20 octubre, 2020

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Inédito trasplante en el Garrahan a un chico con un corazón artificial

El día de su cumpleaños número 16, hace 10 meses, Marcos recibió un dispositivo intratorácico que le permitió llevar una vida normal hasta el día del trasplante de corazón, realizado en mayo. Es la primera intervención de este tipo en América Latina
El día de su cumpleaños número 16, hace 10 meses, Marcos recibió un dispositivo intratorácico que le permitió llevar una vida normal hasta el día del trasplante de corazón, realizado en mayo. Es la primera intervención de este tipo en América Latina

El 6 de mayo, Marcos y el Hospital Garrahan fueron protagonistas de una intervención inédita para la región: el primer caso de corazón artificial intracardíaco en Latinoamérica que esperó el trasplante en su casa.

Nacido en Moreno, Marcos sabe de peleas largas y no solo por el kick boxing que practicaba. El último round fue hace 25 días y duró 13 horas: el tiempo que les llevó a los médicos del Garrahan quitar el corazón artificial al que vivía conectado y colocarle uno donado en Córdoba.
Diez meses atrás, exactamente el día de su cumpleaños, había entrado al quirófano para que los mismos profesionales le colocaran el novedoso dispositivo intratorácico que le permitió llevar una vida normal hasta el día del trasplante.
«Estamos frente a un hecho de gran trascendencia científica, el trasplante al primer paciente con corazón artificial intratorácico de la Argentina y la región, y de enorme importancia social: el hospital y la salud pública puestos al servicio de quienes más lo necesitan», celebró el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, y recordó que «también es un logro de toda la sociedad que cada día es más consciente de lo importante que es el acto de donar».
Marcos es el primer paciente pediátrico de la Argentina que esperó la intervención en su casa para un trasplante cardíaco: jugaba a la pelota, salía, visitaba a sus familiares y amigos.
Su vida era normal gracias al dispositivo que funciona a baterías y se porta en una riñonera a la cintura. La única precaución: salir a la calle con baterías suficientes para reponerla en caso de que hiciera falta.
El sistema de asistencia ventricular de flujo continuo, así se llama el dispositivo, hace circular la sangre reemplazando la parte enferma del corazón y funciona a pilas. Fue financiado por el Cucaiba y es el primero en colocarse en un paciente en América Latina. La técnica se utiliza en los principales centros de salud del mundo.
La operación
El operativo que culminó el martes 6 de mayo con el corazón latiendo en el cuerpo de Marcos se disparó un día antes, cuando a las 16:30 una llamada del Incucai informó que había un órgano disponible producto de una donación efectuada en Córdoba.
A las 18, otra llamada hizo estallar en llanto a Gladys (52), la mamá de Marcos. Por esos días, estaban alojados en la Casa Garrahan por controles.
«Justo iba a cometer un pecado«, confiesa Marcos, ahora, momentos antes de recibir el alta, «íbamos a salir a comer una hamburguesa y le avisan a mamá que había un corazón».
Los doctores Luis Quiroga y Hernán Antelo, además de instrumentadoras y anestesistas, partieron en un vuelo a Córdoba a las 22:30 para realizar la ablación. A esa misma hora, el equipo conducido por Horacio Vogelfang ingresó a Marcos al quirófano.
A las 7 de la mañana del 6 de mayo, el órgano llegó al hospital. Dos horas después, el nuevo corazón de Marcos comenzó a latir.
Para el servicio de Trasplante Cardíaco, liderado por los doctores Vogelfang y Gerardo Naiman, este no fue un operativo más. «La importancia del caso se debe a lo novedoso de la tecnología, que le permitió a Marcos desarrollar una vida casi normal hasta llegar al trasplante«, explicó el médico, «y también al hecho que, gracias a este dispositivo, la presión de los pulmones que estaba muy elevada debido a la enfermedad cardíaca bajó a niveles normales luego de los primeros cuatro meses de asistencia».
 

Marcos y los doctores Mamfrim. Elkik y Charroqui de las áreas de cuidados Intensivos e Intermedios.
Marcos y los doctores Mamfrim. Elkik y Charroqui de las áreas de cuidados Intensivos e Intermedios.

Corazón artificial

Marcos practicaba kick boxing, cursaba tercer año en la Escuela Media 10 de Moreno y trabajaba de ayudante de albañil con el papá. Un día volvió de competir con un dolor en el pecho, le faltaba el aire y se sentía cansado.
A la primera descompensación, lo llevaron al hospital de General Rodríguez, donde después de algunos estudios le dijeron que tenía el corazón grande. El diagnóstico: miocardiopatía dilatada. Su hermana Verónica insistió con llevarlo al Garrahan.
El adolescente se convirtió en el primer paciente pediátrico de América Latina al que se le implantó un sistema de asistencia ventricular, que hace circular la sangre reemplazando la parte enferma del corazón. Nunca antes se había usado en el hospital. El artefacto se colocó dentro del tórax, y de allí emergen unos cables que se conectan a baterías, que el paciente portó en una riñonera a la altura de la cintura.
«Tenía mucho miedo y no entendía nada. No sabía qué era un corazón artificial. El doctor Vogelfang me dijo que iba a poder tener una vida normal y me mostró una foto. Era eso o mi vida», dice Marcos.
«Esta es la principal ventaja de este sistema frente a los corazones artificiales como el Berlín Heart, que cumplen funciones similares pero que por su tamaño impiden la externación del paciente», explicó Vogelfang.
Agradecidos
Osvaldo (52), papá de Marcos, dice que cuando el hijo se despertó de la anestesia, después de la intervención, lo primero que hizo fue tocarse la cintura. «Vivía pendiente del aparato, a cada rato se lo tocaba y cuando volvió en sí preguntó: ¿ya me trasplantaron?«, dice imitando el gesto con la mano en la cintura. Marcos ya no tenía un corazón artificial. Ahora el órgano latía dentro suyo.
La cara de un médico sonriendo. Esa es la primera imagen que tiene después del trasplante. Luego, se acuerda que preguntó por su sobrino, uno que está en camino y ya tiene nombre: se llamará Agustín como lo bautizó él secretamente antes de entrar a la operación.
A casi un mes de vivir de nuevo, Marcos se siente sorprendido porque cuando camina no se agita. Dice que siente las manos como de otro y el corazón… «el corazón, es muy loco, pienso que tengo adentro algo de otra persona y le agradezco: al donante, a los doctores, a mi familia, mi novia, y a todos los que hicieron algo para que llegara hasta acá».
En adelante tendrá que llevar una vida con algunos cuidados: no podrá hacer deportes de contacto, pero tiene pensado terminar la escuela y estudiar para chef. Rounds de lucha, ya tuvo suficientes.
Fuente INFOBAE

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