24 octubre, 2020

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El testimonio del policía que descubrió a Jaime y lo llevó a su primer juicio oral y público

El agente de la Federal que vio cómo el ex funcionario se metía en el bolsillo pruebas de un allanamiento dio detalles ante la Justicia. Volverá a declarar en el juicio que empieza hoy en un tribunal de CórdobaEl testimonio del policía que descubrió a Jaime y lo llevó a su primer juicio oral y público

infobae

Ricardo Jaime enfrenta desde hoy su primer juicio oral y público. Tiene abiertos más de 20 expedientes por corrupción. Pero la primera vez que se siente ante un Tribunal Oral será por otro delito. El intento -frustrado por un policía de la Federal- de robar pruebas de un allanamiento.

El 7 de junio de 2010 el juez Norberto Oyarbide ordenó varios procedimientos en Córdoba por la causa por enriquecimiento ilícito en la que se investiga el crecimiento patrimonial de Jaime y sus testaferros. Uno de ellos se hizo en la casa de Julieta Jaime, una de las hijas del ex funcionario. Cuando la policía llegó a la casa de la calle Omaguacas 91 en las afueras de Carlos Paz, un empleado de mantenimiento recibió a los agentes con un cordial «los estábamos esperando». Ricardo Jaime también dijo lo mismo: afirmó que tenía un pasaje para volar a Buenos Aires pero suspendió el viaje porque aguardaba el allanamiento. Cuentan testigos de ese procedimiento que los investigadores hallaron cables que revelaban la existencia de conexiones a internet pero no había computadoras. Alguien le había avisado a Jaime que iban a allanar la casa de su hija y otros lugares.

En ese allanamiento participaron Miguel Ángel Maidana y Eleonora Feser. Maidana tenía por entonces el  grado de Inspector y revistaba en la Delegación Córdoba de la Policía Federal. Feser es contadora y asistía por orden de la Procuración General de la Nación a la fiscalía de Carlos Rívolo a cargo de la investigación sobre los bienes de Jaime.

Comenzó el allanamiento y se hallaron varias cosas. Maidana instaló una mesa en la planta baja para clasificar y resguardar las pruebas. Entre esas pruebas estaba un tarjetero con varias tarjetas personales. Unas cuatro tarjetas estaban sueltas y  rezaban «Ricardo Jaime. Director Ejecutivo. Cerro Motos». La condición de ejecutivo de esa empresa daba dos informaciones: de qué vivía Jaime antes de que se cumpliera un año de su salida del Gobierno  y además manifestaba su relación con la familia de Julio de Vido. Santiago, uno de los hijos prósperos del ministro de Planificación había trabajado en esa empresa. Al mismo tiempo en Córdoba Capital se estaban allanando las oficinas de Cerro Autos, empresa hermana de Cerro Motos. Antes de la llegada de las autoridades judiciales a esa concesionaria de la marca Volkswagen, empleados de la empresa cargaron autos con carpetas y documentación y se las llevaron.

Mientras Maidana  labraba el acta del allanamiento sentado a la mesa. Jaime se acercó y levantó el tarjetero y se metió en su bolsillo las tarjetas comprometedoras. El 9 de septiembre de 2010, Maidana declaró ante Graciela López de Filoniuk, la fiscal federal de Córdoba que investigó el caso. En su testimonio, al que accedió Infobae, Maidana deja claro cuál fue la intención de Jaime y además explicó cómo hizo para que el ex funcionario kirchnerista devolviera lo que se había llevado al bolsillo delantero derecho del pantalón.  El policía le dijo a Jaime que «si no devolvía las tarjetas procedería a la debida requisa personal y posterior detención». Ante la advertencia de Maidana, Jaime devolvió esas tarjetas que podrían haber abierto otro capítulo de la investigación sobre los negocios del ex secretario de Transporte. Pero eso no sucedió porque las tarjetas jamás llegaron al juzgado de Oyarbide. Se esfumaron entre Córdoba y Buenos Aires. Y con ellas la posibilidad de seguir una nueva pista sobre los dineros de Jaime.

Con los testimonios de Maidana y Feser -que fue quien halló esas tarjetas en una campera de Jaime- y la declaración de otros tres testigos quedará completo el juicio. No debería durar más de dos o tres jornadas. A Jaime se lo juzga por el intento de robar las pruebas. No se las quedó porque el policía que lo descubrió le explicó que si lo hacía podía quedar detenido. Sólo por eso.

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