23 octubre, 2020

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La Argentina y Venezuela fueron líderes en la región en perder reservas en divisas

Por: Daniel Sticco dsticco@infobae.com

En el primer caso baja u$s12.600 millones y en el segundo u$s8.140 millones. Los abultados superávit de las balanzas comerciales fueron insuficientes para sumar dólares en los bancos centrales. El 70% de los países acusó incrementos

Crédito: Adrián Escandar

Esas caídas, a pocos días de cerrar el año y sin contar los excedentes estacionales que genera la diferencia entre las exportaciones e importaciones en diciembre, se potencian a más de u$s20.400 millones en la Argentina y a u$s37.140 millones en el país que preside Nicolás Madurro, si se agrega la incapacidad para retener el resultado singularmente superavitario de sus balanzas comerciales. Representan sendas contracciones de 29 y 27%, respectivamente.

Acusan sendas contracciones de 29 y 27%, respectivamente

Brasil y Chile son otros países que van camino a terminar el año con pérdida de reservas, aunque en una proporción mínima: 0,5% y 2%, respectivamente, a tono con la severa contracción del saldo favorable del intercambio de bienes y servicios que provocó la caída de sus principales productos exportables, el petróleo y el cobre.

Por el contrario, siempre dentro del vecindario, los datos del Centro de Economía Internacional, dependiente de la Cancillería de la Nación, permitieron advertir que naciones como Paraguay, Uruguay y un poco más lejano México, pese a registrar recurrentes déficit comerciales, han logrado acrecentar las tenencias de oro y divisas en sus bancos centrales.

Sin vocación de acumulación

De ahí se puede desprender que lo que sucede en la Argentina y Venezuela no parecen fenómenos circunstanciales, propios del corriente año, provocado por un curso menos favorable de los precios internacionales de los principales productos de exportación, sino queresponden claramente a políticas de estado que demuestran la total carencia de vocación por la acumulación de reservas en los tiempos de «vacas gordas» y evitar tensiones en sus respectivos mercados de cambios. Estos comparten también el liderazgo en la amplitud entre la brecha de los precios del tipo oficial y el libre.

Y si bien se puede aducir que el Gobierno de Cristina Kirchner ha decidido mantener la política de su predecesor, Néstor Kirchner, de utilizar las reservas del Banco Central para pagar vencimientos de deuda pública, lo cierto es que muchas naciones, en particular las del vecindario lograron reducir sus niveles de endeudamiento con el resto del mundo sin tener que sufrir el impacto negativo de debilitar el principal reaseguro del sector externo.

Muchos países lograron desendeudarse sin usar reservas en divisas

Eso ocurrió porque no sólo evitaron caer en abultados desequilibrios fiscales, en particular antes del pago de los servicios de la deuda, sino también por mantener políticas abiertas de seducción a la inversión extranjera directa, las cuales se constituyeron en una fuente genuina de ingreso de divisas, junto con la alta propensión de los capitales financieros de invertir en economías con estabilidad de precios y reglas estables.

Por el contrario, en la Argentina, como en Venezuela el dominio de la heterodoxia de las políticas económicas por sobre la ortodoxia a la que literalmente se la repudia, provocó en el último bienio, esto es la mitad del segundo mandato presidencial de Cristina Kirchner, que las reservas de divisas declinaran en el primer caso en casi u$s15.700 millones, pese a anotar un superávit comercial de más de u$s30.400 millones, y en el segundo bajaron en u$s8.100 millones pese a haber sumado más de u$s113.700 millones con la diferencia entre exportaciones e importaciones.

Esos valores negativos se potencian en términos netos a más de u$s86.700 millones para la Argentina y  u$s227.300 millones para Venezuela, si se toman en cuenta las posiciones de reservas que tenían sus bancos centrales a fines de 2007, cuando asumió la presidencia la actual mandataria, y las divisas que generaron sus respectivos intercambios comerciales con el resto del mundo.

La mayoría de los países se han focalizado en mantener una posición relevante de moneda extranjera como reserva de valor, grado de cobertura de la economía frente a hipótesis de conflictos bélicos, o para enfrentar contingencias de sus balanzas de pagos por fracaso de sus cosechas o de crisis sistémicas de precios de las materias primas que más venden al resto del mundo.

Entre las excepciones se destacan los EEUU, el Reino Unido, Francia o Canadá, que mantienen niveles ínfimos en proporción a su capacidad de generar riqueza, porque cuentan con monedas que son atraídas como reserva de valor.

Setenta por ciento del mundo acumuló reservas

Los datos completos de las tenencias de reservas en oro y divisas de las 127 naciones que a fines de 2012 acumulaban en sus bancos centrales más de u$s1.000 millones, mostraron un aumento agregado respecto de 2011 de unos u$s800 mil millones, casi 7% de crecimiento, a u$s11,5 billones (millones de millones), equivalente a un 14% del PBI mundial, con 90 que superaron el nivel previo y 29 que cayeron, o se estancaron, como registró la Argentina.

Entre las que acusaron apreciables pérdidas en el último año se anotaron Siria 67%, Islandia 51%, Irán 32%, Macao 30%, Jordania 27%, Pakistán 24%, Ucrania 23%, Senegal 21%, Ecuador 16%, Marruecos 15%, Serbia 15%, Emiratos Árabes 12% y Hungría 8%, entre otros.

Pero en 2013, los datos disponibles para la Argentina y Venezuela indican que los dos pasarán a integrarse a ese pelotón de países que ven esfumarse sus tenencias de divisas.

Por el contrario, entre las naciones que se han caracterizado por fortalecer sus posiciones de moneda extranjera sobresalieron en el último año Suiza con u$s199.200 millones (60%), China u$s105.000 M (3%), Arabia Saudita u$s115.800 M (21%), Turquía u$s30.990 M (35%), Hong Kong u$s32.000 M (11%), Brasil u$s21.100 M (6%), Corea del Sur u$s20.600 M (7%), Libia u$s18.300 M (18%), Taiwán u$s17.900 (5%), México u$s17.800 M (12%), Qatar u$s16.370 M (97%), entre otros.

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