26 octubre, 2020

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Detrás de la sentencia contra Clarín, una larga trama de negociaciones reservadas

Por  | LA NACION

El fallo de la Corte Suprema que convalidó la constitucionalidad de la ley de medios desató una fiesta en Olivos el martes pasado, donde Cristina Kirchner se recupera con estricto reposo de su operación de un hematoma intracraneal. Pero la Presidenta conocía desde hace al menos un mes el sentido de la sentencia, confiaron a LA NACION altas fuentes gubernamentales.

«El fallo no la tomó por sorpresa, ni a ella ni a ZanniniLo esperaban para después de las elecciones» , confió un alto funcionario de la Casa Rosada. El triunfo sobre el Grupo Clarín fue planificado para revertir el efecto de la dura derrota electoral del 27 de octubre, que el Gobierno descontaba.

Desde agosto, y también en la primera semana de octubre, el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, se reunió con diversos miembros de la Corte Suprema. Incluso la propia Cristina conversó con una de las integrantes del tribunal por teléfono el 4 de octubre pasado, un día antes de internarse en la Fundación Favaloro.

El pedido original era que el fallo del máximo tribunal saliera antes de las elecciones del domingo último. Y que el sentido fuera favorable a la constitucionalidad de todos los aspectos de la ley cuestionados por el Grupo Clarín: el tope de licencias -artículos 45 y 48- y la obligación de desprenderse de las licencias excedentes de ese cupo sin esperar a su vencimiento -artículo 161- ni contemplar los derechos adquiridos que invocaba el multimedios.

Según trascendió de fuentes oficiales, y tal como anticipó LA NACION el miércoles último, Zannini visitó al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, en su despacho del Palacio de Tribunales la primera semana de octubre. También tomó contacto luego de esa reunión con la jueza Elena Highton de Nolasco.

La misma magistrada recibió luego una llamada de la Presidenta el viernes 4 de octubre mientras estaba en Ushuaia, donde dio una conferencia sobre «La mediación en las provincias patagónicas», en la Escuela Judicial de Tierra del Fuego. Un día después, la jefa del Estado sufrió una arritmia y se internó en la Fundación Favaloro, donde, tras un breve regreso a Olivos, fue intervenida quirúrgicamente el martes 8.

Hasta ese momento, la mayoría de los funcionarios, menos Cristina y Zannini, descontaban que la mayoría en la Corte reconocería la constitucionalidad del tope de las licencias, pero rechazaría la venta de ellas sin respetar los derechos adquiridos. En ese sentido iban a votar -como lo hicieron luego- Juan Carlos Maqueda, Carmen Argibay y Carlos Fayt. Este último, en rigor, fue el único que calificó de inconstitucional toda la ley. Pero esta ambigüedad no le servía a Cristina y preocupaba a sus laderos, que querían la desinversión y el desguace inmediato de Clarín, sin esperar al vencimiento de las licencias, muchas de ellas prorrogadas en 2005 por diez años por el gobierno de Néstor Kirchner.

«En todo caso, pudo ser un alegato de oreja», plantean en Balcarce 50. En la jerga tribunalicia se llama así a las conversaciones de las partes con un juez, pero por fuera del expediente. Y el Gobierno era una de las partes en esta causa.

NEGATIVA

Tanto la Casa Rosada como Lorenzetti negaron un pacto, pese a que el presidente de la Corte admitió ahora que mantuvo reuniones con Zannini y con la Presidenta.

Según pudo saber LA NACION, en la Casa Rosada Zannini se enteró de que en la reunión de acuerdos de la Corte del 15 de octubre el juez Enrique Petracchi planteó que había que votar el fallo ese día, lo cual sorprendió a sus pares. Y se inclinó por la constitucionalidad completa de la ley.

Maqueda, Argibay y Fayt le retrucaron que era «una locura sacarlo antes de las elecciones del 27» y «sin reconocer los derechos adquiridos». Hasta entonces, éstos creían que Petracchi y Lorenzetti también convalidarían el plazo original de vigencia de las licencias. Pero Petracchi señaló que «no se cercenan derechos a Clarín porque ante un daño patrimonial puede accionar judicialmente». Maqueda intervino, confundido, y dijo: «Pero no tenemos la mayoría…».

Lorenzetti le aclaró: «Sí la tenemos». Y se incluyó entre los otros que aprobarían toda la ley: Raúl Zaffaroni, Highton y Petracchi. Eran cuatro contra tres: Fayt la rechazaba de plano. Maqueda y Argibay aprobaban el artículo 45, pero invalidaban el 161.

Según sus confidentes en Balcarce 50, Zaffaroni apoyó a Petracchi en la idea de sacar el fallo antes de las elecciones. Pero Lorenzetti, Highton de Nolasco, Maqueda, Fayt y Argibay votaron la postura de postergarlo hasta después de los comicios por temor a influir políticamente. Zannini se enteró en el acto.

Se comentó en esos conciliábulos, empero, que el fallo le iba a dejar abierta la puerta a Clarín para entablar judicialmente todos los planteos que creyera necesarios, ante cada una de las decisiones del Gobierno y del titular de la Afsca, Martín Sabbatella. Ello fue confirmado luego públicamente por Lorenzetti: «Esto no termina acá», dijo.

También en esa reunión salieron a la luz las reuniones entre Zannini y Cristina con varios miembros de la Corte. Hubo tensiones, pero finalmente la postergaron. La Casa Rosada lo tomó con resignación, pero se garantizó que la sentencia aprobatoria saliera el martes posterior a las elecciones para atemperar el efecto negativo de la derrota electoral. Ese martes 15, con la Presidenta restablecida en Olivos y en reposo médico, Sabbatella declaró públicamente: «La democracia exige que la Corte se pronuncie urgente».

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