31 octubre, 2020

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Prevén una buena recuperación

Por  | LA NACION

 

Si todo sigue dentro de lo previsto, en no mucho tiempo la Presidenta tal vez recordará el episodio de su hematoma subdural como poco más que un paréntesis en su actividad habitual.

Según explican neurólogos consultados por LA NACION, una vez que hoy o mañana deje la unidad de cuidados intensivos y pase a una habitación generalCristina Kirchner tendrá por delante algunos días de reposo moderado, dieta normal, molestias leves en el cuero cabelludo y un pequeño vendaje en la mitad derecha del cráneo.

«Nada demasiado particular o diferente de otras cirugías de baja complejidad -afirma el doctor Lucas Bonamico, neurólogo del Fleni y especialista en cefaleas y dolor-. El posoperatorio de este tipo de intervenciones es muy tranquilo. A los tres días se controla radiológicamente cómo está la zona del hematoma. A veces es normal que quede un poquito de líquido y de aire, que después se van. Aproximadamente a los diez días se retiran los puntos.»

A juzgar por los antecedentes con que cuentan los especialistas, no debería padecer mareos o vértigo, ni malestar o síntomas desagradables de ningún tipo.

La doctora Cristina Zurru, jefa de la Sección Cerebrovascular del Hospital Italiano, subraya que el posoperatorio inicial debe hacerse en una unidad de cuidados intensivos fundamentalmente para descartar cualquier tipo de complicación precoz relacionada con la cirugía. «Puede haber un resangrado en el sitio quirúrgico», explica.

Los hematomas subdurales, como el que exigió la cirugía que acaba de realizársele a la Presidenta, se producen por un sangrado de las venas que discurren entre dos capas de membranas meníngeas. Esa sangre se acumula por debajo de la duramadre, la más externa.

«Hablar de hematoma crónico significa que se trata de una acumulación de sangre que se fue produciendo muy de a poco -dice Zurru-. Es un cuadro que no da síntomas antes de las dos o tres semanas posteriores al traumatismo. La mitad de los pacientes ni siquiera se dan cuenta de que se habían golpeado.»

Uno de los criterios para determinar que el sangrado es crónico es que tiene un color más oscuro, que en la resonancia magnética se ve como una mancha clara.

«Con la operación se extrae el hematoma, que está por fuera del cerebro -subraya-. A veces, cuando uno hace la evacuación del coágulo, puede llegar a tener un nuevo episodio de sangrado, por eso se deja un drenaje.»

Durante las primeras 24 o 48 horas, a los pacientes sometidos a esta cirugía se les suele indicar que se mantengan en una posición plana. Pero pasado ese período empiezan a incorporarse y, si todo va bien, pueden pasar a una habitación general.

Los especialistas explican que, en general, la internación no excede los cuatro o cinco días. «El control más importante se hace en las primeras horas -dice Zurru-. Después, uno intenta que el paciente se pare, dé algunos pasos, y luego ya no es necesario mantenerlo con cuidados críticos.»

El hematoma subdural no se considera un evento vascular; es decir que no está vinculado con la presión sanguínea y generalmente no tiene que ver ni con el estrés ni con la sobrecarga. «El antecedente principal es el traumático -agrega Zurru-. Fuera de eso sólo podría vinculárselo con la maniobra de Valsalva, que aumenta la presión en el sistema venoso; ocurre, por ejemplo, cuando alguien levanta pesos muy importantes o practica buceo.»

Antes de recibir el alta en la Fundación Favaloro, la Presidenta deberá someterse a un control clínico y de imágenes. «Se hace una tomografía a alrededor de tres días de la operación y luego una más alejada, dentro del mes de la cirugía, porque en un pequeño porcentaje de pacientes que no excede el 15% los hematomas puede volver a producirse (recidiva).

«Como se trata de un sangrado venoso y lento, es importante hacer el control inicial y el alejado -subraya Zurru-. Cuando uno ve un paciente que tuvo un traumatismo, muchas veces le dice que si tiene síntomas consulte de nuevo. Es porque en la mayoría de los casos estos hematomas no se ven en el momento agudo, sino semanas después.»

Para la neuróloga, lo que se conoce sobre el caso de la Presidenta tiene todas las características descriptas en la literatura médica. «Es de libro -comenta-. Y la evolución es la que vemos en la mayor parte de los pacientes.»

Y más adelante agrega: «Con los controles de rigor, la recuperación va a ser buena. Probablemente necesite unas semanas, pero está en excelentes manos. Un mes parece ser un tiempo más que razonable».

Los especialistas destacan que la mayoría de los pacientes que padecen un hematoma subdural vuelven a su actividad normal. Como el cráneo es una actividad cerrada, cualquier sustancia que se acumule desplaza al cerebro, explican, pero esto no genera ningún daño en el tejido ni pérdida de funciones.

Zurru descarta que el hematoma haya estado vinculado con la arritmia que originó la consulta inicial.

Según el doctor Daniel La Greca, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología, la palabra «arritmia» significa «falta de ritmo». Es un trastorno de la frecuencia cardíaca (el pulso), como latidos demasiado rápidos (taquicardia), demasiado lentos (bradicardia) o con un patrón irregular.

«La palabra «arritmia» no dice absolutamente nada -dice el especialista-. Tiene diferente significado según la persona. Puede darse en individuos mayores o en un chico de seis años. Puede ser benigna, sin trascendencia alguna, o estar vinculada con un problema cardíaco. En el caso de la Presidenta, podría estar asociada con la hipotensión. Habrá que estudiarla.»

Para Zurru, es importante que la población conozca la trascendencia de un traumatismo de cráneo y sepa que incluso golpes leves pueden tener una consecuencia alejada, por lo que es importante estar alertas y consultar con el médico ante síntomas inesperados.

«A partir de los sesenta, cualquier persona que sufre un golpe en la cabeza y viene a nuestro servicio se va con lo que llamamos «pautas de alarma»: si advierte determinados síntomas, tiene que volver a consultar. Es una conducta de rutina -cuenta-. Y si ya ha tenido un hematoma subdural, probablemente lo que uno le recomendaría es que trate de ser un poco más cuidadoso con la exposición a golpes», concluye.

LOS PASOS TRAS LA CIRUGÍA

El posoperatorio requiere determinadas medidas

  • Cuidados intensivos
    Se controla radiológicamente la zona del hematoma. Puede haber molestias leves en el cuero cabelludo y un pequeño vendaje
  • Internación
    Generalmente no excede los cuatro o cinco días. Antes de recibir el alta, el paciente se somete a un control clínico y de imágenes
  • Revisión y prevención
    A los diez días se retiran los puntos. Al mes se hace una tomografía. En el 15% de los casos los hematomas pueden volver a producirse

LA ARRITMIA, SIN RIESGOS

En el parte médico de ayer se hizo referencia a la arritmia que se le detectó a Cristina. Se señaló que antes de la cirugía «fueron descartados los riesgos cardiovasculares a través de distintos exámenes complementarios» que incluyeron la participación de su cardiólogo, Ramiro Sánchez y del jefe de Cardiología Intervencionista, Oscar Mendiz.

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