POR MARCELO BONELLI /clarin

La determinación de Cristina Kirchner de profundizar su manejo absolutamente centralizado en la toma decisiones provoca un cimbronazo entre sus máximos colaboradores También la determinación de jugar con la suerte política de sus ministros, generó un clima atormentado y abrió feroces internas en el Gabinete , en una lucha por sobrevivir en el poder.

Los traspiés hicieron que ahora la pelea se focalice en el área económica, donde las trifulcas son duras entre Axel Kicillof y Guillermo Moreno, pero envuelven también a Julio De Vido, Mercedes Marcó del Pont y Ricardo Echegaray.

Moreno y De Vido decidieron ceder espacios, a la espera del fracaso de Kicillof.

La dureza con la cual la Presidenta maltrata a sus funcionarios generó un desgaste colosal en Miguel Galuccio. Ayer Cristina apareció con el petrolero, después de que el martes, en la Quinta de Olivos, Galuccio se retractara de sus ansias de renunciar a YPF al enterarse por el Boletín Oficial de la sanción de un decreto sobre petróleo.

Las referencias a los “estados alterados” de los funcionarios son comunes en todas las reuniones de hombres de negocios. Según se dice en la Asociación de Bancos Argentinos, AEA y la UIA, los ministros están “enloquecidos” frente a las decisiones de la Presidenta .

Ahora el conflicto interno aumentó con Amado Boudou, quien tuvo una fuerte desautorización con el paso de Cristina Kirchner por la Bolsa de Comercio. Allí, la Presidenta mencionó y ponderó en su discurso una decena de veces a Adelmo Gabbi, el archienemigo del vicepresidente.

Para eso, Gabbi tuvo que sujetarse a las reglas de juego de la Casa Rosada y admitir una suerte de censura previa en su alocución. Gabbi evitó cualquier tipo de crítica y modificó el último borrador del discurso: no mencionó la inflación, las restricciones a las utilidades empresarias y tampoco a la falta de normalización de la deuda con el Club de París.

Amado Boudou intentó suavizar la situación con la carta personal que le envió a Adelmo Gabbi. En su texto el vicepresidente habla del litigio judicial entre ambos, pero le deseo a Gabbi un “venturoso futuro.” Lo hizo porque el vicepresidente conoce una inminente decisión judicial:van a desestimar su denuncia contra Gabbi por falta de pruebas e inconsistencia. Igual ocurriría con la acción contra Esteban Righi.

Boudou admitió la cuestión en una hermética reunión con banqueros, los mismos que no van a los actos de Cristina y a quienes la Presidenta denunció en dos discursos. En ese encuentro confidencial, el vicepresidente se sinceró y lamentó: “Yo cumplí ordenes, fue Cristina la que me impulsó a denunciar a Gabbi y al procurador.” Y agregó: “También me dijo que denuncie a Randazzo, por su vinculación con Boldt“.

La sorpresa fue mayúscula entre sus interlocutores y Boudou terminó de quejarse: “Menos mal que no lo hice; ahora es el niño minado y el delfín.” El escándalo de la ex Ciccone quema en el Gobierno y por eso se reflotó el proyecto de estatización para tratar de cerrar el caso y cubrir a Boudou. Como adelantó Clarín, era una sugerencia inicial de Julio Alak que ahora desempolvó e impulsó Carlos Zannini.

El propio Echegaray se sintió aliviado, porque vio en su reciente imputación judicial una advertencia que le lanzó hace meses la Presidenta . Fue a fin del verano cuando el jefe de la AFIP aceptó que, a pedido de Boudou, se le dieran beneficios excepcionales a la ex Ciccone.

Echegaray mostró la nota, incriminando al vicepresidente.

Esa conferencia de prensa irritó a la Presidenta, y en la intimidad se lo reprochó a Echegaray. El titular de la AFIP se defendió y le dijo: “Presidenta, no podemos quedar pegados todos con estas imprudencias” . Cristina lo miró y preguntó incisiva: “¿Y quién te asegura que vos no vas a ir preso?” Echegaray tiene fuego cruzado y su desprolija instrumentación del corralito cambiario habilitó las críticas de Kicillof y de Moreno.

El secretario de Comercio está en una feroz interna con Kicillof y lo dice en sus habituales reuniones con empresarios. También Moreno sostiene que hay diferencias ideológicas de fondo entre ambos. Así lo afirma: “ En el Gobierno conviven tres ideas económicas : la liberal desarrollista que encarnan Boudou y Marcó del Pont, la comunista-estatista de Kicillof y la mía, que es auténticamente peronista.” Y terminó: “ Sólo yo le llevo a la Presidenta resultado s, como el actual superávit comercial.” Kicillof está al tanto de los ataques y por eso avanzó contra el secretario de Comercio. Considera que sólo actúa sobre las formas y nunca va a resolver las causas del problema . Lo cuestiona por la inflación.

El viceministro pidió información sobre las relaciones de Moreno con el Mercado Central y el negocio de La Salada.

Quiere conocer si de ahí surgen fondos no transparentes para financiar la estructura política y de choque que tiene el secretario de Comercio.

En el Gobierno se conoce que hay informes de la SIDE en los que se menciona la existencia de favores financieros trascendentes a cambio de protección política para expandir los negocios que son ilegales y no superarían una simple –si la hubiera– inspección de la AFIP.

Moreno ya llevó a esos empresarios a Angola y los convocará para otra inminente misión a Brasil . Serán invitados centrales al acto del Día de la Industria que organiza el Gobierno y donde sólo hablará Cristina.

Ya la Presidenta doblegó las resistencias de Galuccio. En una reunión privada el martes en Olivos se acordó que siga al frente de YPF, pero aceptando ya un recorte en su plan de inversiones de YPF.

Copyright Clarín, 2012

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