POR LEONARDO MINDEZ – Clarín

Fue en la ampliación de una refinería de la petrolera en Ensenada y juntó a los gobernadores. Allí desmintió el malestar del CEO por al avance de Kicillof. Y criticó sin nombrar al titular de Shell.

Una carpa en la que retumban los cantitos de la épica kirchnerista, una mesa con funcionarios, un palco con gobernadores listos para el aplauso y la cadena nacional de radio y televisión. La Presidenta montó ayer su escenario favorito en la inauguración de la ampliación de la refinería de YPF en Ensenada y aprovechó para defender la creación de la comisión que regula el sector energético, reafirmar públicamente su confianza en Miguel Galuccio, desmentir cualquier malestar interno en la compañía y denunciar “una operación política y mediática” para desgastar a la petrolera reestatizada y a su CEO.

Apenas llegó al enorme predio de la destilería, Cristina cortó la cinta de la nueva planta de hidrosulfuración de gasoil. La acompañaban Galuccio, Amado Boudou, un grupo de trabajadores con el uniforme de YPF y la decena de gobernadores y ministros de las provincias petroleras nucleadas en el OFEPHI.

Primero, pegado a la Presidenta en la breve recorrida, iba Daniel Scioli.

De poco le valió.

Cuando llegaron a la carpa donde se pronunciaron los discursos, un gritó rompió nítido entre la muchachada cristinista que se amontonaba en el fondo con banderas de La Cámpora, Kolina y el Movimiento Evita: “¡Scioli traidor!”. En el escenario, todos se hicieron los distraídos.

Esta vez la Presidenta no se refirió al gobernador. Cristina comenzó, como otras veces, especulando con los títulos de los diarios de hoy. Y tomó precauciones. “Mañana seguramente van a decir ‘pero si esto lo hizo en la anterior gestión’. Perdón, de una inversión de 1.429 millones de pesos, 420 millones los puso el Estado Nacional”, aclaró.

Siguió con una defensa de la utilización de la cadena nacional, de la que ayer se cumplieron 13 en lo que va del año, porque “si ni lo hiciéramos, nadie se enteraría de estas cosas”, argumentó. Y enseguida se metió en la defensa de medidas tomadas en el sector energético en los últimos días que despertaron diversas críticas.

Primero, la creación mediante el decreto 1277 de la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica de hidrocarburíferos al comando de Kicillof que, por sus amplias atribuciones, activó las alarmas en las empresas petroleras y varias provincias.

“Los que tenían temor con el decreto 1277, que lo disipen”, pidió Cristina. “Que nadie los engañe, que nadie los asuste. Tengan la certeza que esta Presidenta no va a tomar medidas que afecten el interés del pueblo argentino”, aseguró, mientras mostraba reglamentaciones similares de países de la región.

“Los precios van a tener que ser igualitarios, a igual calidad de producto”, se detuvo en una de los alcances de la nueva reglamentación. “A lo mejor no le gusta a alguna empresa, o a su titular, que siempre se manifestó más como un jefe de la oposición que como un dirigente empresarial”, se refirió sin nombrarlo al titular de Shell, Juan José Aranguren.

Otra medida que defendió con firmeza fue el aumento del precio del gas en boca de pozo . Cristina argumentó que se trataba de “equilibrar” la estructura de costos, ya que en los últimos años había aumentado mucho el precio del GNC en las estaciones y casi nada para los productores. “El aumento reportará a las empresas una rentabilidad de $ 900 millones, y a las provincias 119 millones”, dijo.

La Presidenta ilustró su discurso con decenas de pantallas de PowerPoint. Se puso algo nerviosa cuando no aparecieron las imágenes que ella necesitaba, pero enseguida corrieron hasta la máquina Kicillof, Galuccio y su asistente en comunicación, Doris Capurro, para solucionar el entuerto.

La defensa medular de la nueva gestión estatal en YPF fue presentada en pantalla con el título “ Ataques de los medios . “Las cosas que se han escrito sobre Axel, relación con Miguel, que yo no lo recibo a Miguel … casi culebrones mexicanos que pueden parecer muy simpáticos pero que en realidad tienen el objetivo de perjudicar a YPF”, aseguró Cristina, antes de reclamar una ley de ética pública para los periodistas “para saber si quienes manejan la información pública reciben dinero de alguna empresa”.

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