23 octubre, 2020

FM Cosmos

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Cristina acercó posiciones con Dilma y criticó a los fondos buitre

Acordaron objetar hoy en la ONU el espionaje norteamericano en América latina; elogios por un desplante a Obama

Por   | LA NACION

NUEVA YORK.- Por pocos minutos no se cruzó con Bill Clinton, que también había golpeado la puerta de Dilma Rousseff. La cita con la presidenta brasileña para acordar una estrategia común en la asamblea de las Naciones Unidas (ONU) fue la actividad central de Cristina Kirchner ayer en Nueva York, donde, de paso, se despachó contra los llamados «fondos buitre».

Al anticipar lo que será una de sus líneas argumentales cuando hoy exponga ante la asamblea, la Presidenta aseguró que la espada de Damocles que pende sobre la estrategia de defensa del gobierno contra los acreedores «no es un problema de la Argentina, sino del mundo entero», porque «no puede ser que unos pocos especuladores» deshagan el esfuerzo de todo un país.

«Esto es algo que se cae de maduro y del más puro sentido común», dijo la Presidenta. Fue su modo de pasar un mensaje a la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, que, a partir del lunes, dará respuesta al pedido de nuestro país para que revise el expediente en el que nuestro país ya tiene fallo en contra en las dos instancias previas.

«Lo que sí queremos hacer es llevarles tranquilidad a los acreedores. Nosotros seguiremos pagando y lo haremos en la moneda en que están pautados» los compromisos, prometió. «Hemos pasado de ser acreedores seriales a pagadores seriales. Lo único que pedimos es que nos dejen hacerlo», subrayó.

Los comentarios de Cristina Kirchner se hicieron en la puerta del hotel de Dilma Rousseff, hasta donde se trasladó para visitarla. Fue en la misma ocasión en que ponderó el plantón que acaba de darle a Barack Obama al «postergar» su visita de Estado a este país por las denuncias de espionaje a Brasil por parte de la agencia de inteligencia norteamericana. «Lo suyo fue un gesto de dignidad», elogió.

Ninguna de las dos participó luego en la cena que el norteamericano, en su calidad de anfitrión en la ciudad, ofrecía a los presidentes llegados a Nueva York. «Dilma está enojadísima», era el comentario en la puerta del establecimiento.

Cristina será hoy una de las últimas oradoras del día ante el plenario de las Naciones Unidas. Le tocará exponer casi al final del día. La precederán presidentes que se llevarán buena parte de la atención.

Entre ellos, la propia Dilma, que viene de pegar un portazo a Barack Obama y tiene pensado hoy soltar unas cuantas críticas. Obama también va delante de ella, así como el iraní Hasan Rohani, quien concentra buena parte de las miradas ante la posibilidad de que exista un acercamiento entre su gobierno y el de Estados Unidos.

Sólo la Presidenta sabe si incluirá o no alguna referencia al tema iraní en su discurso. Ayer no lo mencionó entre las líneas centrales de su ponencia. Pero también tendrá la chance de interactuar con la diplomacia y con el presidente del régimen de Teherán, ya que ambos están invitados hoy al almuerzo con que la ONU agasajará a los más de 130 presidentes que participan de la cita.

Los intentos de LA NACION de confirmar con fuentes oficiales cuál sería la intención de la mandataria al respecto no tuvieron respuesta. «Sería una oportunidad para poner a prueba la intención de Teherán» respecto del polémico acuerdo para trabajar en el «esclarecimiento» del atentado a la mutual israelita AMIA.

Hoy, por lo pronto, y como sucede casi todos los años, autoridades de la colectividad judía de nuestro país estarán presentes en la ONU para seguir de cerca el tema. Pero, a diferencia de lo sucedido en ocasiones anteriores, esta vez no viajaron con la delegación oficial.

La Presidenta tuvo una jornada tranquila. Llegó por la mañana, rodeada de personal de seguridad norteamericano, y se alojó una vez más en el hotel Mandarín Oriental, con una espectacular vista hacia una estatua de Cristóbal Colón similar a la que le molestaba en su despacho de la Rosada.

No hubo ayer audiencia con su par uruguayo, José «Pepe» Mugica. «No es necesario. Se ven todos los días y hablan sin problemas», dijeron fuentes de la Casa de Gobierno. El uruguayo tuvo una agenda más compleja: se reunió con el inversor George Soros y luego con la delegación de Colombia. Por la noche, asistía a la cena de Obama.

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