25 octubre, 2020

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ACCIDENTE DE CASTELAR

Más allá del relato. La gente, ante el choque de los trenes en Castelar. / GUSTAVO CASTAGNE.REVIVIR EL DOLOR

Familiares y sobrevivientes de la tragedia de Once se mostraron indignados y cuestionaron lo que dijo Cristina Kirchner sobre el accidente ferroviario en Castelar. «Un día de tristeza y alegría», afirmó. Dos trenes de la línea Sarmiento chocaron yprovocaron tres muertos y 315 heridos. Nelson Castro: «Presidenta, ¿en qué país vive?».

 

Siguen internadas 30 personas por el choque en Castelar; tres en estado «crítico»

 

Treinta personas permanecían internadas en hospitales de la provincia de Buenos Aires por el choque de trenes registrado en la localidad de Castelar, de los cuales tres se encontraban «en estado más crítico».

Así lo aseguró la directora de Emergencia Sanitaria de la Provincia, Patricia Spinelli, quien confió en que la mayoría de los pacientes volverá a sus casas «a media mañana» ya que «son heridos leves que se habían quedado internados para mayor seguridad, en observación».

De los cinco heridos graves, indicó la funcionaria a radio Mitre, «tres están en estado más crítico» y uno de ellos permanecía «en coma farmacológico, con respirador».

 

Sarmiento: tragedia repetida con 3 muertos y 315 heridos

 

Ocurrió otra vez. De la tragedia anunciada por la desidia y la falta de control, el Sarmiento pasó a la tragedia repetida. Y de nuevo, como en aquella fatídica mañana del 22 de febrero de 2012, las promesas incumplidas en el sistema ferroviario provocaron otro accidente donde hubo tres muertos y un desastre que reavivó miedos y reclamos. Esta vez fue en Castelar, donde una formación que venía de Once e iba hacia Moreno chocó de atrás a otra que estaba parada a 50 metros de la barrera de Zapiola. Hubo un gran operativo y 315 personas fueron atendidas en hospitales y anoche aúnquedaban 32 internadas, cinco en terapia intensiva. Temprano, el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, pidió “cautela” pero apuntó contra el conductor del tren y su ayudante. Los dos motorman y sus dos acompañantes quedaron detenidos y se los investiga por estrago doloso. Entrada la noche, en un acto en Casa de Gobierno, la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó que tiene “bronca e impotencia” (ver pág. 12).

“La pérdida de un ser querido es algo irreparable. No quiero ponerle un nombre a lo que pasó, quiero esperar que la Justicia diga qué fue”, agregó la mandataria.

El choque se produjo a las 7.07 y conmocionó a todo el centro de Castelar, una localidad tranquila del Oeste del GBA. Todavía era de noche, y lo primero que se escuchó fue un estruendo que retumbó en el barrio.

Después, los gritos. A esa hora los locales comerciales todavía estaban cerrados y fueron los vecinos los primeros en salir a asistir a los heridos.

Las escenas fueron calcadas a las de la tragedia de Once. Vagones montados unos sobre otros y muchos hierros retorcidos. “Todo estaba oscuro. Y con el impacto las luces de los trenes se apagaron. Todo era gritos, un olor fuerte a quemado, había humo. Al principio ayudé a bajar a seis o siete personas del tercer vagón. Pero de a poco fui viendo gente muy herida y me descompensé. Venía sin dormir, porque trabajo de noche, en Pompeya, y estaba yendo hasta mi casa en Moreno”, contó, alterado, Fernando Zelaya. “¿Después de Once nada cambió?

Es terrible cómo tratan a la gente, a los laburantes”, agregó.

Como Fernando hubo muchos pasajeros que se ayudaron entre ellos. Y vecinos que llegaron para asistir. Los heridos, los graves, los leves, los que tenían el dolor de golpes fuertes y fracturas tuvieron que esperar hasta 60 minutos para que aparecieran las primeras ambulancias. El operativo fue caótico al principio, recién con las horas se fue ordenando por el triaje, el protocolo de atención médica en accidentes (ver pág. 10).

Se armó una carpa amarilla donde actuaron ante lo que se veía como un desastre: gente acostada sobre el pasto, sobre veredas, sobre las piedras de las vías. El rescate continuó hasta pasadas las 10. Temprano había llegado el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni y el intendente de Morón Lucas Ghi, increpado por vecinos, arribó al mediodía. El gobernador bonaerense Daniel Scioli también pasó por el lugar. Pasadas las 13 se dio a conocer el primer parte de heridos. Más tarde, difundieron la identidad de los tres muertos: Ezequiel Agustín Vargas (19 años), María Laura del Zompo (38) y Cristian Dario Nuñez (32).

Los pasajeros dijeron que el tren que no frenó había salido con demoras de Once e iba más cargado que de costumbre. El tren que estaba detenido también tenía pasajeros y estaba esperando el permiso para avanzar hacia la estación, a unos 150 metros. A casi 16 meses de la tragedia de Once (donde murieron 51 personas y hubo más de 700 heridos) se revivieron escenas similares de miedo y desilusión.

El recuerdo de ese accidente no solo sobrevoló en las conversaciones, también empujaron a Paolo Menghini y María Luján Rey, los papás de Lucas, el joven de 20 años que apareció dos días después del choque del tren contra el andén entre los hierros de un vagón, a ir hasta Castelar a dar apoyo y a denunciar la corrupción, la falta de inversión, las promesas incumplidas (ver pág. 16). Randazzo también estuvo recorriendo el lugar. Subió a la formación pasadas las 13.30, cuando los bomberos hacían circular la versión de que aún quedaban más muertos. A las 16 todavía continuaba el operativo y aún no se animaban a descartar la versión. Sin embargo, entrada la noche y finalizadas las pericias unas de las formaciones fue retirada del lugar y la otra sería removida durante la noche. El servicio del Sarmiento había sido cancelado por completo ayer al mediodía y estimaban que hoy por la mañana podría ser reanudado. Para paliar la falta de tren, el Gobierno puso un servicio de unos 150 micros.

En tanto, representantes de la UGOMS (la unidad de gestión integrado por Metrovías y Ferrovías que reemplazó a TBA cuando le quitaron la concesión) contaron su versión. Según dijeron en el lugar, el motorman pasó las señales sin respetarlas y cuando vio que había una formación parada “salió corriendo de la cabina”. Los delegados gremiales Rubén Sobrero y Daniel Ferrari rechazaron la versión y afirmaron que el tren ya “había tenido problemas en los frenos”.

El tren que chocó cumplía servicio semirrápido y había parado en Flores, Liniers y Morón. Entre Morón y Castelar, según indicó Randazzo en conferencia de prensa, el GPS marcó que la formación venía en“velocidad siempre ascendente”. Antes del impacto pasó una primera señal amarilla, que indica que se debe bajar la velocidad, y dos “a peligro”, que indican detenerse. Pero eso nunca pasó y chocó a 62 km/h. Después todo fue gritos, dolor y horror. Otra vez tragedia.

 

Cristina dijo sentir dolor, bronca e impotencia por el choque de trenes

“Bronca”, “impotencia” y “dolor” fueron algunos de los adjetivos que utilizó la Presidenta para referirse al choque de trenes que ocurrió ayer en Castelar. Cristina Kirchner dijo que se sentía así frente a los “muchísimos” recursos económicos y humanos que se vuelcan al sistema ferroviario, pero evitó catalogar el hecho como “accidente” o “tragedia”. “No quiero ponerle nombre, quiero esperar que la Justicia diga qué fue”, manifestó.

Cristina Kirchner había tardado 5 días en expresarse sobre la tragedia de Once, pero ayer decidió hablar el mismo día de los hechos.

No suspendió una acto en Casa de Gobierno vinculado al plan PRO.CRE.AR que estaba agendado de antemano y comenzó su discurso refiriéndose a lo que sucedió en Castelar. “No puedo dejar de mencionar, en primer término, mi solidaridad y dolor con las tres familias de lo que pasó a la mañana”, manifestó, y luego reprodujo sus dichos por Twitter.

La Presidenta dijo saber “lo que están pasando” los familiares de las víctimas fatales y también aseguró sentir “un poquito de bronca e impotencia” porque “estamos poniéndole todo, muchísimos recursos económicos y humanos”. “El dolor es parte de la vida y la alegría también, por la parte linda que le toca a algunos argentinos y hoy 23 familias también van a recordar este día porque recibieron el techo propio”, agregó.

Los comentarios de la Presidenta no fueron la primera voz oficial sobre la tragedia. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, habló en varias oportunidades a lo largo del día. El funcionario dijo que quieren “determinar si se trató de un siniestro o un accidente”. “Si se pudo evitar, no fue un accidente y se buscará a los responsables ”, manifestó Randazzo, quien ha sonado como candidatos para encabezar la lista de diputados en la provincia de Buenos Aires.

El ministro defendió la política ferroviaria oficial al hacer hincapié en tres puntos: * El tren chapa 1 había sido una de las 11 formaciones que se fabricó en 1962 que había sido “totalmente” reparado.

La totalidad de los frenos fueron cambiados y comprados a la empresa brasileña Knorr Bremse, manifestó.

* La formación estaba habilitada para circular por los próximos dos años o hasta realizar 200.000 kilómetros. La autorización había sido expedida por el ingeniero Ernesto Bizantino en marzo de 2013.

La velocidad de la formación estaba en ascenso y al momento del choque circulaba, según el informe GPS que suministró Randazzo, a 62 km/h. El ministro dijo que los exámenes mostraron que el chofer no había tomado alcohol, pero también señaló que el conductor “no se atendió a dos señales, que indican que debe detener el tren”.

El gobernador Daniel Scioli, al igual que algunos funcionarios del Gobierno nacional, también se acercó a visitar a los heridos. Hubo algunos insultos de familiares de accidentados, que él dijo no haber escuchado. “No me gusta informarme por teléfono de las cosas, me gusta venir a los lugares”, añadió el gobernador. Esta frase pareció una respuesta a la crítica que le había hecho días atrás la Presidenta.

FUENTE: TN/CLARÍN

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