25 octubre, 2020

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EE UU se apresta a dictar el primer veredicto por la filtración a Wikileaks

La acusación más grave, colaborar con el enemigo, conlleva la cadena perpetua

El soldado Bradley Manning conocerá este martes de qué cargos lo considera culpable la juez militar encargada de juzgar al autor de la mayor filtración de documentos secretos de la historia de Estados Unidos. Tras dos meses de intercambios de testimonios y argumentos por parte de la fiscalía y la defensa, la magistrada Denise Lind leerá su veredicto que dará inicio a una nueva fase del proceso para determinar el contenido de la sentencia, un procedimiento que se iniciará mañana y que se prolongará durante todo el mes de agosto.

La juez deberá dilucidar de cuáles de los 21 cargos que pesan sobre Manning -que incluyen espionaje, fraude informático y robo- lo encuentra culpable. El delito más grave al que se enfrenta es el de ayuda al enemigo, el único crimen de los que se le acusa que lleva aparejada la cadena perpetua. Durante el proceso, la defensa del uniformado ha tratado infructuosamente en tres ocasiones de eliminar ese cargo de la lista de imputaciones. En febrero, el soldado reconoció haber cometido 10 delitos menores, por los que únicamente se enfrentaría a 20 años en prisión.

El veredicto de Lind es de suma trascendencia porque si encuentra responsable a Manning del cargo más grave podría sentar un serio precedente para el periodismo de investigación en la era de Internet, ya que si la filtración de documentos a través de una página web como Wikileaks se considera ayuda al enemigo, cualquier revelación de información filtrada por soldados a otros medios de comunicación tradicionales que pudiera difundirse por la web y a la que tuvieran acceso grupos terroristas podría considerarse como una forma de auxiliar a grupos hostiles a EE UU.

Una resolución en este sentido también podría perjudicar a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, al ponerse más cerca del punto de mira de la justicia estadounidense, y de Edward Snowden, el último en incorporarse a la lista de ilustres filtradores de EE UU, que también está acusado de cargos de espionaje.

Durante el proceso, la acusación ha tratado de presentar a Manning, de 25 años, como un traidor que rompió su juramento de lealtad a la patria y que fue consciente en todo momento de que con sus filtraciones a Wikileaks ponía en peligro la seguridad de EE UU favoreciendo de manera indirecta a Al Qaeda y otros grupos terroristas. “Siempre supo cediendo la información a Wikileaks ésta llegaría al enemigo porque sabía que el enemigo se servía de Wikileaks”, señaló durante su turno de alegatos finales el fiscal, Ashden Fein.

Por su parte, la defensa del soldado se ha esforzado por presentarlo como un joven idealista que solo quería provocar un debate en la sociedad sobre la forma de actuar de EE UU. El letrado de Manning, David Coombs, también ha procurado restar importancia a los efectos de las filtraciones para el aparato de inteligencia de EE UU, asegurando que el Ejército no ha cambiado sustancialmente sus prácticas, tras la revelación de los documentos y que éstos apenas pusieron en riesgo la seguridad nacional.

Fue Manning quien solicitó ser juzgado por un juez y no por un jurado. La decisión final sobre su futuro, que se conocerá a finales de agosto debido al número de testigos que ambas partes tienen previsto llamar a declarar en la última fase del proceso, puede ser apelada ante el responsable del Distrito Militar de Washington, el general Jeffrey Buchanan, que podría rebajar o ampliar la pena potencial del soldado.

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