La decisión del oficialismo generó escándalo en el Congreso. Despouy avisó que no se va y seguirá investigando.

 En una nueva embestida sobre los órganos de control de las cuentas públicas, el oficialismo intentó descabezar ayer la Auditoría General de la Nación. Fue una jugada sorpresiva de la mayoría kirchnerista en el Congreso. El titular de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, el diputado K Fabián Ríos, le comunicó en la cara a Leandro Despouy, que preside la AGN desde hace más de diez años en representación de la UCR, que dejaba de ser reconocido en el cargo al considerar que su mandato caducó en marzo de 2010.

De inmediato se desató el escándalo. Los radicales pusieron el grito en el cielo y definieron la medida como “un golpe institucional”.

La designación del titular del organismo que depende del Parlamento le corresponde a esa fuerza, según la Constitución, por ser la que más legisladores tiene en la oposición.

Lo insólito fue que Despouy había sido convocado por el propio Ríos para elaborar la agenda del próximo año. Pero l e impidió hablar para defenderse.

Con todo, Despouy recibió el respaldo de su partido para seguir en el cargo y dijo que no lo abandonará. La conducción radical, que encabeza Mario Barletta, llamó de urgencia a una conferencia de prensa en la que atribuyó la movida oficial a un intento por invalidar los lapidarios informes firmados por el titular de la Auditoría en los últimos dos años, entre ellos las falencias del Gobierno para controlar el funcionamiento de TBA, la empresa que tenia a su cargo los trenes de la línea del Sarmiento cuando se produjo la tragedia de Once . También se habían detectados gruesas irregularidades en las auditorías realizadas en el OCCOVI (el organismo de control de las vías terrestres), el manejo de planes sociales y los gastos para un censo indígena que no se realizó.

El resto de los partidos de oposición salió en apoyo de Despouy y acusó al oficialismo de querer ocultar las irregularidades de la gestión. Sus dirigentes remarcaron que el kirchnerismo ya había avanzado sobre los otros órganos de control: mantiene acéfalos la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas (están a cargo de autoridades provisorias) y neutralizó a la Sindicatura General de la Nación (Sigen) y a la Oficina Anticorrupción, colocando al frente a ultrakirchneristas sin vuelo propio.

Para justificar su decisión, Ríos argumentó que según la ley de Administración Financiera, sancionada en 1992, el mandato de los auditores dura ocho años y el de Despouy venció en 2010, porque la UCR no lo renovó. Recién cuando se conoció la fuerte reacción opositora salieron a respaldar esa postura el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, y el jefe del bloque de senadores oficialistas, Miguel Pichetto. “Si la UCR vuelve a nombrar a Despouy lo vamos a reconocer”, avisaron.

Los radicales rechazan esa interpretación y sostienen que tras la reforma constitucional de 1994 , que le adjudicó el nombramiento del presidente de la Auditoría a la oposición, ese cargo sólo debe renovarse cuando el partido así lo decide o cuando deja de ser la principal fuerza no oficialista. Barletta había tratado de reemplazar a Despouy a principios de año, sin éxito, pero ayer lo defendió enérgicamente.

“Nos quieren tapar la boca”, afirmó .

También apoyaron la continuidad de Despouy las ONG Poder Ciudadano, Asociación de Derechos Civiles y Asociación Civil por la Igualdad.

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