POR MATÍAS LONGONI/clarín 

El informe de la Auditoría pone el foco en subsidios millonarios y en el rol del jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray.

En el entorno del radical Leandro Despouy sospechan que el intento del kirchnerismo para desplazarlo de su cargo al frente de la Auditoría General de la Nación (AGN) está vinculado a una serie de investigaciones impulsadas por el organismo.

Clarín tuvo acceso a una de ellas, que impacta de lleno en uno de los funcionarios predilectos del gobierno, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. La auditoría en cuestión confirma elestado de descontrol que se apoderó de la ex ONCCA (Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario) cuando estuvo a cargo del actual recaudador, entre 2008 y 2009.

El informe tiene particular importancia porque su alumbramiento fue muy complicado: la AGN se presentó ante las autoridades de la ONCCA el 14 de diciembre de 2009, cuando Echegaray, salpicado por múltiples escándalos, ya había perdido el control político de esa oficina quedistribuía más de 2.000 millones de pesos anuales en subsidio s. Aún así, una mano negra complicó mucho las investigaciones, a tal punto que la ONCCA demoró ocho meses para habilitar una oficina para el trabajo de los auditores.

“En ningún momento la ONCCA proveyó los elementos solicitados para el trabajo de auditoría”, relata el informe elevado por Despouy al Congreso. El destrato desde la conducción ejercida entonces por Juan Manuel Campillo, un contador de estrecha confianza con Néstor Kirchner, fue tal que quienes debían controlar los movimientos financieros del organismo ni siquiera tuvieron una conexión a Internet.

Pese a que ya mandaba en la AFIP, hasta octubre de 2009 Echegaray ejerció un control férreo de la oficina de control agropecuario: mudó parte de su personal (que en los papeles pertenecía al Ministerio de Agricultura) al edificio ubicado en Plaza de Mayo. Formalmente ocupaba la presidencia de la ONCCA un contador amigo suyo, Emilio Eyras, que luego fue contratado en el Ente de la Cuenca Matanza-Riachuelo.

Fue en 2009 que estallaron los principales casos de corrupción en el organismo: un feed lot trucho (Paseo Lagunas, de Carlos Casares)cobró 10 millones de pesos en 3 días; el frigorífico Rioplatense recibió 7 millones a pesar de que ese sector n o debía ser subsidiado; varios desocupados de Mar del Plata fueron utilizados como pantalla para desviar dinero público; y hasta el propio Echegaray aparecía vinculado directamente a un feed lot llamado Hacienda Argentina SA, y que esperaba cobrar más de 2 millones de pesos.

La gente de Despouy justamente se dedicó a estudiar las finanzas de la ONCCA en dicho período. Lo hizo con tan poca colaboración oficial que el organismo le retaceó casi el 27% de los expedientes de pago de compensaciones que solicitaron. Y con tan mala fortuna que el decreto 192/2011, firmado por Cristina Kirchner y todo su gabinete, decidió disolver la ONCCA un mes antes de que concluyera el trabajo de la AGN, en marzo de 2011. Es decir, mientras la Auditoría revisaba, el kirchnerismo decidió barrer la basura bajo la alfombra.

De todos modos, quedaron en pie algunas observaciones sobre cómo manejaron Echegaray y Eyras un presupuesto que llegó ese año a ser de $ 2.314 millones.

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