30 octubre, 2020

FM Cosmos

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La crisis en Santa Fe amenaza con llevarse puesto a todo el sistema político

El socialismo está en su peor momento, tras la detención del jefe de policía por quedar vinculado al narcotráfico. Su reemplazante era el encargado de combatir las drogas. Bonfatti removió al secretario de Seguridad, cercano a Binner, pero lo ubicó en Protección Civil. El PJ está dividido y una parte pide interpelar al ministro de Seguridad. La comodidad de Del Sel.

La detención del jefe de policía de Santa Fe, Hugo Tognoli, tras conocerse una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que lo vinculó al narcotraficante Carlos Ascaini, convulsionó al sistema político de Santa Fe, donde el socialismo y el peronismo estudian los pasos a seguir.

Los cambios que hizo el gobernador Antonio Bonfatti no hicieron más que enrarecer el clima político. A Tognoli lo reemplazó Cristian Solá, quien además de ser subjefe de la policía tenía a cargo la dirección general de Prevención y Control de Adicciones.

Ese cargo ahora quedó para Sergio Gorosito, quien estaba a cargo de la Unidad Regional del departamento de San Martín.

Fue uno de los tantos movimientos de piezas que anunció el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, acompañado por el vicegobernador Jorge Henn, de la UCR; y el titular de la cartera de Gobierno y Reforma del Estado, Rubén Galassi.

El principal fue la salida de la secretaría de Seguridad de Marcos Escajadillo Grosso, mano derecha de Binner. Pero no se fue a su casa: ocupará la flamante secretaría de Protección Civil a cargo del Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado. O sea, fuera de Seguridad, pero cerca de Bonfatti.

El secretario de Seguridad será Matías Drivet, quien venía desempeñándose el secretario de Control. “Será un aporte importante para los tiempos de transformación que se necesitan de ahora en más en el marco de una Secretaría tan vinculada a la fuerza policial», celebró Lamberto.

El desconcierto del socialismo tomó por sorpresa al peronismo santafesino, que tiene mayoría en ambas cámaras pero poco la hace valer por estar partido en varias fracciones.

Así quedó plasmado en la votación de la reforma tributaria, sancionada con el aval de los diputados ligados a Agustín Rossi, quien controla al presidente de la Cámara baja, Luis Rubeo, acusado por el resto del peronismo de mantener un acuerdo tácito con el socialismo, sobre todo después de acelerar el trámite de la reforma tributaria.

En la otra vereda del PJ, el diputado Pablo Di Bert, ligado al sector de María Eugenia Bielsa, presentará mañana un pedido de interpelación a Lamberto, que obligará al rossismo a tomar postura.

“El único espacio político que no sufrirá secuelas será el PRO de Miguel Del Sel. Con siete diputados y sin pasado en los gobiernos provinciales mirará todo desde la tribuna y saldrá ganando”, vaticinó un reconocido dirigente del PJ santafesino.

El PJ de Santa Fe gobernó la provincia hasta 2007, cuando dejó su cargo Jorge Obeid, quien tuvo como secretario de seguridad a Alejandro Rossi, hermano de Agustín.

Con el pedido de interpelación, Di Bert intentará que Bonfatti muestre un culpable político por fuera de Tognoli, quien permanece detenido en la sede de la policía aeroportuaria de Rosario.

El socialismo intentará mostrar que lavó la ropa con los enroques del Gabinete de Seguridad. Y en las calles se sabrá si la guerra por el narcotráfico que se llevó puesto al jefe de la policía sigue su rumbo fijo.

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