24 octubre, 2020

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Con escándalo y denuncias, Diputados aprobó cambios a la Magistratura

En una maratónica sesión, el kirchnerismo aprobó el proyecto por 130 votos a favor y 123 en contra. Hubo cruces muy fuertes porque el FPV intentó votar todo el articulado en particular de una sola vez. En un artículo clave, el oficialismo no tuvo los votos suficientes y esgrimió que funcionó mal el tablero, tras lo cual la oposición se retiró del recinto. Los K siguieron con el resto de los puntos y volvieron a votar el artículo en cuestión, que fue aprobado. Las Fotos en HD

El kirchnerismo logró esta madrugada, minutos después de las 5:30, aprobar por 130 votos a favor la reforma judicial impulsada por el Ejecutivo en medio de un escándalo y con denuncias de la oposición, que acusó al oficialismo de estar «convalidando un fraude» por no respetar el reglamento parlamentario a la hora de la votación.

 

Tras la aprobación de la norma en general, el oficialismo intentó votar todos los artículos de la norma de una sola vez, como si se tratara de un solo artículo, lo que desató una fuerte reacción de la oposición.

 

Finalmente, se inició la votación artículo por artículo y ahí terminó de desatarse desató el escándalo al llegar al artículo 2, justamente el que amplía de 13 a 19 la cantidad de miembros del Consejo, porque el tablero oficial registró que sólo hubo 128 votos, uno menos de lo necesario. Luego dos diputados (Alicia Comelli y Juan Carlos Forconi) dijeron que el tablero no había registrado sus votos. El oficialismo entonces reclamó tomar esos votos como válidos, lo que fue rechazado por la oposición. También ofreció volver a votar el artículo, pero la oposición también se negó y se retiró del recinto. Así,quedaron sentados los 130 diputados que continuaron con la aprobación de cada uno de los demás artículos y nueve opositores que votaron en contra. Luego los presentes volvieron a votar el artículo 2 y lo aprobaron.

 

La norma ya tenía media sanción del Senado, pero como fue modificada, ahora volverá a la Cámara alta en la que el kirchnerismo la convertiría en ley incluyendo los cambios que se incorporaron luego de la carta que la Corte envió a Diputados. El cambio incorporado fue para que la Corte Suprema siga a cargo del manejo administrativo y de los fondos del Poder Judicial y que esa función no recaiga en el Consejo, como proponía el proyecto original.

 

Los legisladores convirtieron luego en ley la creación de las Cámaras de Casación Civil y Comercial y se aprestaban a hacer lo mismo con el proyecto que limita las cautelares contra el Estado, las otras dos iniciativas del Ejecutivo que ya habían sido aprobadas por el Senado.

 

Mientras la sesión se prolongaba no sólo durante la noche y la madrugada sino incluso durante las primeras horas de la mañana, numerosas personas se mantuvieron en vigilia y siguieron el debate a través de pantallas instaladas frente a la sede del Congreso. El gremio de los empleados judiciales, por su parte, decretó un paro de 72 horas, también en rechazo al paquete de leyes de reforma de la justicia.

 

«El proyecto de reforma judicial destruye el estado de derecho. Es inconstitucional someter a los jueces a la elección popular. Alguien tiene que tomar la decisión de parar este atropello», había sostenido en su exposición el radical Oscar Aguad.

 

En cambio, la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, la ultrakirchnerista Diana Conti, aseguró que el voto popular le dará al Consejo de la Magistratura «una legitimidad popular para la toma de sus decisiones más importantes, como formar las ternas y suspender o enjuiciar» a los magistrados.

 

El Senado, donde el oficialismo tiene mayoría, votará el 8 de mayo cuatro de los seis proyectos de la reforma que el Gobierno publicita como «democratización» de la Justicia: la reformada polémicamente esta madrugada en diputados, la que regula el ingreso a la carrera judicial, la que establece la publicidad de las resoluciones de la Corte Suprema y la que obliga a publicar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios judiciales.

 

La reforma del Consejo de la Magistratura eleva de 13 a 19 el número de miembros, 12 de los cuales serán elegidos por el voto popular(tres jueces, tres abogados y seis académicos).

 

En el inicio, los oficialistas Diana Conti y Carlos Moreno defendieron el proyecto. «Se nos hace aparecer como violadores seriales. No hay elección de jueces y esta ley no termina ningún mandato», dijo Moreno. Conti se refirió a la denuncia de Elisa Carrió sobre un supuesto pacto de Ricardo Lorenzetti y Cristina: «La Corte prestigiosa para muchos hasta ayer pasó a ser pactista, espuria y repugnante».

 

Diputados de la oposición expresaron fuertes cuestionamientos. «El Gobierno ha buscado justificar lo injustificable, el proyecto es inconstitucional a todas luces», expresó el radical Mario Negri. «Buscan un pacto de impunidad para el robo de los dineros públicos. Lo que acá está en disputa es la suma del poder público y el manejo discrecional de los tres poderes de la República», enfatizó Pino Solanas. «Con esta sanción vamos a tener un Poder Judicial dependiente del Ejecutivo por los próximos dos años», auguró el peronista disidente Gustavo Ferrari. También recibieron críticas los dos proyectos que quedaban para la mañana. «Con las cámaras de Casación y las cautelares están dilatando justicia para los jubilados que van a cobrar muertos», planteó Claudio Lozano, del FAP.

 

El largo tratamiento arrancó ayer al mediodía, otra vez con posiciones antagónicas entre oficialistas y opositores, chicanas y cruces: el inicial entre Conti y Carrió, con exabrupto de la kirchnerista incluido y repetidas interrupciones a los gritos durante los discursos más enérgicos. «(Agustín) Rossi dijo que le teníamos miedo al pueblo, pero no lo vi en la calle el jueves. Ustedes al pueblo que no le tienen miedo es al que viene con choripanes, dávidas, ómnibus», lanzó el radical Oscar Aguad, y le respondió la kirchnerista Stella Maris Córdoba: «Prefiero comerme un choripán con los compañeros antes que sacarme una foto con (el general Luciano Benjamín) Menéndez».

clarín

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