19 octubre, 2020

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LOS DUEÑOS DE LA QUEBRADA DE ANILLACO

 
Por Félix R. Guerrero – Las quebradas son el alma de los pueblos de La Costa. De allí nacen los manantiales, fuentes de vida, antes custodiados por las divinidades diaguitas, es decir, custodiados por esa metáfora llena de poesía, misterio y respeto por la naturaleza que crearon los Diaguitas para preservar su pureza y su presencia eterna, por ese entonces. Pero esa soberanía se perdió durante la era menemista, triste época en que el campo popular perdió también soberanía nacional y empresas estatales estratégicas para la economía y la defensa.
“Para que nos amáramos, en fin
ocurrieron todas las cosas de este mundo
y desde que no nos amamos,
sólo existe un gran desorden”.
Las quebradas son el alma de los pueblos de La Costa. De allí nacen los manantiales, fuentes de vida, antes custodiados por las divinidades diaguitas, es decir, custodiados por esa metáfora llena de poesía, misterio y respeto por la naturaleza que crearon los Diaguitas para preservar su pureza y su presencia eterna, por ese entonces.
Esa soberanía territorial de los pueblos costeños, sobrellevó gobiernos conservadores, dictaduras militares, sin que haya sido atropellado ese derecho esencial de los costeños: agua costeña para estos pueblos, un espacio público donde la sencilla belleza de las quebradas constituyen  el único recreo accesible a los que no pueden tomarse una vacación en las orillas del mar o en otro lugar de veraneo. Pero esa soberanía se perdió durante la era menemista, triste época en que el campo popular perdió también soberanía nacional y empresas estatales estratégicas para la economía y la defensa.
La euforia menemista plantó una lujosa cabaña justo en la bifurcación de dos quebradas de Anillaco con agua cortando el acceso a ambas para los que crían ganado en ella y para los que siempre visitábamos esos lugares para simple recreación o buscar algún yuyo medicinal en ellas. También se apropió del camino comunal construido por los anillaquences, como lo atestigua una placa de bronce situada frente al camping de esta localidad.
Un grupo de jóvenes que fue a visitar a la quebrada este fin de semana pasado, se vio increpado por un individuo extraño al pueblo que diciendo ser amigo del “dueño de la cabaña” los echó bajo amenaza de llamar a la policía exhibiendo un arma larga.
Cabe destacar que la quebrada está alambrada y cerrada con candado y cadenas dejando dentro a seis kilómetros aproximadamente del camino comunal de acceso a las quebradas violando leyes nacionales respecto a las fuentes de agua públicas que pertenecen al Estado y son no privatizables.
Uno quisiera escribir notas que sean un canto a la vida para llevar optimismo y alegría a nuestros lectores y audiencia de la radio, pero nos toca el triste rol de denunciar tanto atropello, tanta destrucción y falta de respeto a los pueblos. La era menemista no ha finalizado en nuestros pueblos y se sigue considerando a los espacios vitales de los ciudadanos como un objeto de cambio para hacer buenos negocios.

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