27 octubre, 2020

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Carrera desesperada para evitar la salida anticipada

20/11/2013: La presidenta Cristina Fernández de Kirchner regresa a la Casa Rosada para encabezar la ceremonia de jura de los nuevos ministros de su Gabinete. (FOTO NA: MARCELO CAPECE)
por ALPHONSE DE LUXEMBURGO
 (Especial para Urgente24). La Argentina sigue siendo un país curioso, contradictorio, por momentos absurdo, una suerte de oximorón político y organizacional. Acaso un dislate mundano que, no obstante, sigue adelante, casi siempre ignorando cualquier atisbo de construcción estratégica con visión de futuro, y olvida hasta las certezas más obvias bajo un aluvión de trivialidades, con las que vastas audiencias se entretienen sin remilgos.
Así sucedió, por ejemplo, con la reunión cumbre de gobernadores kirchneristas que, tras las PASO, se realizó en la ciudad de Corrientes el jueves 29/08/2013, antes de las elecciones de medio turno, oportunidad en la que se convalidaron y profundizaron las distancias electorales que derrotaron a la experiencia cristinista. De ese encuentro participó, y hay fotos de ello, Juan Manuel Abal Medina (h), el entonces jefe de Gabinete de Ministros, y también Jorge Capitanich, su sucesor hoy día.
Desde aquí se informó que esos gobernadores elaboraron una nómina de requerimientos dirigidos a Cristina Kirchner para evitar el drenaje de votos, lo que ostensiblemente no sucedió (quizás porque era escaso el tiempo para producir un giro de 180º), pero de hecho el ascenso de Capitanich revela que la “liga de gobernadores” ha recuperado el protagonismo que le había escamoteado el esquema de 2011 de CFK, posterior a su elección para su 2do. mandato presidencial. Cristina, eufórica y prepotente, entonces decidió un giro hacia un arcaico y fracasado‘nacionalismo’, que destruyó su popularidad.
Aquel “golpe institucional”, gestado en una reunión del instituto Gestar (no es una redundancia) a través de la redacción de un pliego de condiciones, se ha materializado según el esquema de sumar, por decisión de CFK, a quienes expresan ideas sutilmente divergentes, tal como días pasados ha ocurrido con la designación de un sacerdote católico como cabeza del Sedronar –la dependencia pública asignada para luchar contra el narcotráfico- luego de que, institucionalmente, la Iglesia Católica argentina había llamado la atención sobre ese flagelo. Es decir, el recurso es incorporar a quienes manifiestan, educadamente, un punto de vista diferente, pero para hacerlos responsables del éxito o el fracaso de sus propias ideas y propósitos.
Luego de aquel encuentro en Corrientes, comenzó a trascender que aquellos gobernadores, es decir el peronismo ‘tradicional y profundo’, señalaba al vilipendiado Guillermo Moreno, por entonces todavía poderoso secretario de Comercio Interior, como el culpable de que la inflación no haya sido cauterizada y, por lo tanto, de que en las elecciones de medio turno el post-cristinismo haya sido derrotado sin atenuantes.
Es muy interesante: al peronista ortodoxo Moreno lo decapitaron los gobernadores peronistas. El peronista ortodoxo Moreno era un ídolo del kirchnerismo no peronista.
Así, Moreno, finalmente, dejó su cargo, lo que revela que la “liga de gobernadores” tomó el control, luego de que el alejamiento del nuevo funcionario de la embajada argentina en Roma (Italia), fuera condición para que los mandatarios le concedieran su respaldo a un gobierno con una fragilidad política tan creciente como manifiesta.
En el marasmo que detona la salida de dólares diarios y su impacto en las reservas del Banco Central, el cortoplacismo de la sociedad argentina pierde la perspectiva de asuntos relevantes por suceder y que condicionan el presente (o lo modifican).
De ese modo, el cambio de rumbo que ejecutó CKF apenas tuvo el alta médica, divide aún a los observadores críticos.
De un lado, quienes consideran que el giro ‘liberal’ del cristinismo es tan poco creíble y confiable como la experiencia reveló que lo fue el tono conciliador que adoptara para ganar las elecciones presidenciales de 2011.
En aquella ocasión la promesa incumplida de Cristina resultó una trapisonda que en la clase media disparó su abandono, dejando al Ejecutivo en la orfandad política, tras aquellas masivas manifestaciones sin bandería partidaria (13S, 8N, etc.).
Del otro lado, quienes -aún desconfiando y con precaución-, evalúan que tal ‘vuelta de tuerca’, esa recuperación de la racionalistad capitalista, es resultado de las dificultades tanto políticas como económicas surgidas tras las pasadas elecciones de medio turno

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