De este modo cambia de manos la administración de $ 6900 millones; hubo incidentes fuera del Senado

Por Gustavo Ybarra  | LA NACION

El kirchnerismo impuso ayer su mayoría en el Senado y sancionó la ley que le quita al Banco Ciudad la facultad de mantener en caución los depósitos en disputa en causas judiciales de los fueros federal y ordinario (civil y comercial), que pasarán a ser administrados por el Banco Nación.

La medida mereció el rechazo de todo el arco opositor, que criticó la iniciativa por ser perjudicial para el Banco Ciudad, y que vinculó la iniciativa con la disputa política de la Casa Rosada con la administración porteña de Mauricio Macri (Pro) . También lo atribuyeron a la necesidad del kirchnerismo de hacerse de fondos de cara a las elecciones legislativas del año próximo.

Tras más de cinco horas de debate, la ley fue sancionada por 38 votos a favor, mayoría integrada por el kirchnerismo y sus aliados, y 25 en contra.

La sesión se desarrolló con un Senado cercado por efectivos policiales ante la concentración de los trabajadores del Banco Ciudad frente al Congreso en rechazo de la medida. Esto no evitó que se generaran algunos incidentes cuando un grupo de manifestantes fue repelido por un camión hidrante de la Policía Federal cuando intentaron superar las vallas.

El volumen de los fondos en disputa asciende a los $ 6900 millones, un tercio del monto total que el Banco Ciudad destina a fondear sus líneas de créditos.

Por su parte, el gremio bancario alertó que con la sanción de esta ley correrán riesgo “unos mil puestos de trabajo”. Sobre una total de 3200 empleados, unos 1800 trabajan en las cinco sucursales que administran depósitos judiciales.

De los tres presentantes porteños, dos votaron en contra de la iniciativa: María Eugenia Estensoro (Coalición Cívica) y Samuel Cabanchik (Probafe).

El oficialista Daniel Filmus, en tanto, apoyó la iniciativa redactada por la diputada ultrakirchnerista Diana Conti. Lo hizo con un discurso en el que criticó el funcionamiento del Banco Ciudad bajo la gestión macrista y negó que la ley implique un ataque a la liquidez de la entidad. “Nadie se va a quedar sin trabajo porque el Banco Ciudad no se va a desfinanciar”, afirmó Filmus, quien aprovechó la ocasión para reclamarle a Macri que se haga cargo de la justicia penal y de la red de subterráneos.

El mismo eje eligió el jefe del bloque, Miguel Pichetto (Río Negro), quien acusó al jefe de gobierno porteño porque “va al gimnasio a la mañana, se entretiene con Antonia [su hija], pero no se hace cargo de nada”.

 
Enfrentamientos. Manifestantes del sector bancario se cruzaron con la policía. Foto: LA NACION / E. Lasalvia

 

REPAROS OFICIALISTAS

A pesar del apoyo cerrado de la bancada, en el oficialismo se escucharon algunas advertencias, como la de Marcelo Guinle (Chubut), quien dijo que “el Banco Nación va a tener que estar a la altura de lo que debe hacer con los depósitos judiciales”.

La mención no fue casual. A lo largo del debate, la oposición hizo hincapié en resaltar las bondades del Banco Ciudad, como su condición de segunda entidad en materia de otorgamiento de créditos hipotecarios y el nivel de las tasas de interés que aplica en sus préstamos, casi la mitad de las que cobra el Banco Nación.

Así lo dijo la radical Laura Montero (Mendoza), que se preguntó si era “sensato poner en peligro a un banco público, sacarles los depósitos cuando está cumpliendo bien su función y afectar sus fuentes laborales”. “No me parece demasiado sensato”, concluyó.

Tras alabar las tasas del Ciudad, la peronista disidente Sonia Escudero (PJ) afirmó que con esta ley se está “mandando a la quiebra al banco y perjudicando a los ciudadanos de la ciudad”.

Preocupado por la estabilidad laboral, el peronista disidente Juan Carlos Romero pidió que los empleados del Ciudad afectados por la medida sean absorbidos por el Nación. La modificación no fue aceptada. “Lo grave de esto es que se produce un nuevo triunfo del capitalismo de amigos”, denunció el senador puntano Adolfo Rodríguez Saá (PJ).

Estenssoro, en tanto, adjudicó la medida “a la política del gobierno nacional de concentrar el poder en una sola mano”. “El problema con Buenos Aires es que tiene un signo político diferente, que además no va con el modelo K, y es el único distrito que tiene autonomía económica”, agregó.

En la misma línea se manifestó Mario Cimadevilla (UCR-Chubut), para quien “este proyecto es un síntoma más de cómo el oficialismo entiende que debe ser la política: no hay espacio para otra cosa que no sea la sumisión”, sentenció.

En el final, el peronista pampeano Carlos Verna fue lapidario. “Como diría mi abuelo piamontés: esto es per jodere”, afirmó para justificar su rechazo al proyecto kirchnerista..

Del editor: qué significa.El Gobierno obtuvo un doble triunfo. Por un lado, económico, porque administrará más fondos. Y por el otro, político, porque perjudica a uno de sus rivales principales: Macri.

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