19 octubre, 2020

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La agricultura salva nuevamente la economía brasileña

Si hay un sector resistente en Brasil es el agropecuario. Una vez más, la producción agrícola ha servido de sustento del crecimiento de su Producto Interior Bruto. En 2013, el país creció un 2,3%, con un peso importante de la expansión del 7% de la agricultura y la recuperación de las inversiones. La actividad en el campo permitió que el PIB creciese a un ritmo mayor del que apuntaban las previsiones más pesimistas.

La cosecha prevista de grano para este año será de récord y está estimada en 193 millones de toneladas, lo que es un nuevo “seguro verde” para el resultado del PIB de este año. A pesar de la sequía en algunas áreas productoras sufrida al comienzo del ejercicio, la analista de la consultoría Agencia Rural Daniele Siqueira cree que eso no va a perjudicar al valor agregado de la agricultura en 2014, porque el área plantada también ha aumentado.

En el último trimestre, la economía brasileña volvió a crecer tras la contracción del 0,5% del tercer trimestre. Con ello, el país disipa los fantasmas de una eventual entrada en recesión, que técnicamente corresponde a dos o más trimestres consecutivos de contracción. La mejora de las exportaciones entre octubre y diciembre ayudaron a conseguir este avance con un alza del 0,7% durante el periodo. Aún así, el dato no es capaz de revertir el pesimismo de los especialistas. “Es un resultado mediocre que está muy por debajo del potencial de la economía brasileña. Para volver a crecer necesitamos un cambio de política, de discurso. Y nada dice que algo vaya a cambiar antes de las elecciones», dice Roberto Gianetti da Fonseca, vicepresidente del Conselho de Comércio Exterior da Federação das Indústrias do Estado de São Paulo (FIESP).

Y en 2014, la expectativa se repite. «Las previsiones de un crecimiento de entre el 1,8% y el 2,5% son lo más optimistas posibles. No hay cómo estar satisfechos. Es muy triste para el país, mientras vemos que algunos vecinos están creciendo con tasas del 4% o el 5%”, añade. El consumo de las familias subió un 2,3% durante el año, lo que supone el décimo crecimiento anual consecutivo. Sin embargo, es el menor desde 2003.

El ministro de Economía, Guido Mantega, atribuyó parte de las dificultades sufridas en 2013 al mercado externo. “Si no hubiera dificultades en la economía internacional sería diferente”, opina. Fonseca, sin embargo, discrepa: “Que hubo impacto internacional es un hecho, pero eso no justifica el desempeño mediocre. Podríamos tomar medidas compensatorias para mitigar eso. La producción y la demanda en el Brasil no sufrieron tanta influencia del mercado externo como otros países, como México o Malasia, por ejemplo».

Uno de los sectores con un pobre desempeño es el industrial. El año pasado creció un 1,26%. Para Vagner Alves, economista de la consultoría Franklin Templeton, es el lado negativo del PIB de 2013. “La recuperación del sector no fue buena, y continuará siendo mala a lo largo de 2014”, opina.

Fonseca, de la FIESP, va más allá. Recuerda que el país vive un proceso de desindustrialización –hay empresas migrando para Paraguay persiguiendo de costes industriales más bajos– compensado por las importaciones, que el año pasado crecieron un 8,4%. La industria depende también de la importación de insumos y la variación cambiaria afectó el sector, así como la competencia con productos del exterior. “En diez años, el cociente de importación subió del 16% al 24% del total de bienes y servicios consumidos en el país», dice Fonseca.

Para el socio y economista jefe del Banco Itaú Unibanco, Ilan Goldfajn, el anuncio del resultado no es un gran PIB, ni uno pequeño. “Representa un crecimiento medio y muestra también que no conseguimos salir mucho de esos niveles del 2%”, afirma Goldfajn. “Lo que vemos es que otros países de la región, como Colombia y Perú, no sufrieron caídas en su crecimiento tan grandes como Brasil”, completa. Él, sin embargo, cree que no es tan difícil que el país disminuya la distancia con relación a sus vecinos. Para eso, dice él, debe entregar los resultados de una política fiscal más apretada.

Goldfajn cita como un ejemplo que le gustó el anuncio del Gobierno de alcanzar una meta del 1,9% del PIB para el superávit primario de este año, con un corte de 44.000 millones de reales (casi 18.800 millones de dólares) del presupuesto. “Parece que están comprendiendo que van a tener que disminuir los gastos gubernamentales.” En la evaluación actual del departamento de economía del Itaú Unibanco, Brasil debe crecer 1,4% en 2014.

El economista jefe de la consultoría MB Associados, Sérgio Vale, cree que el resultado del crecimiento de 2013 significa una recuperación en relación a 2012, pero se debe principalmente a los números positivos del primer semestre del año. Si no fuera por las manifestaciones y protestas desencadenadas en todo el país, opina, el PIB podría haber sido más robusto. “No conseguimos llegar a un crecimiento ni del 3% en los últimos tres años. El mercado no está viendo los verdaderos cambios fiscales y monetarias que deberían aplicados, sino pequeños ajustes”, dice. “Hay un desgaste enorme en la confianza y la perspectiva de Dilma Rousseff gobernando hasta 2018, desgastada como ya está, apunta a un escenario complicado.”

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