El ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, dijo que habría un “enorme aumento” de impuestos, pero aseguró que éstos significarían una distribución más equitativa de los sacrificios que se están pidiendo a los 10,5 millones de portugueses.

La Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP) convocó ayer a una huelga general el 14 de noviembre, ya que pocas horas antes el gobierno luso había anunciado un enorme aumento de impuestos para cumplir los requisitos del rescate financiero del país. Se trata, indicó la CGTP, de una reacción a las mentiras del gobierno de centroderecha, que prepara una “desenfrenada explotación de los trabajadores”. Los dos anuncios siguieron, con pocas horas de diferencia, a la primera colocación de deuda a largo plazo que hizo Portugal desde que pidió ayuda a la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ante la imposibilidad de financiarse en los mercados.
El nuevo aumento de impuestos, que la oposición calificó de “brutal”, se produjo mientras la dirección de la CGTP, de línea comunista, se reunía para aprobar la convocatoria de huelga, la tercera en 16 meses de gobierno conservador. Para hoy, la principal federación sindical de Portugal convocó también a una manifestación de protesta frente a la residencia oficial del primer ministro, Pedro Passos Coelho, en Lisboa.
El ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, presentó los detalles del nuevo paquete de ahorro ante el trasfondo de las recientes protestas masivas contra la política de austeridad, que llevó el desempleo a un record histórico de 15,9 por ciento así como a una profunda recesión. El gobierno informó, por ejemplo, que prescindía del controvertido aumento de los aportes sociales de 11 a 18 por ciento. Para compensar esta medida, el ministro Gaspar dijo que habría un “enorme aumento” de impuestos, pero aseguró que éstos significarían una distribución más equitativa de los sacrificios que se están pidiendo a los 10,5 millones de portugueses.
Gaspar anunció que se reducirán los escalones del impuesto sobre la renta y que habrá en 2013 una sobretasa de cuatro por ciento, con lo que la tasa efectiva media a pagar por los portugueses se elevará, dijo, de 9,8 a 13,2 por ciento. También fueron anunciados aumentos de los impuestos sobre capital, patrimonio, tabaco, transacciones financieras y artículos de lujo, y también medidas para combatir la evasión fiscal.
Poco antes del anuncio del ministro, Portugal consiguió colocar 3757 millones de euros a tres años en la primera emisión de deuda a largo plazo desde su rescate, en mayo de 2011. La operación se hizo a través de un intercambio de obligaciones con vencimiento en 2013 que los analistas consideraron una prueba de confianza del mercado. El Tesoro luso cambió, no obstante, sólo un cuarenta por ciento de los títulos susceptibles de ser reemplazados por la nueva emisión, según explicó el secretario de Estado de Presupuestos, Luis Morais Sarmento. La oferta de intercambio de obligaciones afectaba a títulos con vencimiento en septiembre del año próximo y un interés del 5,45 por ciento, que podrán ser canjeados con la deuda emitida ayer a tres años y un interés del 3,35 por ciento.
Las medidas anunciadas habían recibido ya “luz verde” de parte de la llamada “troika” de acreedores internacionales, compuesta por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que concedió a Portugal en 2011 un paquete de ayuda de 78.000 millones de euros.
El nuevo paquete de ahorro no sólo fue criticado por los sindicatos y los partidos de izquierda, sino también por el moderado Partido Socialista, la principal fuerza de oposición, que lo calificó de “nuevo ataque brutal contra la clase media”. También agrupaciones de empresarios afirmaron que las nuevas medidas iban a causar un aumento de la recesión. Este año la recesión superará el 3 por ciento.
Portugal tuvo durante mucho tiempo un gran éxito en el saneamiento de sus finanzas. En 2011, el país consiguió bajar su déficit fiscal (que en 2009 y 2010 había estado cerca del diez por ciento) al 4,4 por ciento, superando las metas establecidas junto con los acreedores. Sin embargo, en agosto, el Ministerio de Finanzas admitió que en vista de una gran caída de los ingresos impositivos causada por la fuerte recesión no se iba a conseguir cumplir con el objetivo del déficit presupuestario de 2012 sin medidas de ahorro adicionales.
Ante este trasfondo, la “troika” otorgó al país un año más de plazo para sanear sus finanzas públicas, hasta 2014.
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