Prefectos y gendarmes cumplieron ayer su tercer día de asambleas en reclamo del blanqueo y aumento de sus sueldos. Hubo contactos informales entre los manifestantes y el Gobierno.

 La inédita protesta salarial de efectivos de la Gendarmería y la Prefectura, que tiene en vilo al país, ingresa hoy en su cuarto día y todo indica que seguirá durante todo el fin de semana, luego de que el Gobierno nacional hiciera saber que no podría dar una respuesta al reclamo de los efectivos antes del martes próximo , es decir, tras el fin de semana largo.

Nadie supo explicar por qué el “negociador” del Gobierno, el secretario de Seguridad Sergio Berni, hizo un paréntesis hasta ese día. Lo cierto es que frente a las sedes de las dos fuerzas, los edificios “Centinela” y “Guardacostas”, lejos de tomar la sugerencia de los mandos -y de algunos políticos- de irse a sus casas, los efectivos, con sus esposas o familiares que los acompañan, se preparaban para acampar todo el fin de semana y “hasta obtener una respuesta” .

Tras haberse reintegrado el dinero recortado por el polémico decreto 1305, el reclamo central sigue siendo un salario de $ 7 mil de bolsillo, que el Gobierno estaría lejos de conceder. También piden que no haya sanciones.

Aunque ayer se habló de “negociaciones”, las tratativas estuvieron más bien estancadas luego de que Berni pateara las cosas para la semana que viene, según algunas opiniones como parte de una estrategia de desgaste de la protesta.

Pero hubo contactos . Los prefecturianosfueron convocados por la tarde a una reunión , ante la cual aceptaron liberar un par de carriles de la avenida Madero que ocupaban por completo, frente a su sede.

Aunque esperaban verlo a Berni, estuvo un hombre de su confianza, el subsecretario de Políticas de Seguridad e Intervención Territorial, Darío Ruiz . Fue una “charla para limar asperezas”, según definió un prefecturiano a Clarín , y se quedó en que acercarían al Ministerio una propuesta de escala salarial, para que sea considerada. Otro prefecturiano mostró escepticismo: “ Si ellos no hacen una invitación formal a negociar, va a ser muy difícil ”, señaló.

Los gendarmes no tuvieron siquiera ese contacto. “No hubo respuesta de nadie”, contó anoche el gendarme Raúl Maza, vocero de los manifestantes de esa fuerza de seguridad. “Hasta el martes, hasta que no tengamos en mano el decreto firmado (aceptando las demandas) no nos vamos a ir de acá”, aseguró desde las escalinatas del “Centinela”.

El “doble comando” en el Ministerio de Seguridad, con la ministra Nilda Garré atendiendo en la calle Gelly y Obes y su segundo, Berni, en avenida Paseo Colón, volvió a mentarse en todo este conflicto. Ysurgieron versiones sobre la continuidad de Garré , aunque eso solo lo sabe Cristina Kirchner. Lo que sí, según pudo saber Clarín , la Presidenta regresó furiosa el martes de su corto viaje a Lima, desde donde se informó a través de Berni.

Mientras el cristinismo siguió difundiendo la teoría de la “conspiración” para desgastar a la Presidenta, la Casa Rosada fue ayer un hervidero de reuniones. La Presidenta llegó a la Rosada en auto, para no usar el helipuerto, ubicado a pocos metros del edificio Guardacostas.

FUENTE: CLARÍN

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