Así lo marca un estudio de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) sobre estudiantes egresados y aquellos que aún cursan la enseñanza media en la región. Los alumnos se oponen al autoritarismo pero critican a los profesores que no cumplen de manera adecuada su función dentro del aula.
Lo que recuerda un universitario de la escuela media es casi lo mismo que lo que cree un secundario que se le está enseñando a futuro. (Maria Isabel Sanchez) - Por FRANCISCO CARNESE

Neuquén > Dos trabajos de investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) arrojaron que los estudiantes que ya egresaron y los que hoy cursan el secundario en las provincias de Neuquén y Río Negro exigen más autoridad a los docentes.
A la vez, se constató una fuerte crítica hacia las prácticas autoritarias y un rescate de las enseñanzas participativas de parte de las escuelas y de los propios maestros.
Los datos surgen de un primer estudio que se realizó con alumnos que hoy están en la universidad (cuya directora fue Carmen Mate de Palou), al que se sumó otro que todavía está en ejecución y que se titula “¿Qué enseña la escuela media?”, a cargo de Liliana Isabel Pastor.
Mónica Calvet, secretaria de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación y codirectora de ambos proyectos, explicó que se hicieron entrevistas de dos horas de duración a alrededor de 70 estudiantes, buscando un resultado más cualitativo que cuantitativo.
“En el primer trabajo se seleccionaron estudiantes al azar de la UNCo, independientemente de las escuelas de las que vinieran, aunque tratamos que fueran públicas”, indicó.
“No toleran, ni los estudiantes de hoy que están en curso en la secundaria ni los universitarios, la pérdida de autoridad docente. Es lo que más demandan, a la vez que lo que más critican es el autoritarismo”, dijo Calvet y precisó: “La autoridad la ponen en dos sentidos: en que el docente sepa lo que enseña y en lo moral, es decir, que sean coherentes en la vida. A veces la mirada no la fijan sólo sobre el maestro, basta con que estas cualidades las tenga un preceptor para que sean rescatadas”.

Denominador común
“Aunque los datos todavía no están cerrados van en línea. Lo que recuerda un universitario de la escuela media es casi lo mismo que lo que cree un secundario que se le está enseñando a futuro”, enfatizó Calvet.
“Prácticas que pueden parecer espantosas como el retar a un alumno, cuando éste las enmarca en la preocupación genuina de un docente que quiere ayudarlo a salir al mundo, las valora”, agregó la investigadora.
Calvet remarcó que “probablemente los docentes en algunos casos por no ser autoritarios no apelan a la autoridad” y precisó que con los que no la ejercen, como así también con aquellos que no realizan su trabajo de manera adecuada en el aula “los estudiantes dicen que la pasan bien, pero señalan esta despreocupación de los maestros como una crítica”.

El lazo docente-alumno
De los dos trabajos de investigación elaborados por la Facultad de Ciencias de la Educación aflora que lo más formador en contenidos y valores para los alumnos no es atribuido a la institución, a políticas nacionales o provinciales, sino al trabajo concreto de los profesores en clase.
“Esto marca que la formación docente es el eje. Si bien las políticas institucionales se filtran y tienen que estar, ya sean provinciales, nacionales o de la propia institución, la encarnadura de los docentes es muy fuerte en el efecto que produce sobre la formación de una persona. Bastan tres buenos profesores en términos muy participativos y de debate en matemática para que vos quieras ser matemático”, ejemplificó Calvet.
“Los lazos que hay entre el profesor y lo que enseña la escuela media son terriblemente fuertes, lo que es algo a favor del profesor pero un problema por el azar que esto supone”, afirmó la investigadora y advirtió: “Esto habla de lo lábil que puede ser una política institucional, provincial y nacional si no tiene encarnaduras docentes claras. Grandes políticas pueden ser destruidas por cinco profesores, la potencia de la práctica docente es muy alta”.

FUENTE: LA MAÑANA DE NUEQUÉN

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