Si gana Capriles, el país dará un salto atrás de 20 años hacia el neoliberalismo de donde venimos saliendo”, dijo Chávez al iniciar la “ofensiva final” de su campaña

Las cartas principales ya están sobre la mesa. Tanto el presidente Hugo Chávez como Hernique Capriles, su rival para las elecciones del próximo domingo en Venezuela, han expuesto sus planes de gobierno, pero todavía quedan unos pocos días para los comicios, y los candidatos concentran sus energías en conquistar a los indecisos.
Mientras Chávez promete ser “un mejor presidente” si consigue la reelección, Capriles asegura que terminará las obras de infraestructura que el chavismo dejó inconclusas.
Aunque todavía abajo de Chávez en las encuestas, la intención de voto al líder opositor marca una tendencia ascendente y Capriles no pierde las esperanzas ranzas de que muchos venezolanos, que hasta ahora no han declarado cuál es su candidato favorito, le depositen su voto en las urnas.
A favor de Chávez juegan su gran carisma y el respaldo incondicional que recibe de todos aquellos que lograron una mejor inclusión social durante su gestión, gracias una bonanza petrolera sin precedentes. Pero 14 años en el poder han desgastado su imagen y el cáncer del cual él asegura ya está curado afectó esa hiperactividad que caracterizó a sus actos de gobierno.
Ayer comenzó en Barinas, su ciudad natal, una caravana bautizada como “la ofensiva final” con la que recorrerá más de 500 kilómetros hasta llegar mañana en Caracas donde marcará el fin de su campaña.
Además de prometer que será mejor presidente, Chávez apunta en sus discursos a advertir que si gana su rival, “Venezuela dará un salto atrás de 20 años hacia el neoliberalismo de donde venimos saliendo”.
Capriles se refirió ayer en la ciudad andina de Mérida a los puntos débiles de la gestión chavista y ofreció priorizar la culminación de plantas eléctricas, carreteras, hospitales y obras turísticas olvidadas por el mandatario.
“¿Quién va a creer que después de 14 años lo que no se hizo se va a hacer ahora?”, dijo Capriles haciendo eco en uno de los mayores reclamos de los 29 millones de venezolanos que sufren de una crisis de servicios agudizada en los últimos dos años.
“La decisión del 7 de octubre es ¿quieren estar donde estamos o quieren tener un futuro mejor?”, se preguntó retóricamente Capriles ante decenas de miles de partidarios que colmaron una larga avenida.
Llamó, asimismo, a no tener miedo de votar por él, especialmente a los trabajadores públicos, y acusó al Gobierno de Chávez de tener una “campaña para sembrar miedo”.
“El Gobierno pretende intimidarlos, el gobierno pretende hacer creer que viene un caos. Caos es el gobierno, caos es lo que nosotros obtenemos hoy día, caos es la violencia, caos es que maten a los presos en las cárceles, caos son los accidentes en la industria petrolera, caos es que se caigan los puentes, caos es que las carreteras no funcionen, caos es lo que hoy tenemos”, apuntó.
En ese contexto, invitó a quienes voten a “llevar a otros también” y a hablar con “el hermano que piensa distinto”.
“Yo soy el capitán del equipo, pero para mí todos los jugadores de la franela que tengan son importantes para que nosotros ganemos este juego y aquí son bienvenidos”, aseguró el líder opositor.
Se manifestó convencido de que ganará los comicios del domingo por lo que adelantó que el primer día de su gestión firmará un decreto que “prohíba regalar el petróleo” de los venezolanos a otros países e insistió en sus críticas a lo que considera promesas incumplidas del Gobierno.
La inseguridad es el mayor dolor de cabeza de los venezolanos, seguido del alto costo de vida, según sondeos de opinión. Tras una profunda crisis eléctrica en el 2010, la gestión de los servicios públicos también figura en la lista de problemas, junto al desempleo.

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