Manchas de sangre y colillas de cigarrillo revelaron rastros genéticos nuevos. El juez ordenó pruebas de ADN en siete personas.Por Eduardo Manrique – Diario De Cuyo

Una gota de sangre en el capot del Fiat Uno del asesinado oficial inspector Mario Vega (52). Otra más en uno de sus borceguíes. Y huellas genéticas en tres colillas de cigarrillo, una que encontraron en el interior de su vehículo y dos más en un lugar cercano al auto. Según fuentes judiciales, las pruebas de ADN practicas en esos elementos de prueba, revelaron que no se corresponden con la víctima ni tampoco con Pedro Zamora (23), el joven que confesó haberlo matado de 11 cuchillazos en un hotel por horas la noche del 12 de diciembre pasado, cuando el Policía le reveló que tenía Sida.

¿A quién pertenece ese ADN? ‘La teoría de una tercera persona involucrada siempre fue un línea investigativa fuerte, y más ahora que las pericias sobre restos de sangre revelaron que no pertenecen a la víctima ni al detenido. Por eso el señor juez (José Atenágoras Vega) ordenó pruebas de ADN en el entorno de la víctima y también del detenido para esclarecer ese punto’, dijo ayer el abogado Eduardo Cáceres, patrocinante de la familia del fallecido.

En concreto, las pericias de ADN se realizarán en el joven que era pareja de Vega y en otros seis sujetos (dos mujeres y cuatro varones) que conocían a Zamora (uno es su tío). Estos últimos seis quedaron en la mira porque llegaron en camioneta al mismo camping municipal de Chimbas donde fue abandonado Vega, desnudo dentro de su auto. Es más, en su relato describen que fueron los primeros en descubrir el vehículo con el cadáver en su interior. Según su versión, arribaron en camioneta en la primera hora del 13 de diciembre para divertirse, pero se quedaron allí hasta la primera claridad por falta de combustible.

La prueba de ADN servirá para confirmar o descartar si alguno de ellos estuvo implicado, porque la sospecha es que Zamora tuvo ayuda, por lo menos a la hora de deshacerse del cuerpo.

Comments

comments