23 octubre, 2020

FM Cosmos

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El dique de Ullum pasó de balneario a ser una trampa mortal

La reducción del embalse causó la aparición de arbustos que alojan desde arañas a ratas. Pero los mayores riesgos están cerca del agua y la razón de la prohibición total de actividades.

 

Troncos, malezas, insectos y superficies enlodadas son una verdadera trampa para quienes quieren acercarse al agua.Por ello, el departamento Náutico de la Subsecretaría de Deportes controlará que los concesionarios y  clubes demarquen las zonas peligrosas para que nadie se acerque a la vera del embalse.

La transformación del dique de Ullum es sorprendente. A orillas de los clubes, como Palmar del Lago y Del Bono Beach, en el lugar donde hace cuatro temporadas había agua, ahora sólo se extiende una enorme mancha verde y amarilla. Son arbustos y montes que casi alcanzan el metro y medio de alturae impiden el paso a través de su enmarañado tejido.

De los espacios de playa también quedan algunos sectores muy limitados y en ellos, se destacan los pilares que supieron marcar el nivel de agua. Los insectos y los roedores se dejan ver en medio de ese “campo” en pleno mediodía y amenazan las  instalaciones de los clubes del perilago y también a las casas que rodean la cuenca del emalse.

En el camino hacia el Embarcadero, donde recién se dibuja el espejo de agua, los obstáculos se suceden  uno tras otro. Los troncos encallados, el suelo ripioso demasiado resbaladizo y los nidos de arañas desafían a los caminantes. Trastabillar o resbalarse es cada vez más frecuente al aproximarse a los nuevos márgenes del dique. Al llegar a la playa, y sin carteles que  adviertan sobre frenar la marcha, o más desacertado es tratar de acercarse al agua.

En la playa, las  enormes baldosas de greda, anchas, altas y aparentemente secas en su superficie, son  una trampa para el que camina sobre ellas ya que se desestabilizan con facilidad. Y lo que es peor, el suelo se hunde y puede provocar una dura caída en la que quedar embarrado y  enterrado hasta la cintura es lo más leve que puede suceder en segundos. La razón de esto se encuentra al mirar entre las grietas de los bloques gredosos. Ahí se ve el agua que circula debajo de ellos y fragiliza la estructura.

Sumado a esto, las pequeñas lagunas que están por todos lados delatan que la apariencia de sequía es engañosa. El riesgo aumenta a medida que se avanza. Los pozos de arena y barro negro, que están sobre las orillas o a los pocos metros hacia el interior del embalse, toman desprevenidos a los caminantes y pueden succionarlos, literalmente. Esa superficie movediza impide cualquier tipo de maniobra para tratar de salir del agua. Por estos peligros, es que el Departamento de Náutica de la subsecretaría  de Deportes entregó una circular a los concesionarios del perilago y a los clubes para que se prohíba el paso hacia esos sectores y se cualquier tipo de actividad alrededor del agua y en el dique.

SAN JUAN 8

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