Empresa kirchnerista pone a UTE al borde de un embrollo millonario e histórico

Electroingeniería, calificada en primer lugar para construir central de ciclo combinado, fue objetada por sus competidores al asegurar una generación imposible de alcanzar

 

Si la prevista construcción de una central de ciclo combinado en Punta del Tigre es el mayor negocio en la historia de UTE, entonces lo que el ente tiene sobre la mesa a la hora de definir a quién se la concede es también uno de los mayores embrollos de su existencia. Y mañana viernes el directorio recibirá el informe técnico a partir del cual deberá decidir.

UTE y sus técnicos entraron con el pie izquierdo ya al primer llamado a licitación de esta obra que rondará los US$ 500 millones cuando la comisión asesora había recomendado la contratación de Hyundai Engineering Co., pero tuvo que dar marcha atrás luego de una denuncia del diputado blanco Jorge Gandini demostrando que la firma había falseado datos. Entre las empresas que se habían presentado a esa licitación, la que había ocupado el último lugar era la argentina Electroingeniería.

Entonces UTE desistió del formato de ese primer llamado y pidió a las empresas que presentaran una serie de informaciones bastante más acotada, entre las cuales incluía el rendimiento de los equipos que instalarían, algo central para determinar el menor Índice Comparativo de Ofertas (ICO).

De la documentación presentada en esta segunda instancia, Electroingeniería, una firma sobre la que pesan denuncias de irregularidades y de nexos con el gobierno kirchnerista en Argentina, pasó del quinto lugar al primero.

Inmediatamente sus competidores (Hyundai, Ansaldo, Cobra y General Electric) hicieron llegar a UTE observaciones y denuncias  señalando que la potencia que Electroingeniería se había comprometido a generar era imposible de alcanzar con los equipos que existen en plaza.

Una de las empresas hizo notar que Electroingeniería dijo en sus documentos que con equipos de Siemens lograría una potencia a gas de 175,5 MW, cuando la propia Siemens, en una presentación internacional realizada en junio de este año, dijo que sus turbinas lograban una potencia de 173 MW.

Además, a través de las observaciones de las empresas competidoras de Electroingeniería se supo que el equipo que la empresa argentina presentó para poder alcanzar esa potencia, llamado SGT-5-3000E, fue discontinuado por Siemens luego de haber construido seis de esas unidades, la última en 2005. O sea que si se le adjudica la licitación a Electroingeniería esta debería pedirle a Siemens que construya especialmente un equipo de estas características
El Observador intentó sin éxito ayer que alguna fuente de Siemens informara cuánto tiempo le lleva construir una central de ese tipo ya que el pliego establece que en 22 meses debe estar funcionando la primera turbina.

Mientras que algunas fuentes empresariales se preguntan cómo fue posible que los técnicos de UTE que deciden este asunto no supieran de estos detalles no menores, hubo funcionarios del ente que confirmaron que varios de esos seis equipos fallaron.
Como contrapartida, los modelos presentados por los competidores de Electroingeniería abundan en el mundo –de algunos hay hasta 200 instalados– y han demostrado su eficiencia.

No es la única objeción contra Electroingeniería. El pliego dice que el subcontratista que tendrá a su cargo el servicio de operación y mantenimiento deberá acreditar experiencia en la prestación del servicio de operación y mantenimiento de ciclos combinados de potencia mayor a 150 MW  durante un plazo mínimo de tres años sin interrupción en los últimos seis años, algo que Electroingeniería no puede acreditar.

El presidente de UTE, Gonzalo Casaravilla, dijo que si existe alguna irregularidad de Electroingeniería se le pediría la documentación a Hyundai, que quedó en segundo lugar, pero fuentes empresariales dijeron que el ente ya devolvió los US$ 3 millones de garantía que pusieron las empresas. Ahora, si UTE no le adjudica la obra a Electroingeniería, deberá ejecutarle la garantía a la firma argentina.

Otro aspecto que figuraba en el primer pliego de licitación y que UTE eliminó fue el pedido del lucro cesante a las empresas en caso de que en algún momento la central dejara de funcionar, lo cual aumenta la exigencia de una elección certera.

En ámbitos empresariales se especula con que si UTE rechaza la oferta de Electroingeniería, deberá negociar y conceder directamente este gigantesco negocio ya que se le terminan los plazos: si no decide antes del 31 de diciembre UTE pierde la posibilidad de utilizar los US$ 100 millones que tiene para iniciar las obras.

Por eso en medio de discrepancias entre sus técnicos y señalamientos políticos por los antecedentes de Electroingeniería en la vecina orilla, los plazos apremian. En su despacho, el presidente de UTE tiene pegado en una pizarra una frase del presidente José Mujica que dice: “2012 debe ser el año de las realizaciones”. Mañana el ente deberá tomar una decisión que puede ser el inicio de una de estas obras que Mujica reclama o el paso hacia una decisión que, de no ser acertada, también tendrá proporciones históricas.

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