El vice había asegurado que el estudio del ex procurador Righi había intentado venderle protección judicial. Y que Gabbi, titular de la Bolsa, le había ofrecido coimas en nombre de la empresa Boldt. Di Lello no encontró pruebas.

El fiscal federal Jorge Di Lello pidió el sobreseimiento de todos los acusados por el vicepresidente Amado Boudou de haber intentado venderle protección judicial y de ofrecerle dinero en nombre de la empresa Boldt, hecho que denunció en su soliloquio en el Senado en medio del escándalo del Caso Ciccone. Por esa denuncia realizada por Boudou e imposible de comprobar, según un fiscal federal, tuvo que renunciar el ex procurador general de la Nación Esteban Righi.

Boudou, días después de que la Justicia le había allanado un departamento de su propiedad en Puerto Madero, usó el Senado como escenario para defenderse: allí contraatacó, acusó a los integrantes del estudio de abogados de la familia de Righi de ofrecerle protección en las causas judiciales. Tres años después de aquella oferta, Boudou creyó ver en su rechazo el origen de sus problemas judiciales, que empezaron en febrero pasado cuando fue imputado en la causa en la que por entonces intervenían el juez Daniel Rafecas y el fiscal Carlos Rívolo. Ambos fueron apartados debido a la estrategia del Gobierno de defender a Boudou.

Di Lello, a quien el juez Ariel Lijo le delegó la investigación por los delitos denunciados por Boudou, pidió que fueran sobreseídos los abogados Fabián Musso, Ana María García -esposa de Righi- y María José Labat -esposa del ministro de Seguridad de la Ciudad, Guillermo Montenegro-. Según el fiscal, no se pudo comprobar el delito de tráfico de influencias denunciado, a pesar de los testigos que propuso Boudou para que ratificaran sus dichos.
También Di Lello pidió el sobreseimiento de Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Valores y del dueño de la empresa Boldt, Antonio Tabanelli. Boudou aseguró que, en una reunión, Gabbi le había ofrecido una coima en nombre de Boldt, que era la empresa que quería seguir alquilando las máquinas de Ciccone. Pero Boudou no se ofendió y tuvo una reunión más después de aquel supuesto ofrecimiento de coimas. Aunque en su denuncia explicó que en la segunda reunión “no quiso escuchar” lo que Gabbi tenía para decirle.

Lo que jamás explicó Boudou fue por qué Gabbi se dirigió a él en 2011 para hablar de Ciccone. No lo hizo en su denuncia ni en aquella “no conferencia de prensa” en el Senado. ¿Por qué un empresario le ofrecería una coima al por entonces ministro de Economía para arreglar un asunto vinculado a una empresa sin ninguna relación con Boudou? Tal vez porque en el ambiente empresario se sabía de la muy cercana relación de Boudou con The Old Fund, el misterioso fondo de inversión dirigido por Alejandro Vandenbroele, que se había hecho cargo de Ciccone.

Boudou y el monotributista Vandenbroele niegan conocerse, a pesar de que el abogado pagó las expensas, el cable, el servicio de Internet y el teléfono del departamento que tiene el vicepresidente en Puerto Madero, donde teóricamente vivía un argentino que no pisa el país desde hace largo tiempo. Ahora será Lijo quien decida si acepta el pedido de sobreseimiento que hizo Di Lello. Lo hizo luego de que seis testigos propuestos por Boudou y uno llamado por la fiscalía no pudieran corroborar la denuncia del vicepresidente.

fuente: clarín

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