La cronista de la Televisión Pública que cubre la gira presidencial en Estados Unidos no lo logró. Una amable periodista con tonada venezolana tampoco.

Nadie pudo romper en estos días el cepo que impide conocer la opinión de la Presidenta Cristina Kirchner sobre temas sensibles de interés público . Eso se pudo comprobar el lunes por la noche, en el consulado argentino en Nueva York, donde la Presidenta recorría una muestra sobre Evita.

Mientras Cristina intercambiaba algunos comentarios con el notero del programa CQC y con Clarín como testigo, una periodista de la TV Pública se le acercó y le preguntó: “¿Presidenta, nos puede adelantar su discurso de mañana en la ONU?”. Hubo un silencio oficial durante unos segundos, hasta que Cristina le propuso: “Escuchame mañana”.

Disconforme con la invitación, la enviada de la TV Pública insistió con la pregunta y agregó: “Por favor, es para la Televisión Pública”. Ahí, la Presidenta se enojó un poco más y le explicó que “cuando no se habla no se habla, ni para la Televisión Pública, ni para nadie”. En paralelo, hablaba con el notero del programa humorístico.

La periodista del canal oficial no se quedó conforme y la volvió a abordar, aunque cambió de tema. La consultó sobre una de las principales dudas del viaje en ese momento: si habría reunión de cancilleres de Argentina e Irán, algo que se confirmó ayer. La Presidenta la miró fijo y se inquietó: “¿Otra vez?”.

Ya era tarde y, por la hora, casi no había periodistas en el Consulado, cuando la Presidenta oyó una voz con tono caribeño que quería consultarle algo. Cristina se dio vuelta sonriente y la periodista le preguntó qué le podía decir sobre las restricciones al dólar “que tienen a los argentinos tan enojados”. No hubo palabras. Sí cara de disgusto.

Nueva York. Enviada especial.

CALRÍN

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