El presidente Hugo Chávez inició ayer un nuevo período al frente del gobierno de Venezuela con la promesa de afianzar su “revolución” y ser un “mejor Presidente”, tras ganar por un 54% los comicios presidenciales, frente a un 44% obtenido por el joven opositor Henrique Capriles, según la última actualización del CNE.
De esta manera, y por primera vez desde que llegó al poder, el mandatario volvió a comprometerse a corregir los errores cometidos durante su gestión, en un proceso en el que el país caribeño atravesó profundos cambios políticos, sociales y económicos.
Pero ahora, superada la prueba de las urnas, y pese a las promesas de cambio, no se esperan grandes reformas dentro del plan de gobierno chavista para los próximos seis años.
El propio vicepresidente, Elías Jaua, adelantó ayer a la prensa que las expropiaciones seguirán en la agenda, especialmente en sectores estratégicos como energía, alimentación e insumos para la construcción.
A lo largo de su mandato, Chávez nacionalizó cientos de empresas y llevó casi al límite el control estatal sobre la economía, lo que para sus críticos redujo notablemente la productividad del país y lo hizo más dependiente de las costosas importaciones, que oscilan conforme se mueven los volátiles precios del barril de crudo. Sobre este punto, desde el gobierno aseguran que elevarán la producción petrolera un 25% en los próximos dos años, una meta con la que espera multiplicar los fondos para financiar las crecientes “misiones sociales”, generar nuevas industrias y proseguir con sus acuerdos internacionales para forjar un frente socialista en la región.
Pero su estrategia económica está enfrentando problemas. La nación tiene ante sí obstáculos: una infraestructura que se desmorona, una moneda sobrevaluada y una industria de rendimiento bajo.
De recorrida por las calles de Caracas, El Cronista buscó la opinión de algunos venezolanos para saber que esperan del gobierno de Hugo Chávez en los próximos seis años. La polarización volvió a sentirse fuerte. “Será más de lo mismo. Seguirá construyendo esas casas de cartón para obtener el voto de los más pobres”, comentó Rosita, empleada de comercio. De la otra vereda, Freddy, un taxista que no dudó en defender la tarea realizada por el chavismo en este tiempo: “Èl nos sacò de la pobreza. A mí lo que me da miedo es la oposición. Ellos nos estaban vendiendo, ¿sabe? Pero gracias a Chávez, lo que es del pueblo, quedó para el pueblo”, explicó eufórico. Para Cármen, en cambio, ni el socialismo ni el plan de la oposición mejorarían Venezuela. “Aquì necesitamos nuevas ideas”, afirmó.

El rol de la oposición

Chávez sostuvo ayer una “amena‘’ conversación con Capriles y ambos coincidieron en la posibilidad de avanzar hacia la unidad nacional en la polarizada Venezuela. “Créanmelo: he sostenido una amena conversación con Henrique Capriles! invito a la Unidad Nacional, respetando nuestras diferencias” , publicó Chávez en su cuenta de la red social Twitter.
Minutos más tarde, Capriles utilizó el mismo medio para confirmar el diálogo. “Recibí llamada de presidente Chávez. En nombre de 6,5 millones de venezolanos hice un llamado a la unidad del país y el respeto a todos’, publicó.
Sin embargo, referentes de la oposición le confiaron a El Cronista que temen que el chavismo “vaya por todo” y hasta inicie una persecución a los medios de comunicación. Es el escenario al que se preparan, en una Asamblea Nacional dominada indiscutiblemente por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), donde Chávez tendrá al menos dos años de vía libre para ejecutar reformas legislativas que garanticen la profundización de su proyecto antes de que un nuevo Congreso tome asiento en el 2015.
En paralelo, deberá consolidar en las elecciones de gobernadores en diciembre el apoyo que sus seguidores demostraron en las presidenciales. Allí, la oposición también tendrá que intentar hacer su labor para hacer oír el voto de los más de 6 millones de venezolanos que pidieron un cambio de rumbo.

cronista comercial

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