23 octubre, 2020

FM Cosmos

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“A mis hijos y a mí nos duele profundamente la actitud de Uribe”

María Clemencia Rodríguez defiende el diálogo con las FARC impulsado por su marido, una proceso hacia una paz que, asegura, “no es la de Santos, es la de Colombia”

María Clemencia Rodríguez (Bogotá, 1960) se asegura de despedirse de su hijo Martín antes de que se reúna con su padre, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, para preparar la reunión con su homólogo estadounidense en la Casa Blanca. La presencia discreta de la primera dama contrasta con la multitud de agentes del servicio secreto, asistentes y personal que suben y bajan y entran y salen de las habitaciones la residencia del embajador de Colombia, en pleno centro de Washington. Esa celeridad se convierte en pausa al adentrarse en la sala en la que Rodríguez recibe a EL PAÍS, antes de perderse por las calles de la capital de EE UU para disfrutar de la luminosa mañana de martes que ha recibido a la delegación presidencial colombiana.

Ésta no es la paz de Juan Manuel Santos, es la paz de Colombia»

Esa mesura de Rodríguez se extiende también a su vida pública. La mujer de Santos ha optado intencionadamente por no adoptar un papel protagonista en la vida de su país, a diferencia otras esposas de presidentes latinoamericanos que, en ocasiones, eclipsan la labor de sus maridos. Licenciada en Diseño Gráfico, ella insiste en presentarse a sí misma casi exclusivamente como la madre de los hijos de Santos pero, aunque rechaza de plano albergar cualquier ambición política, ha aprovechado la carrera de su marido, primero en los ministerios de Comercio y Defensa, y luego en la Casa de Nariño para promover su interés por las obras sociales con los soldados y policías a través del programa Línea Lanza y, ahora, a través de De cero a 5iempre, una estrategia para la atención integral a la primera infancia en la que está profundamente involucrada.

Pregunta. ¿Cómo afronta la reelección de su marido? ¿Tiene ganas de volver a enfrentarse a los veredictos de las encuestas, a las críticas de la oposición?

Respuesta. Yo llegué a esta circunstancia de mi vida por amor y sigo en ella por amor. Entiendo su intención de reelegirse y, en mi casa, mis hijos y yo somos incondicionales en apoyarlo porque creemos en él, creemos que lo que está haciendo la historia se va a encargar de contarlo, y no es la popularidad lo que nos hace decirle: ‘relánzate’ o ‘no lo hagas’, sino el hecho de que creemos en Juan Manuel Santos como ser humano completo.

Mi hijo Martín tiene una vocación de servicio»

P. ¿Ese lugar en la historia del que usted habla puede quedar reflejado con la concesión del Premio Nobel de la Paz, para el que el nombre del presidente Santos ya ha empezado a sonar?

R. En primer lugar, el mejor premio para Juan Manuel es conseguir la paz y, en segundo lugar, ésta no es la paz de Juan Manuel Santos, es la paz de Colombia. Eso es lo que él está buscando y estoy segura de que ni él, ni ninguno en mi casa, estamos pensando en un premio diferente que no sea que su padre o mi marido logre un acuerdo de paz.

P. Su hijo Martín acompaña en este viaje a su padre y lo ha hecho ya en otras ocasiones en giras nacionales e internacionales, además apunta maneras en la gestión como demostró recientemente con la subasta de las camisetas de fútbol que le regalan a su padre que él organizó para fines benéficos. ¿Teme que él siga el ejemplo de otros hijos de expresidentes, como los de César Gaviria o Andrés Pastrana, que se han adentrado en el mundo de la política?

R. En el caso concreto de Martín creo que lo que él tiene es una vocación de servicio. Si su decisión es la de entrar en la política se la respetaremos profundamente, pero él mismo dijo en una entrevista en la radio, cuando le preguntaron que si le gustaría incursionar en la política, que ‘ojalá no’.

Juan Manuel no interpone sus intereses personales sobre los de su país y en eso los dos estamos de acuerdo»

P. Me acaba de decir que, como esposa, sigue a su marido en la vida política por amor pero si su hijo hiciera lo mismo, y con su respuesta en la radio no cerró esa puerta, ¿aplicaría esa misma premisa?

R. Un muchacho a los 25 años debe decir ojalá no, no puede decir ni no ni sí, porque la vida da muchas vueltas. Yo como madre también quisiera que ‘ojalá no’.

P. Durante la presidencia de Álvaro Uribe, la prensa y los políticos cuestionaron las incursiones empresariales de sus hijos pero, en su caso, parece que los tres se han mantenido aislados de ese tipo de acusaciones ¿Cuánto trabajo hay detrás de la tarea de mantener a su familia alejada de los ataques políticos y mediáticos?

R. Mis hijos, hasta ahora, han sido unos muchachos discretos, prudentes, respetuosos y se han mantenido al margen y eso habla bien de ellos porque demuestra que han entendido que el que es presidente es su padre y que el que tiene que ser un hombre público es él y no ellos.

P. ¿Cómo se viven en su familia los ataques del expresidente Uribe? ¿Quién guarda más rencor, quién los sobrelleva mejor?

R. Los vivimos más y peor mis hijos y yo. Obviamente, nos duele profundamente que el expresidente Uribe tenga actitudes a veces complejas, pero preferimos pasar la página y tratamos de dejar atrás ese tema.

En Colombia el crecimiento económico sí es visible pero que no se percibe porque la condición del ser humano, no sólo la del colombiano, es la de que, cuando está mejor, quiere seguir mejorando»

P. Su marido ha afirmado que a él le gustaría ser recordado como el Franklin D. Roosevelt de Colombia porque el presidente estadounidense había dicho que quería pasar a la historia por haber sido un traidor a su clase. Ustedes provienen de familias acomodadas y Santos sí ha adoptado políticas progresistas en algunas materias. ¿Considera usted que la presidencia de su esposo ha hecho buena la frase de Roosevelt y teme que eso pueda resentir sus vínculos con sus amistades más conservadoras?

R. Juan Manuel no interpone sus intereses personales sobre los de su país y en eso los dos estamos de acuerdo. Los intereses de todo un país valen mucho más que los personales.

P. Hace unas semanas se conoció el caso de la supuesta violación de una joven en un local de una conocida cadena de restaurantes colombiana. Su dueño justificó la presunta agresión con que la chica llevaba minifalda. ¿Hasta qué punto este incidente es ilustrativo de la situación de la mujer en su país?

R. Creo que en ese caso el dueño del restaurante utilizó una frase desafortunada y, sin querer ahondar en el problema, creo que se trata más del revuelo periodístico que se formó en torno al mismo que lo que en el fondo es la situación social de la mujer en Colombia. Creo que la mujer ha tenido un mejor desempeño, unos mejores espacios y unas mejores oportunidades y, por supuesto, en todos los lugares del mundo suceden cosas puntuales como esta, pero, insisto en que se trató de un caso concreto y que no es el caso general de la mujer colombiana.

Yo no estoy para ser la intermediaria de Juan Manuel porque yo ni gobierno ni cogobierno»

P. Colombia está experimentando un importante crecimiento económico pero la sociedad, de acuerdo con las encuestas, no parece percibirlo. Usted que está tan al tanto de los problemas sociales ¿qué cree que debería hacer el Gobierno de su marido para dar a conocer ese desarrollo y para que esa bonanza se distribuya y llegue a más sectores de la población?

R. Yo creo que ese crecimiento sí es visible pero que no se percibe porque la condición del ser humano, no sólo la del colombiano, es la de que, cuando está mejor, quiere seguir mejorando. En Colombia nos sentimos mejor, vamos mejor y queremos estar, por su puesto, mejor.

P. Usted ha colaborado activamente con los soldados y policías colombianos y conoce sus preocupaciones y necesidades. El Ejército es una de las instituciones más escépticas y que más recelos ha manifestado hacia el proceso de paz. ¿Le han transmitido sus miembros esas inquietudes, le han pedido, de algún modo, que traslade sus temores al presidente?

R. Por supuesto, no soy yo el conducto para que le lleguen ese tipo de sugerencias a Juan Manuel. En caso de que alguien me lo dijera, me vería en la penosa necesidad de responderle que esa no es mi labor. Yo no estoy para ser la intermediaria, para llevarle mensajes a Juan Manuel, porque yo ni gobierno ni cogobierno. Simplemente soy su esposa y la madre de sus hijos. Sus inquietudes son muy respetables y yo estoy segura que las personas que están sentadas en la mesa de negociaciones, y el propio Juan Manuel Santos, tendrán claro qué van a hacer. Yo, sencillamente, me quedo al margen.

P. A las múltiples cumbres regionales a las que asisten los presidentes de América Latina, ¿con qué primeras damas ha hecho más amistad?

Juan Manuel nos ha puesto a muchos colombianos a soñar con el tema de la paz»

R. He podido interactuar con varias, admiro profundamente a la esposa del presidente de Chile, tengo una buena relación con ella al igual que con la mujer del presidente de Panamá. Iba a tener la oportunidad de conocer a la del presidente de México pero, desafortunadamente, a última hora no coincidimos. Yo creo que las primeras damas estamos al lado de nuestros maridos en otras competencias pero si vamos a las cumbres y nos encontramos pues también sabemos sacarle a eso provecho.

P. Usted no pertenece a la clase de primeras damas, como las mujeres de los presidentes de Perú o Nicaragua, con una fuerte presencia en las tareas de decisión política. ¿Es algo premeditado?

R. Es por voluntad que yo no hago mi papel visible, porque no me interesa hacerlo visible. No tengo ambiciones de ningún tipo.

P. La visita de Santos a EE UU parece diseñada para cambiar el plan para la guerra que era en sus inicios el Plan Colombia por uno para la paz, centrado en el desarrollo y no la seguridad. ¿Está esperanzado en conseguir ese viraje en la relación bilateral?

R. Yo creo que parte de la visita que Juan Manuel hace a EE UU gira en torno al tema de la paz y de la prosperidad y eso es lo que él tiene en la cabeza, seguir trabajando por la paz de los colombianos, porque esa es su opción y su meta y ese es su sueño y nos ha puesto a muchos colombianos a soñar con el tema de la paz.

diario el país

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