21 octubre, 2020

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Desilusión por tener que dejar la Fragata

Dentro de dos o tres días volverán en un vuelo chárter
Por Elisabetta Piqué | LA NACION

TEMA, Ghana.- Deprimidos por la orden de evacuación inmediata dada anteanoche por la presidenta Cristina Kirchner, los más de 300 tripulantes de la Fragata Libertad empezaron a prepararse para dejar la embarcación «lo más rápido posible». Sin embargo, no volvieron ayer, como se pensaba, sino que el operativo se hará en los próximos días.

Según pudo saber LA NACION, el plan de evacuación es manejado por el Ministerio de Defensa, que estaba analizando la posibilidad de contratar un avión chárter, probablemente europeo, para repatriar a los marinos «dentro de dos o tres días». Mientras se evalúan costos, quedó descartado el uso de un avión de Aerolíneas Argentinas o de las Fuerzas Armadas, por el riesgo de quedar también embargados por el mismo reclamo de los fondos buitre que bloqueó a la Fragata.

«¿Cómo estamos? Bajoneados: nadie quiere irse dejando acá el barco, es una vergüenza», dijo un marino que, desde el buque, contestó a LA NACION una pregunta formulada desde el muelle. «No sabemos cuándo nos vamos, pero seguro va a ser en avión», agregó.

Mientras tanto, podía advertirse que la tripulación se alistaba para la partida por algunos datos concretos: cada marinero iba entregando su salvavidas, perteneciente a la Fragata, que iba siendo guardado en un depósito de la proa.

 

 

Vista la noticia de la evacuación de la Presidenta, ayer, en el muelle aparecieron varios periodistas de medios y agencias internacionales. Bajo un sol mortal y una humedad imposible, los cronistas hicieron guardia desde temprano para retratar las imágenes de una «evacuación inmediata», que todavía no ocurrió. «¿Por qué nadie nos quiere dar la información de la evacuación?», se preguntaban los periodistas ghaneses, incrédulos ante la actitud de secretismo de las autoridades argentinas, que lo único que se atinaban a decir era «no tenemos información».

Debido justamente a la falta de datos oficiales, reinaba gran confusión. Al mediodía, en el muelle apareció Jacob Kwabla Adorkor, director del puerto de Tema, contando azorado que no había recibido ninguna comunicación oficial de la orden de evacuación y que se había enterado por uno de los periodistas presentes.

«Sin comunicación oficial y sin que haya trámite inmigratorio a realizar en el mismo puerto, porque éste es un puerto de entrada, yo no puedo dejar salir a nadie para ir directo hacia el aeropuerto», dijo a LA NACION Adorkor. Con el pasar de las horas, sin embargo, comenzó a quedar claro que no iba a haber ninguna salida inmediata hacia el aeropuerto.

Para coordinar el plan de evacuación, poco antes del mediodía llegó a la Fragata la misión argentina presente en Ghana. Entonces, junto con la embajadora argentina en Nigeria, Susana Pataro, y el cónsul también en Nigeria, Sebastián Zabala, que se trasladaron hasta esta ex colonia británica porque aquí no hay representación diplomática, sorpresivamente aparecieron el vicecanciller Eduardo Zuain y el viceministro de Defensa, Alfredo Forti. La Cancillería había informado erróneamente que Zuain y Forti habían concluido su misión y regresado al país el viernes pasado. En cambio, recién emprendieron su regreso ayer por la tarde. Zuain lo hace vía Nueva York, donde se sumará a la misión del canciller Héctor Timerman en la ONU (ver más información aparte).

 

 

Acompañada también por el abogado del gobierno de Ghana y el abogado de la firma Cleary Gottlieb Steen & Hamilton LP, que representa al país en todas las cuestiones relativas a los reclamos de bonistas, la delegación argentina fue recibida con todos los honores en la Fragata. Un oficial de impecable uniforme blanco tocó trompeta para saludarlos y los marinos de guardia en la planchada se vistieron de fiesta, con remera rayada azul y blanca, faja al tono y sombrero de gaucho.

Después de una reunión a puertas cerradas dentro del buque, en la que se presume que se coordinó el plan de evacuación, hubo un agasajo. Desde el muelle, se veían camareros con bandejas ofreciendo vino y empanadas.

Pero entre la tripulación no había clima de fiesta de despedida. «Estamos decaídos, nuestra misión era volver junto al barco el 8 de diciembre a Buenos Aires, no que terminara de esta forma humillante… ¿Pero qué se le va a hacer? Tenemos que obedecer órdenes», confesó un cabo segundo, que agregó que los únicos que estaban contentos con la evacuación eran los familiares de los marinos.

Amargado porque «después de ocho meses, la Fragata es como nuestra segunda casa», el mismo oficial admitió que sin combustible mucho tiempo no podrían aguantar porque «no funcionan los generadores, las bombas, la refrigeración y todos los demás sistemas del barco».

En este sentido, trascendió que el juez ghanés que, junto al embargo, decidió bloquear el suministro de combustible a la Fragata, hizo saber que sólo revertiría tal decisión después de que la Argentina se sentara a negociar con su contraparte -los fondos buitre-, algo inaceptable para la Argentina.

La impresión es que el gobierno de Ghana, que está en plena campaña electoral en vista de las elecciones del 7 de diciembre próximo, se encuentra en una «encerrona jurídica». Sin imaginarse que el conflicto de la Fragata crecería de esta manera, buscó maneras de solucionar el conflicto, pero sin contar con instrumentos para revertir la decisión del juez. Cualquier intervención en ese sentido, en efecto, hubiera sido vista como un avasallamiento a la independencia del Poder Judicial, algo que podría hacerle perder las elecciones.

No bien terminó la visita de trabajo de la misión argentina, un grupo de marinos vestido de civil, de shorts y remera, pelota de fútbol y heladera de playa, bajó de la Fragata y se subió a tres combis, como sucedió en la víspera. ¿Cuándo los van a evacuar? «No sabemos. Por ahora, nos vamos a la playa a disfrutar del día», contestó un marino, con una sonrisa irónica, triste.

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