28 octubre, 2020

FM Cosmos

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Los pobladores de La Isla siguen sin el servicio de agua

 

A dos semanas de hacer pública la desesperante situación de las 50 familias que habitan en La Isla, departamento de Calingasta, nada ha cambiado.

Por el contrario, la esperanza de una inmediata solución se desvaneció tras enterarse de que uno de los funcionarios del municipio dijo que “se la van a tener que aguantar hasta que se termine el barrio del IPV”.

Si bien en reiteradas oportunidades este medio intentó ayer, sin suerte, comunicarse con los funcionarios del departamento precordillerano, otra fuente cercana a OSSE, informó a DIARIO HUARPE que el municipio no quiere hacer mucho porque en esa localidad se están construyendo 24 casas del IPV y la empresa que tiene adjudicada la obra se comprometió a entregar el barrio con una perforación; la cual dotaría del vital elemento a toda la población de la zona.

En el olvido

A finales de noviembre, el agua que venía por la acequia (tipo canal) dejó de llegar a la planta potabilizadora que se encuentra en La Isla.

Supues­tamente los inconvenientes se deben a la sequía, pero lo cierto es que son más de 50 familias (con una población infantil que ronda los 200 chicos) las que no tienen agua y sólo cuentan con un par de tachos y tanques, que cada tanto y cuando se acuerdan, son recargados con agua por los camiones municipales.

“Ve que nos tienen a las vueltas”, le dijo a DIARIO HUAR­PE un vecino y luego agregó: “Los habitantes de La Isla estamos en el olvido”. Una frase que no se aleja de la verdad ya que si se tiene en cuenta el tiempo que vienen soportando la escasez, se le tiene que sumar el tiempo hasta que se adjudique el ba­rrio para volver a contar con un servicio normal de agua corriente.

“Nosotros necesitamos una solución ya”, manifestó el vecino, “es injusto que nos hagan esperar tanto para una solución y que nos obliguen a tomar un agua que traen en un tanque, vaya a saber con cuántos microbios, para de­positarla en otros recipientes que también están expuestos al cultivo de microbios”, y lue­go arremetió: “Qué están es­perando, que se muera al­guien; por favor”.

Entre las soluciones planteadas por los vecinos en el municipio figura una que no es tan costoso y que es viable hasta que el barrio del IPV esté construido. Tiene que ver la construcción de un acueducto que transporte el agua de una vertiente que se en­cuentra a no más de 150 me­tros de la planta potabilizadora, la cual comenzaría a funcionar (previa limpieza y mantenimiento) y a derivar el agua por red a las canillas de las casas.

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