Riovía, la firma encargada del dragado del canal, advirtió que podría recurrir a un tribunal internacional si se la excluye de las obras, en medio de las sospechas que pesan sobre ella por presunto intento de soborno

La advertencia de la compañía de capitales holandeses llega en un momento de máxima tensión entre la Argentina y Uruguay, por las denuncias de un presunto pago de coimas para favorecer a esa firma en el proceso de licitación del dragado, lo que llevó a la Cancillería a «excluirla» del millonario negocio.

Según el diario uruguayo El País, fuentes de Riovía señalaron que si las autoridades deciden retirar su oferta para la adjudicación de las obras, la empresa «recurrirá a un tribunal internacional» porque, según evaluaron, «no hay razones para ser retirados del proceso».

«La Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) debe abrir las ofertas y elegir la mejor. Lo que no puede haber es una descalificación a priori de la empresa por las sospechas, las versiones», señalaron fuentes de la firma al diario uruguayo.

En este sentido, subrayaron que «la empresa precalificó correctamente y no hay ninguna imputación concreta, sólo trascendidos que han sido desmentidos por los propios protagonistas».

«Si la oferta se declara inadmisible la empresa va a impugnar el acto y si se reitera recurrirá a un tribunal internacional, tal como lo prevé la licitación», señaló la fuente citada por El País.

El conflicto se originó al trascender que el jefe de Gabinete de la cancillería uruguaya,Francisco Bustillo, fue el supuesto destinatario de un presunto intento de soborno de Riovía para conservar la licitación, durante una conversación que mantuvo con el ex vicecanciller argentino Roberto García Moritán.

Esto motivó una investigación a cargo del Tribunal de Cuentas de Uruguay que arrojó dudas sobre el proceso de adjudicación del millonario negocio, por lo que la Cancillería argentina decidió excluirla del proceso pero sin el acompañamiento de la diplomacia uruguaya, que cuestionó esta medida.

En junio pasado, Bustillo dijo al Tribunal de Cuentas que había sido invitado por García Moritán a tomar un café en el Jockey Club y que el funcionario argentino le dijo que tenía buenos contactos con Riovía y que «sabía por comentarios que había ofrecido en otras oportunidades sumas para verse beneficiada, lo que él suponía que podía suceder».

Según la publicación uruguaya, Bustillo afirmó que luego de ese comentario se sumó a la reunión el representante comercial de Riovía, Sergio Cetera, pero él le dijo a García Moritán que no quería seguir reunido, por lo que saludó a Cetera y se retiró.

Sin embargo, las fuentes citadas ofrecieron otra versión y afirmaron que Cetera dijo haber concurrido al encuentro para «explicar lo conveniente que era para Uruguay renovar el contrato con Riovía» y que Bustillo permaneció hasta el final e incluso salieron los tres caminando juntos del Jockey Club.

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