29 octubre, 2020

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El argentino consume menos lácteos de lo aconsejado

Un estudio demostró que la falencia se da en todas las etapas de la vida. Así, es baja la incorporación de calcio.

El argentino consume menos lácteos de lo aconsejadoUn estudio reciente demostró que una proporción importante de argentinos no ingiere las porciones de lácteos recomendadas, en todas las etapas de la vida, lo que implica un escaso consumo de calcio.

A edad temprana esto se asocia a un desarrollo inadecuado y con consecuencias en la adultez debido a que conlleva fragilidad ósea, en particular en mujeres.

Según pudo demostrar la investigación “Patrones de Consumo de Lácteos en la Población Argentina”, presentado recientemente por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), ninguna de las franjas etarias cumple con el requerimiento de consumir tres porciones diarias.

Así, en el caso de los adultos no lo hacen 2 de cada 3: 65 por ciento del grupo de entre 19 y 30 años y 69 por ciento del segmento de 31 a 65 años. Esto es más complejo en el caso de las mujeres ya que tienen mayor predisposición a padecer osteoporosis.

Los adolescentes son los que se encuentran en una peor posición ya que son los que menos consumen y justamente en una etapa en que el desarrollo implica mayor demanda; 9 de cada 10 no cumple con los requisitos (87 por ciento).

En tanto, 72 por ciento de los escolares de 5 a 12 años, tampoco consumen lo que necesitan conformando, junto con el anterior, los dos segmentos en los que más se observa el déficit.

“Hoy existe evidencia de que, más allá de su aporte en calcio -que es esencial para el crecimiento de una estructura ósea saludable- su consumo regular se asocia a un mejor crecimiento, la velocidad del crecimiento puberal, mejor control de la presión arterial, menores complicaciones del embarazo como la toxemia gravídica y posiblemente una disminución del riesgo de sobrepeso y la obesidad”, agregó Esteban Carmuega, pediatra y director del Cesni.
Consumo insuficiente

El estudio, realizado en 2009, evaluó los hábitos de ingesta de una muestra de 1.137 argentinos en distintas ciudades de la Argentina respecto de leche, yogures, quesos y otros productos lácteos.

En la presentación se aseguró que recientes investigaciones epidemiológicas sustentan el valor de los lácteos para la mineralización ósea y de los dientes, el crecimiento temprano, la velocidad de crecimiento puberal, la prevención de la eclampsia, de la hipertensión arterial y probablemente de la obesidad.

Un año después, la empresa Tetra Pack y la consultora Euromonitor, evaluaron el consumo y su proyección y concluyeron que no sólo había aumentado en aquel entonces sino que, además, estimaban que la tasa de crecimiento promedio de dos por ciento se duplicaría hasta el cuatro entre ese año y 2014. Claro que posiblemente no tuvieron en cuenta el efecto de la inflación que los últimos meses ha causado particular impacto en este sector.

Una nutricionista que trabaja para una empresa láctea aseguró que el problema no es que haya un menor consumo sino que no se cumple con los requerimientos de calcio diarios. Para ejemplificarlo apeló a la última Encuesta Nacional de Nutrición realizada en 2005 en la que se determinó que la media actual de ingesta es de 360 miligramos de calcio por día cuando en promedio debería ser de 1.000.

Como si esto fuera poco, hay  ciertos factores del modo de vida que interfieren en la absorción de calcio, particularmente en la dieta como el abuso de los oxalatos (presentes en bebidas cola, el chocolate y el café) y los fitatos (presentes en el salvado). También influye en este sentido la falta de actividad física y el déficit de vitamina D que se adquiere con una moderada exposición al sol.

El esqueleto del recién nacido tiene 25 g de calcio, mientras que el de una mujer adulta, alrededor de 1 kg. Esta diferencia en la composición ósea refleja la cantidad de calcio que debe ser absorbida de la dieta durante la etapa de crecimiento. Si no se hace, las reservas disminuyen, aumenta el riesgo de fracturas y de osteoporosis durante toda la vida y el riesgo de padecer otras enfermedades crónicas.

Mujeres y niños complicados

Un estudio sobre el consumo de calcio en mujeres del Gran Mendoza, realizado en 2010 por la Universidad Juan A. Maza, tuvo resultados similares. Abarcó a féminas de entre 10 y 65 años, todas las cuales presentaron déficit de entre 64 y 82 por ciento, ya que consumían menos de 500 mg diarios, en promedio la mitad de lo recomendado, mientras que sólo entre 1 y 8 por ciento lo cubría.

Entre las menores de 20 años y mayores de 31 se concentran quienes tienen peor aporte, pero llama la atención que entre los 10 y los 15 años hay menos ingesta de calcio, ya que 82 por ciento cubre la mitad y tan sólo 1 por ciento cubre las necesidades.

La decana de la Facultad de Nutrición local, Cecilia Llaver, puso énfasis en que “el consumo adecuado es importante toda la vida, pero especialmente durante el crecimiento y en mujeres en edad fértil”, cuando aumentan los requerimientos.

La directora del estudio, la ingeniera química Emilia Raimondo, aseguró que “no se trata de un problema de recursos ya que 49 por ciento de la muestra pertenecía a clase alta y media alta”.

A nivel nacional “una mujer que durante el embarazo debería consumir entre 1.000 y 1.300, sólo adquiere 466 mg, menos de la mitad, mientras que entre los 14 y los 18 años en que se requieren 1.300, sólo se alcanzan los 436 mg, que es lo que consumen las mujeres de entre 10 y 59 años, con lo cual hay que decir que no hay cobertura desde la base”, detalló la nutricionista de la empresa antes mencionada.

María Elisa Zapata, investigadora del Cesni, enfatizó que tal como se vio en los resultados obtenidos, el bajo consumo de lácteos no presenta diferencias significativas por género, nivel socioeconómico o región.

“Por esta razón, la principal herramienta para la corrección de esa deficiencia es básicamente la educación alimentaria para instalar hábitos a lo largo de toda la vida, indicó. Alertó que la manteca, la crema, la leche condensada y el dulce de leche se encuentran fuera del grupo de los lácteos por su elevado aporte de grasas, azúcar y calorías.

DIARIO LOS ANDES

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