspicacias de quienes deben verse obligados a luchar día a día contra un aparato sobre dimensionado, que directa o indirectamente, sólo produce algo de mil empleos, con una población carente, con obras que se ponen de manifiesto a favor de la administración provincial -empero llegando al fondo- las obras son de recursos nacionales, y dados los alcances comenzamos a preguntarnos ¿qué producción genuina ofrece San Juan? ¿qué magnitud tiene? Cuál es la estrategia para superar los problemas productivos?

Ante las preguntas, no podemos dejar pasar el marco de oportunidades infinitas que ofrece la provincia, pero que éstas no son aprovechadas.

Hoy las editoriales de los diarios y medios comunicativos mantienen un cepo de misterios que se cierne en torno a la temática incluso ambiental de San Juan, la misma que acaba de ponderar aspectos contra toda manifestación -venga del puerto de Buenos Aires o de otra provincia argentina- que sea contraria al proyecto, que incluso, funcionalmente a la economía «no le sirve».

Pero los medios han pasado la vista gorda acerca de cuestiones como «el cierre de empresas y comercios» y usted dirá: -pero tiene que ver con la política nacional. Y entonces le afirmaremos que «la política nacional es respaldada en todo aspecto por el gobierno local», puesto que no sólo el voto, sino todos sus mecanismos…
Por qué? dado que ante las crecientes manifestaciones contrarias a la minería, en las provincias cordilleranas y otras, se vienen dando; hace unos días, el caso del desalojo de Cerro Negro -producido por gendarmería- desembocó en una orden nacional, y siendo ésta en defensa de los intereses de las compañías mega mineras. Por tanto, tampoco legislador nacional alguno, se ha puesto a reclamar por los intereses de nuestros empresarios reales, que entre ellos hay muchos afectados de los distintos rubros. Sea, pues, la restricción del dólar, las importaciones y toda la maquinaria que contribuye a desmoronar el marco productivo alicaído -tal como las entidades del campo denuncian- ante ésta política de desaliento permanente.

El cierre de negocios, el vaciamiento de locales, las ofertas por las caídas, no se corroboran con la realidad del PBI -aunque éste denota un mapeo nacional-, y por otra parte es leve el crecimiento proyectado para el año, pero no es por una cuestión mundial. Es más bien a semejanza de la situación nuestra, meramente argentina. Dado que Colombia y Perú -también países de nuestra América- crecerán el doble al finalizar el año.

Pero, con debilidades se ha pasado vista de los sucedido con la crisis, los gremios y sectores que nuclean a empresarios -muchos de ellos- difunden información, hasta diríamos suavizada de todo acontecimiento, sin defender los puestos de trabajo, las familias que de ello dependen o los intereses de sus representados. Todo para favorecer los mandatos del Gobernador local.

Entonces, los medios de comunicación, viendo ante sus ojos y una mirada no perpleja, todo deterioro, son capaces sólo, y en exclusiva, de defender a capa y espada «el proyecto improductivo». Basándose en la no reflexión y nada más que difusión de toda orden del régimen local.

Incluso los debates comienzan a aflorar, y lo que en el horizonte se ve, es un grupo de conductores y jefes editoriales -que antes benefiaciáronse con el perfil productivo y desconociendo su historia- arremeten sin más contra las críticas, para decirlo de forma burda y maliciosa.

Cuándo recuperaremos la paz y la libertad de producir y crecer?

REDACCIÓN ACG

DE: http://andreszpoliticaycultura.blogspot.com.ar/

Comments

comments