20 octubre, 2020

FM Cosmos

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Contraataque fulminante de los paramilitares del chavismo

«Candelita que se prenda, candelita que se apaga». Nicolás Maduro parafraseó al ‘comandante supremo’ para lanzar una muy polémica orden a las UBCH (Unidades de Batalla Hugo Chávez) y a los temidos colectivos (brigadas de choque del chavismo): disolver las guarimbas (barricadas y disturbios) en sus barrios.

La llamada presidencial al ‘pueblo organizado’ fue traducido de inmediato. La Alcaldía de Mérida sufrió en la madrugada la embestida de colectivos paramilitares, quienes a tiro limpio destrozaron varias dependencias municipales, con el alcalde opositor refugiado en su interior. «Nos llama la atención que quedando la sede de PoliMérida (policía estatal, chavista) a 400 metros de la Alcaldía, el ataque durara 20 minutos y no hicieran nada.También cerraron el paso de la avenida Urdaneta para evitar el paso de vehículos durante el ataque. Los colectivos no sólo quemaron y destrozaron, atacaron a bala limpia», protestó el alcalde Carlos García.

El ‘contraataque fulminante’ (como lo bautizó el gobernador José Ameliach, uno de los militares más poderosos del chavismo)prosiguió ayer en la propia Caracas, con un nuevo respaldo, el de Diosdado Cabello, jefe del ala militar del chavismo: «Las UBCH es una fuerza que existe y está organizada. Van a defender la patria».

«Hubo dos fallecidos, un motorizado que estaba recogiendo los escombros y un guardia nacional, ambos con disparos en la cabeza.Les dispararon desde los edificios», resumió Cabello unos hechos que se están investigando. La Guardia Nacional tomó la zona, desplegando 25 tanquetas.

Exhortación a actos ilegales

Las protestas realizadas por organizaciones de Derechos Humanos, como Provea, no surtieron ningún efecto en el Palacio de Miraflores: «Con estas palabras, el presidente está incitando a la confrontación pueblo contra pueblo... Dicho llamado exhorta a la población a cometer actos ilegales e inconstitucionales, puesto que instruye a realizar actividades de orden público que sólo corresponden a órganos armados del estado».

Grupos de motorizados comenzaron la ‘limpieza’ de barricadas en distintos puntos de la capital. Su consigna: imponer el orden revolucionario.

Desde temprano la zona más afectada fue Los Ruices caraqueños, de clase media. Vecinos bajaron de sus casas para manifestar ytrancar la avenida principal con barricadas. Hasta allí se desplazaron alrededor de 500 miembros de los colectivos, a bordo de sus motocicletas. Y comenzó la batalla, primero a pedrada limpia. Después con balazos.

Los manifestantes se resguardaron en sus edificios, pero los paramilitares prosiguieron hasta allí su embestida. Amparados por la Policía Nacional Bolivariana, dispararon contra edificios y forzaron sus entradas. Medios locales confirmaron que desde alguna vivienda también se repelió la agresión. «Tremenda plomamentazón», como se describe en criollo semejante tiroteo.

«Hoy los colectivos están desatados, cumpliendo las órdenes que ayer [miércoles] les dio Maduro», acusó el abogado penalista Luis Izquiel. «Maduro tiroteó el diálogo. Habla de paz y manda a los colectivos a arremeter contra los manifestantes», denunció Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas.

Ruptura con Panamá

El contraataque chavista también tiene su versión internacional: la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Panamá.«Lacayo rastrero», insultó Maduro al presidente Martinelli recuperando el vocabulario que tantas veces esgrimiera el ‘comandante supremo’.

«Nadie va a conspirar impunemente para pedir una intervención contra nuestra patria, ¡ya basta!», añadió el primer mandatario, quien además prohibió a la OEA entrar en el país. La organización continental tenía previsto discutir ayer sobre el caso venezolano a puertas cerradas. El enroque de Maduro dificulta cualquier tipo de mediación o comisión.

diario el mundo

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