29 octubre, 2020

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«El narcotráfico siempre va de la mano de la complicidad política»

0011385989   Durante sus días en Buenos Aires, el escritor mexicano Francisco Haghenbeck visitó la redacción deInfobae para presentar su último obra, La primavera del mal (Suma de Letras), que narra los comienzos del narcotráfico en su país en las primeras décadas del siglo XX y en el contexto de la postrimería de la revolución mexicana.
Basada en una larga investigación que el autor realizó planeando volcarla en forma de ensayo, la novela recorre el negocio de la droga y sus implicancias violentas en México y Estados Unidos entre 1931 y 1956. En sus páginas conviven personajes de ficción con reales, como los mafiosos Lucky Luciano o Bugsy Siegel o políticos mexicanos como el Presidente Miguel Alemán Valdés. Haghenbeck dedica varias páginas a ficcionalizar la política de control de venta de marihuana que intentó el Gobierno de Lázaro Cárdenas, similar en algunos aspectos a la que se está desarrollando hoy Uruguay y en varios estados de Estados Unidos como Washington o Colorado, en donde según se informó en los últimos días se recaudó 29,8 millones de dólares en impuestos desde que en enero se legalizó la venta con fines recreativos.
En esta entrevista, el autor habla de la relación del narcotráfico con el poder, del rol negativo que le asigna a los Estados Unidos en la política de drogas, y explica su crítica de la revolución mexicana. También ofrece una defensa cerrada de la literatura policial actual: «En este género entendemos mejor al ser humano, a las sociedades y al delito», afirma.
-¿Cómo fue el origen del narcotráfico en México?
Los chinos llegaron a final del siglo XIX por el ferrocarril de San Francisco y comenzaron a trabajar ahí. Cerraron la frontera en Estados Unidos y se vienen para México y traen con ellos el cultivo del opio y los fumadores de opio que era un gran negocio. Se empiezan a establecer en toda la frontera como para dar servicio a los norteamericanos y ahí es donde comienza este negocio en los años 20 y 30, hasta que se dan cuenta los mexicanos que hay mucho dinero ahí y se lo arrebatan de la misma manera que hoy se arrebatan entre los carteles: con violencia y matándose unos a otros. La matanza que narro en el primer capítulo existió y es la que considero el inicio de esta guerra violenta de drogas. Fue cuando los judiciales mexicanos le quitan el poder de las drogas a los chinos.
-La novela está ambientada en los años posteriores a la revolución mexicana, sobre la que los historiadores todavía discuten sus características y cuándo fue terminó. ¿Cómo era ese contexto social y político?
Nos han vendido que la revolución mexicana fue una revolución social. No es cierto. Eran cuarenta generales peleándose entre ellos por la silla presidencial. Era todo muy violento, hubo un millón de muertos. Los generales empiezan a buscar otras opciones cuando termina la guerra y terminan siendo gobernadores pero lo que ellos quieren es el poder y el dinero. Ahí es cuando empiezan a voltear hacia los negocios ilícitos y hacia el crimen, un crimen controlado por el mismo gobierno para empezar a hacer dinero no sólo con las drogas. Casualmente, les cae como del cielo la ley de prohibición en Estados Unidos y empiezan a hacer dinero con el alcohol y es ahí donde Estados Unidos, sin querer, desata este gran monstruo que hoy nos está atacando a todo el mundo.
-La violencia que narra en Ciudad Juárez y Sinaloa continúa hasta el día de hoy. ¿Qué cambió en estos ochenta años?
La violencia persiste desde la revolución en México. La gran diferencia es que antes sucedía en el campo, en las montañas y en las sierras que eran donde estaban los cultivos, y desde los 70 la violencia se vino a las ciudades y es cuando se hizo más visible. Pero la violencia en México siempre ha existido y es por la relación con la frontera. La frontera que tenemos ahí es nuestra bendición y maldición para toda la vida.
-¿Es posible el narcotráfico sin complicidad política y de los organismos de seguridad?
No creo. Van de la mano. Por eso me costó tanto trabajo encontrar esta información porque la historia del tráfico de drogas es la historia del poder en México. Y no sólo en México, en Francia o en Italia, donde también están sufriendo esta violencia. Siempre esta coludido el gobierno en este crimen y la razón es muy sencilla, hay mucho pero mucho dinero.
-¿Es el narcotráfico el que financia a la política o si en la política comienza el narcotráfico?
Hoy en día es el narcotráfico el que manda. En la sociedad que vivimos es el dinero el que manda y estamos hablando del negocio más importante del mundo hoy en día. Uno de los negocios que más dólares maneja es el narco. Seguro ellos son los que mandan.
-En la novela hay una crítica al rol de los Estados Unidos en materia de drogas ¿Usted tiene esa mirada?
En la novela también vemos el punto de vista norteamericano. Uno de los grandes errores de todos los ensayistas es hablar del tráfico de drogas sin ver a los norteamericanos. Todo viene desde Estados Unidos. Ellos mismos son los que motivan el negocio de las drogas. Existen las drogas porque para ellos son importantes. También es importante que en 1940 firmaron un tratado Roosevelt con el Presidente de México para cultivar el opio para la morfina que se iba a usar en la Segunda Guerra Mundial. Siempre han aprovechado la cercanía de México para hacer todo lo ilícito pasando la frontera. Hoy en día, y también en esa época, nunca agarraron a ningún narco norteamericano. Siempre los cargamentos de droga son en México, siempre los jefes son mexicanos pero la droga desaparece y aparece en las calles de Nueva York. Nunca han atrapado a nadie, esa es la hipocresía.
-¿Qué rol ocupó la mafia de Nueva York?
-La mafia italiana de Nueva York es un elemento muy importante en el libro porque Bugsy Siegel, el famoso mafioso que hizo Las Vegas, se fue a vivir a México casi tres años porque él era el que organizaba todos los cultivos de opio para mandarlo a Estados Unidos, todo a través de Lucky Luciano y de una mujer, que hoy en día se han dado cuenta que era la que manejaba el dinero, que se llamaba Virginia Hill y que era la amante del Presidente de México. Literalmente dormíamos con el enemigo.
-En el libro usted escribe: «La asociación de drogas con inmigrantes es rentable para el Gobierno de Estados Unidos». ¿Sigue siendo así?
Desde 1920 a la fecha nada ha cambiado. Inclusive la filosofía que nos impone Estados Unidos para América Latina es la misma. La política anti-drogas es la misma que pusieron en 1930 y era una política racista e imperialista. Creo que Estados Unidos ya se dio cuenta que esa política ha sido un gran fracaso. Es increíble, pero se está controlando más la marihuana en estados de Estados Unidos que en Latinoamérica. Hay más estados tratando de controlar la marihuana, no legalizarla, que en América Latina. En esos lugares donde se está haciendo control de marihuana ha bajado enormemente la violencia, como California, Washington o Colorado.
-Usted plantea que el ministro de Salud de Lázaro Cárdenas propuso algo similar en los años 30. ¿Es el mismo debate abre hoy el gobierno de Uruguay con la decisión del Presidente Mujica de controlar la venta de marihuana a través del Estado?
Él trató de controlar la marihuana, tratar a los adictos como si fueran enfermos y no criminales Fue un gran éxito en México, hubo disminución en las cárceles enorme, se pudo controlar el producto y cuando lo vendían pagaban impuestos. Era algo que funcionó muy bien y que por presión de Estados Unidos, que hizo un embargo de medicinas hacia México, tuvieron que echarse para atrás. Lo gracioso es que hoy, ochenta años después, Estados Unidos está haciendo la misma política en algunos estados. Es la misma discusión que plantea el Presidente Mujica. Y en Estados Unidos lo hizo La Guardia en Nueva York (NdelR: se refiere a Fiorello La Guardia que fue Alcalde de Nueva York entre 1934 y 1945), si uno lee los discursos de Mujica y los de La Guardia son lo mismo, son como calcados. Es que están a la vista las acciones y los resultados.
-¿Por eso usted escribe un diálogo en el que un narco dice «ustedes la quieren legalizar pero nosotros la necesitamos prohibida para que tenga un precio mayor»?
Exactamente. Esa frase es real, está tomada de un narco real que decía pierdo en el momento que la legalicen. Era un narco de hoy en día que decía que el día que el gobierno legalice la droga todo el mundo iba a dejar de consumir.
-En una escena del libro, el protagonista encuentra a su hijo fumando marihuana y después de pegarle le dice «o sos hombre o sos vaca, y nosotros queremos ser hombre para guiar a las vacas». ¿Ahí está resumido el objetivo del narco?
A esa escena le tengo cariño porque no estaba originalmente en el libro y la tuve que agregar porque yo mismo me pregunté cuáles eran las razones del narcotráfico y como nos veía una persona que se dedica al tráfico de drogas. En esa escena está lo que yo creo que piensa una persona así y creo que define muy bien la visión: aquí hay dos personas, a los que van a matar y los que vamos a matar.
-Usted tiene una larga trayectoria como autor de comics, ¿Cómo lo influyó en sus novelas?
Creo que sí, comencé escribiendo comics y lo hice durante más de diez años. Llegué a escribir Superman, que no sé si es algo de lo que hay que presumir o esconder. Eso te ayuda a escribir visualmente. Creo que un libro que cuando lo estás leyendo sientes que es una película o una serie, son los libros que te gustan y son divertidos. Los otros libros literarios, en donde las letras son unidas como un bordado perfecto, también son hermosos pero creo en la literatura de diversión. Es muy divertido y muy ameno poder leer y poder imaginarse las cosas y eso viene del comic, que es la unión de la imagen con la letra escrita.
-Llegó a Buenos Aires para participar del Buenos Aires Negro. ¿Cómo analiza la literatura policial que se está escribiendo?
Hay un gran cambio en la literatura policíaca, sobre todo en los últimos cinco años. Desde luego, la literatura policial es la más popular hoy en día. Los grandes éxitos son policiales, como Stieg Larsson, y creo que es porque es el género que mejor refleja a la sociedad y al humano. El gran cambio en el policial es que antes era ¿Quién es el asesino? Y hoy en día es ¿Por qué es el asesino? Lo que estamos tratando de entender es porque ocurre el crimen. En este género entendemos mejor al ser humano, a las sociedades y al delito, como en este caso con el narcotráfico.

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