(Por unos dólares más)

El lunes pasado, en la Facultad de Ciencias Exactas (UNSJ), se llevó a cabo una exposición de la consultora BGC, dedicada a Ciencias Aplicadas a la Tierra (¿?), sobre Permafrost y Ambiente Periglaciar. En un auditorio de poco más de 50 personas, bajaron línea, literalmente, para la conformación de un discurso en pro del avance minero sobre los glaciares exitentes en alta cordillera. Estos fueron los principales argumentos y las falacias que esconden:

– Argentina es el único país del mundo que tiene Ley de Glaciares. En otros existen algunas regulaciones pero no ley. La propia compañía ha elaborado una guía de sugerencias al respecto.
Lo cierto es que tener una ley que no se aplica, de nada sirve. Cada país es soberano para sancionar leyes de acuerdo a las necesidades de su territorio, población, etc. etc. Si un país solo elabora leyes de acuerdo a lo que ya elaboraron otros,  el trabajo legislativo se transforma en un mero copiar y pegar.

Las compañías elaboran una guía de acuerdo a sus necesidades de rentabilidad no de las necesidades de los pueblos.

– Los glaciares no son necesariamente reserva de agua. Sólo aportan agua aquellos llamados inactivos, que están en proceso de descomposición. Los activos se están reduciendo por sublimación, es decir, están pasando directamente de estado sólido a gaseoso sin proveer agua.

Lo cierto es que: Los glaciares son el motor de todo el sistema hídrico de los ríos. Lo que ellos llaman “inactivos “son los permafrost discontinuos. Es decir el agua acumulada dentro de la formación montañosa que a determinada altura, se congelan en invierno y descongelan en verano debido a la variación de la temperatura según la estación. De ahí salen los hilos de agua que forman los arroyos.

Decir que los glaciares activos están pasando a estado gaseoso, es decir, se están evaporando, ES UNA DECLARACIÓN DE IGNORANCIA. Para que el agua pase a ser vapor se necesita una temperatura de 100 grados. A la altitud de los glaciares de San Juan, unos 90 grados aproximadamente. Esto según los acuerdos científicos  internacionales basados en la tabla creada por Anders Celsius.

Esto muestra hasta qué punto la universidad-empresa UNSJ pretende cambiar normas científicas validadas internacionalmente a favor de sus sponsors actuales. Esto la desacredita científicamente como institución. También a sus supuestos “expertos”.

– Se denomina “reserva” a aquél recurso que está disponible. Los glaciares activos, que son gran parte del total de existentes, tienen agua, pero no está disponible, por consiguiente, no son reserva.

Lo cierto es que: El sistema hídrico de alta montaña es toda una reserva en sí mismo. Los glaciares, permafrost continuos y discontinuos actúan interrelacionados. Si se destruye una parte, se afecta todo el sistema.

Por lo tanto no solo es una reserva, sino toda una FÁBRICA DE AGUA.

– Cualquier actividad humana podría realizarse en su cercanía porque es muy probable, seguro, que terminará antes de que el glaciar pueda pasar de activo a inactivo (cientos, miles de años).

Otra vez, esto marca la absoluta ignorancia sobre cómo se forman los ríos en la alta montaña y tratar de imponer la falacia de que  los ríos de San Juan “se forman por lluvia”
– La interpretación glaciar-reserva de agua es, en buena medida, un mito. Para determinar si es reserva o no, hay que estudiar cada caso.

Aún los glaciares blancos que no desprenden agua, son parte del enfriamiento necesario de la cordillera: ayudan a los otros glaciares apoyados sobre permafrost continuos y discontinuos a regular el escurrimiento de los arroyos-

 – Lo que se ve escurrir del glaciar activo es la nieve que cada invierno se acumula en su superficie, nada más.

Falso absoluto. Lo que se derrite es el que está en la zona periglaciar, lugar donde se encuentran trabajando las empresas mineras: Pachón, Los azules, Veladero, Pascua Lama, etc.

El glaciar solo aporta no más que un 10% de los arroyos que se forman en la zona.
– En Kirjistán, Groenlandia y Canadá está permitido trasladar glaciares. Es más, se lo ha hecho varias veces.
– En todos los casos se ha estudiado previamente la composición de aportes de agua a la respectiva cuenca y no solamente y de manera aislada, el glaciar.

Que den datos precisos. ¿Qué proyectos fueron? ¿En qué lugares exactos se trasladaron glaciares? ¿En qué forma se hicieron? ¿Cómo funcionaban las cuencas que cuencas alimentaban?, ¿que esquemas productivos y habitacionales se ubicaban a partir de esos sistemas de agua y como están ahora? Es importante dar casos concretos con toda la información pertinente. Caso contrario esa afirmación es inválida y  quizás, falsa.

– El sedimento de polvo depositado sobre un glaciar por actividad humana o efecto natural, puede dañarlo sólo en el escaso límite de entre 3 y 4 cm de espesor. Por debajo o por encima de eso, lo beneficia porque lo cubre como una frazada protegiéndolo. En países alpinos de Europa, se los cubre artificialmente para preservarlos como objeto de admiración turística, no porque sean reserva de agua.

Lo cierto es que: Estudios realizados por la Dirección General de Agua de Chile “prueban que el si se deposita 1mm de material particulado sobre un glaciar acelera en un 15% su derretimiento.

La cobertura que hacen en Europa de los glaciares es con material refractario especial para conservar el frío ya que son glaciares de baja altura y los está afectando el calentamiento global.  Y no para atracción turística.

Cabe  acotar que,  precisamente, la nieve es una de las explotaciones turísticas más rentables del mundo y de mayor  sustentabilidad que cualquier otra actividad en el tiempo.


– Si no se pudiera trabajar sobre suelo frío o cerca de glaciares, no podrían existir muchas ciudades de Rusia y mucho menos en Siberia. Para qué hablar de Islandia, Alaska y otros lugares muy conocidos.

Ni Moscú, ni Kiev, ni San Petersburgo ni Siberia están sobre glaciares de altura. Siberia es una estepa congelada gran parte del año. Sus ciudades están sobre esa estepa, no sobre glaciares de altura.


– En el mundo científico no se usa la palabra “impacto” como por ejemplo “impacto ambiental”, que da una connotación inicialmente negativa. Se prefiere la idea de “interacción” que describe mejor los sucesos que ocurren.

Las empresas mineras son las que nunca hablan de impacto. Solo de mitigación del daño,  de donde se  refiere  que el daño es inevitable e irreversible.
Si estas son las consultoras que capacitan a los alumnos y/o personal docente de esta institución UNSJ, estamos perdidos.

INTI CHUTEH

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