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No ha sido un año fácil para la clase media, aquellos que tienen ingresos mensuales de entre $ 7.000 y $ 10.000. La inflación le sigue ganando la carrera al poder adquisitivo y, en ese contexto, los reajustes tarifarios, en las cuotas de los colegios privados, en los gastos de transporte (cocheras, nafta y repuestos de autos) y la no actualización del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias han golpeado el bolsillo para la tradicional familia argentina.
Hoy, un familia tipo, con aspiraciones de clase media, está más cerca del auto (porque necesita mostrar cierta posición social), que de la clase propia, distinto a lo que ocurría en otros períodos.
“Ser de clase media ya no es sólo una cuestión de ingresos; más bien es una actitud ante la vida”, afirma el economista Tomás Bulat. En otras palabras, una actitud de querer estar y no tanto ser mejor. Lejos de las cuestiones económicas, Bulat sostiene que la clase media argentina está orgullosa de lo que tiene, ya que su certeza es que lo consiguió por el esfuerzo y el sacrificio heredado de sus antepasados. “Son los que dicen esto lo tengo porque me deslomé laburando y no le tiene que agradecer al Gobierno nada”, puntualiza. La familia tradicional, en ese contexto, plantea el también periodista, valora mucho su independencia y su libertad a partir de aquel sacrificio por tener lo propio.
¿En qué puede invertir la clase media? Según Bulat, muchas familias de este estrato social no sabe qué hacer con la plata. “Sigue consumiendo y el movimiento en las ventas de autos (0 Km y usados) tiene que ver con este fenómeno”, señala. Y acota: “otros gastan en el exterior; y no hablo de Miami, sino de Brasil o Chile, dos lugares donde suelen vacacionar”. Otros, en tanto, apuntan a seguir apostando por el dólar -aún a cuesta del valor del paralelo- o a colocar sus ahorros en plazo fijo, “porque no encuentran otras herramientas”.
“Si no tiene ayuda familiar, no puede acceder a la casa propia. En la Argentina, está muy golpeada la clase media, pero esto sigue siendo la principal aspiración de la mayoría de los argentinos, una condición social tradicional”, finaliza.
Un deterioro mayor
Susana Andrada, del Centro de Educación del Consumidor (CEC) sostiene, a su vez, que la clase media está más deteriorada respecto de su calidad de vida. “A eso lo percibimos en varios cambios en el hábito de consumo”, dice la especialista. Y enumera:
• Las compras en los supermercados dejaron de ser mensuales. “De a poco fueron quincenales y ahora vemos una tendencia hacia el consumo semanal y diario en esos centros de compras”, dice.
• La clase media está gastando menos en esparcimiento y en salidas a comer afuera. “El recorte de gastos llegó por ese lado”, indica.
Andrada coincide con Bulat en que esa franja social no tiene llegada a la vivienda propia. “Ese dinero lo destina para otros bienes; tal vez al auto, mientras alquila una vivienda”, expresa.
La titular del CEC considera, además, esa necesidad de acumular bienes también se demuestra en el hecho de la adquisición de una moto; “y si no llega a eso, se compra un plasma y así sucesivamente hasta saciar su necesidad de consumo”.
“No es ni rica, ni muy deteriorada. La clase media argentina vive al ritmo de la inflación”, finaliza la experta.

FUENTE: http://www.saltaconfidencial.com/

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