SILVINA MORENO

Es una cantautora argentina, tiene 25 años y teloneó al brasileño en su show del Gran Rex. Ahora presenta su disco debut, “Mañana”.
 Por Diego Jemio/clarin espectaculos

Hace unos días, Gilberto Gil dio un concierto en el Gran Rex. Antes de comenzar, salió al escenario una chica muy joven. Minifalda, guitarra en la mano y voz potente.Empezó a cantar en un inglés perfecto y en un español rioplatense con la misma intensidad. Algunos tantearon el programa para saber el nombre.

Silvina Moreno tiene 25 años y un disco grabado en estudios de Nueva York y Buenos Aires. Hija de un padre empresario y una madre poeta, comenzó a cantar a los 10 años. En la adolescencia pasó por algunas bandas tributo a Pink Floyd. Después hizo dos años de la carrera de Licenciatura en Composición en la UCA. Y hace cinco años decidió irse a vivir a los Estados Unidos. En Boston, entró al Berklee College of Music, una universidad de elite en la que tomó clases con artistas como Jorge Drexler y Bobby McFerrin.

Cuando pensó que su etapa en Boston había terminado, fue a jugar en las ligas mayores: Brooklyn, Nueva York. Allí trabajó en una oficina para vivir. Tocó en lugares pequeños y más grandes, para mucha y poca gente. “Ahí te das cuenta del mundo real, lejos del ámbito académico. La ciudad es gigante y abrumadora. Hay miles de personas haciendo lo mismo que vos”, dice. Escuchó música nueva y conoció a nuevos artistas.

“En los últimos cinco años, escuché mucha música independiente y alternativa. Me gusta el indie porque es un género amplio, que no se restringe a un instrumento ni a una forma de cantar. La paleta es muy colorida y pueden entrar géneros como pop, rock, soul y jazz. Ahora, decidí volver a Buenos Aires a vivir y mostrar lo que hago. Recién arranco mi carrera como cantautora”, cuenta Moreno, que viene de una familia sin tradiciones musicales, salvo un abuelo tenor en un coro de Tucumán.

La carta de presentación es Mañana , un disco con diez canciones propias, en las que habla del amor, del desamor y del desarraigo, entre otras cosas. La lista de influencias es larga. “Yo creí en los ‘90, así que escuché mucho pop. De chica, también me gustaban Billie Holiday, Ella Fitzgerald y Aretha Franklin. En Boston y Nueva York, se me abrió mucho la cabeza. Escuché a Bon Iver, Florence and the Machine y mucho rock clásico. En Berklee, un profesor me mostró la música de Juana Molina, a la que sólo conocía por su carrera como actriz. Su camino es todavía más alternativo que el que busco y tiene una muy buena reputación afuera”.

Hace unos días, en el Gran Rex, mostró sus canciones en un teatro lleno. Después del show, Gilberto Gil, 70 años y uno de los padres del tropicalismo, se le acercó. “Me dijo que le gusta mucho que haya gente joven componiendo sus cosas y que todavía le presten atención al formato canción. Fue muy buena onda y cariñoso conmigo, lo mismo que Jacques Morelenbaum, con el que hablé mucho de música. Yo me sentí cómoda tocando en un lugar tan grande, lindo, con buen sonido… Me siento segura en el escenario. Es el lugar para el que fui creada”.

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