23 octubre, 2020

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Corach: «No es cierto que es en esta década cuando se privilegiaron los derechos humanos»

corach de   Independientemente de sus virtudes y defectos como dirigente político, Carlos Corach se ganó un lugar en los libros de historia por su rol en la reforma de la Constitución de 1994. Dirigió laSecretaría de Reformas Institucionales desde las primeras semanas del gobierno de Carlos Menem, fue protagonista en las negociaciones del Pacto de Olivos –tiene el documento original colgado en una de las paredes de su estudio– y presidió la comisión redactora que terminó de moldear la ley más importante que rige la vida de los argentinos.

En una entrevista con Infobae, Corach resaltó la legitimidad del acuerdo político que derivó en la nueva Carta Magna, criticó los intentos de Menem por forzar una re-reelección y repasó anécdotas poco conocidas sobre los entretelones de una reforma que esta semana cumple 20 años.

-Existe la visión generalizada de que la reforma de la Constitución surgió de un pacto político para conseguir la reelección de Menem en 1995. ¿Usted cree que fue así?

Nosotros no improvisamos. No nos pusimos a trabajar en la reforma de la Constitución para lograr la reelección de Menem en 1995. Nosotros empezamos a trabajar mucho antes, en 1989 desde nuestro gobierno. Y habíamos trabajado también fuera del gobierno, en la época de la presidencia de (Raúl) Alfonsín, cuando se crea el Consejo Nacional para la Consolidación de la Democracia.

Durante el gobierno de Alfonsín hubo ciertas negociaciones entre el peronismo y el radicalismo, de las cuales participé. Allí ya se hablaba sobre la eventual posibilidad de una reforma constitucional, algo que por el momento en que se planteó ya era muy tarde. Era el final del gobierno de Alfonsín y luego, además, tuvo todos los sobresaltos de la última etapa del mandato.

Ahora, si la pregunta es si nosotros queríamos la reelección: sí, queríamos.

– ¿Era una condición necesaria para que avanzara la reforma?

No era una condición necesaria. Era uno de los aspectos que teníamos en consideración y que el doctor Alfonsín aceptó cuando acordó en el Pacto de Olivos los puntos a reformar. La condición fue que esos puntos estuvieran señalados en el acuerdo entre el radicalismo y el justicialismo de tal manera que la Convención Constituyente no pudiera avanzar más allá de ello.

– ¿Se llegó a plantear la posibilidad de un plebiscito?

Sí, en un momento dado se pensó en que la gente decidiera si quería una reforma constitucional. Al final no prosperó porque se acordó con el radicalismo.

– A 20 años de la reforma, ¿cuáles cree que fueron los aspectos más importantes?

Esencialmente, lo que fue extremadamente importante es algo de lo que no había antecedentes: una reforma constitucional acordada y con participación de todos los sectores políticos. Del radicalismo, del justicialismo, del Frente Grande. De todos. Fue una reforma legítima porque era la expresión clara de la voluntad de la sociedad argentina.

Me alegra mucho que hace poquitos días el doctor (Eugenio) Zaffaroni, un jurista muy respetado, haya señalado esa característica. Hasta ese momento, todas las reformas habían sido impuestas a la sociedad por distintas circunstancias. En 1853 fue impuesta por los vencedores de Caseros. En 1949, por la mayoría del peronismo, sin consulta y sin consenso. En 1957 fue realizada con la proscripción del peronismo.

– ¿Y en cuanto a los cambios que se realizaron en el articulado?

Entre las reformas básicas se destaca la sanción de una cláusula que imponía el dictado de una ley de coparticipación, que nunca se llegó a aprobar. Todavía estamos con la ley de coparticipación de Alfonsín. Para que se sancione una nueva ley se necesita el acuerdo de todas las provincias y de sus legislaturas, algo que no existe, porque cuando usted modifica la distribución de los fondos siempre alguien pierde y alguien gana. Pero da algunos criterios importantes de cómo debería ser la coparticipación.

Otro tema muy importante que sí está vigente y tuvo extraordinaria vigencia es el inciso 22 del artículo 75 de las atribuciones del Congreso. Le da jerarquía sobre la ley a un conjunto de tratados específicamente de derechos humanos que conforman un plexo de defensa extraordinariamente útil, amplio y de enorme influencia dentro de la estructura jurídica argentina y de todo el proceso de derechos humanos que vivió el país a partir de 1994. Porque no es cierto que es en esta década cuando se privilegiaron los derechos humanos. Los derechos humanos fueron elevados a la categoría constitucional y supraconstitucional en 1994.

Se creó la Auditoría General de la Nación con la obligación de que debe estar presidida por un funcionario sugerido por el principal partido de la oposición, por eso hoy está (Leandro) Despouy. Se limitó el período presidencial a cuatro años, con una sola reelección.

Y otra de las cosas importantes es la creación del Consejo de la Magistratura, una de las grandes reivindicaciones de la sociedad frente al sistema discrecional que le permitía al presidente elegir las ternas de jueces. Por supuesto que hay muchas críticas, pero son instituciones que tienen que ir madurando. Para ello se necesitan leyes reglamentarias adecuadas.

También les atribuimos a las provincias la propiedad del subsuelo, cosa que hoy está en debate por la ley petrolera.

Y durante el curso de la Convención Constituyente, Alfonsín me dijo que tenía miedo de que algún día modifiquen la Ley Sáenz Peña y el voto pase a ser voluntario, como sucede en los Estados Unidos y no vota casi nadie. Y efectivamente, lo pusimos en un artículo para garantizar el voto universal, secreto y obligatorio.

-¿Usted cree que en esta década existe una utilización política de los derechos humanos?

Es muy difícil apropiarse de esas causas. Y es muy transitorio. Usted puede apropiarse un mes, dos meses. Son cosas que pasan. Hay una tendencia de algunos sectores de hacer una utilización política. Pero en la medida en que esa pretendida utilización no interfiera en el verdadero ejercicio de defensa de los derechos humanos, yo no creo que tenga demasiada importancia que esto pase. Es intrascendente y transitorio.

– ¿Cuál fue el objetivo de la introducción de la figura del jefe de Gabinete?

La intención era limitar el poder presidencial y proveer al presidente de una especie de fusible para que en los casos graves, de crisis institucionales, el fusible no fuera el presidentesino, eventualmente, el jefe del Gabinete. O que el presidente pudiese concurrir al principal partido de la oposición para consolidar una situación difícil y decirles «señores, denme al jefe de Gabinete».

– O sea que los constituyentes pensaron en que la oposición pudiera designar al jefe de Gabinete.

Sí, que el presidente pudiera decirle a la oposición: «Bueno, señores, esta es una situación extremadamente complicada para el país y ustedes pueden sugerirme el jefe de Gabinete».

– ¿Cree que los gobiernos y los políticos que ocuparon ese cargo entendieron el espíritu de la norma?

No, no se entendió. Muy poco. Pero no es fácil. La Constitución tiene apenas 20 años. Falta. Pero no se ha entendido exactamente la voluntad del constituyente cuando creó la figura del jefe de Gabinete. Hoy el jefe de Gabinete prácticamente es un primus inter pares y no tiene la jerarquía constitucional que nosotros pensamos.

– ¿Cree que hoy están dadas las condiciones para realizar una nueva reforma?

No creo. ¿Cómo se demuestra si una Constitución es válida?¿Qué características debe tener para que la gente diga «esta es nuestra Constitución»? Que se cumpla, simplemente. Que la Constitución se cumpla por lo menos en su gran parte.

Resulta que los argentinos habíamos implementado un pensamiento equivocado por el cual la Constitución no se podía tocar. Era sagrada hasta 1994. Pero los mismos señores que decían que no se podía tocar eran quienes veían que la Constitución nunca se cumplía e íbamos de golpe de Estado en golpe de Estado, por ejemplo.

– ¿Qué recuerda de la negociación del Pacto de Olivos?

Les puedo contar una anécdota. Estábamos saliendo en un viaje presidencial. íbamos a India y Holanda. Era muy interesante. El día de la partida mandé mis valijas al avión presidencial y cuando estoy viajando a Ezeiza me llama Menem. Me dice: «Carlitos, no vas a venir«. «¿Cómo que no voy a ir?«, le pregunté. «Me habló Alfonsín y me dijo que confía en vos para las negociaciones; tiene absoluta confianza en vos y tenés que quedarte«, me dijo. Al rato corta Menem y me llama Alfonsín. Me dice: «Disculpe, pero yo creo que usted es fundamental porque yo tengo confianza en usted«. Y me quedé.

– ¿Quiénes fueron los principales dirigentes que estuvieron en las negociaciones?

Formamos un equipo integrado por el doctor (Alberto) García LemaEduardo Menem, y a veces venía (José Ramón) Bauzá. Con Eduardo Menem y (Luis) Beder Herrera, el actual gobernador de La Rioja, hicimos tres años de campaña a favor de la reforma de la Constitución. Recorrimos todo el país. Y radicales, venían Alfonsín, (Ricardo) Gil Lavedra, un senador de La Pampa amigo de Alfonsín, (Antonio) Berhongaray. (Enrique) Nosiglia intervino cuando nació el Pacto, en la casa de Dante Caputo, que no estaba. Estaba afuera del país.

– Tengo entendido incluso que Caputo se enteró después de la firma de las reuniones en su casa.

Sí. Se terminó de firmar en la Quinta de Olivos. Yo tengo el ejemplar original del Pacto de Olivos, me lo regaló Menem. Terminamos la negociación y hay una anécdota de color. ¡No había computadoras en Olivos! No sé, no había. Lo terminó pasando un oficial de la custodia en una máquina de escribir. Es muy curioso. Después nos sacamos la foto que está por todos lados y se hizo una reunión muy especial en Casa de Gobierno.

– Hasta el año pasado había dirigentes del oficialismo que impulsaban una reforma que permitiese un eventual tercer mandato de Cristina Kirchner. ¿Cree que hay similitudes con lo que sucedió en 1994?

En aquellas negociaciones jamás se habló de una segunda reelección. Por eso creo que el presidente Menem cometió un error muy importante cuando pensó en impulsar una segunda reelección, porque era políticamente y jurídicamente inviable. La Constitución es clarísima en ese aspecto.

– ¿Cuáles cree que fueron las cuestiones pendientes de la reforma?

Lo más importante es resolver el federalismo a través de una ley de coparticipación o como sea. El federalismo argentino no funciona. Todo el mundo lo dice. Pero nadie dice cómo debe funcionar y qué hacer para que se solucione.

El artículo 124 reconoce la posibilidad de crear regiones federales. Es un elemento muy importante que intentamos implementar, pero no alcanzó a articularse. El objetivo es crear una administración más moderna del federalismo. La Argentina es un país que no puede sostener 24 poderes ejecutivos, 24 poderes legislativos, 24 poderes judiciales y cientos de intendencias. Hay que racionalizar.

-¿Cuál fue el rol de Cristina y Néstor Kirchner en la Convención Constituyente?

La señora Cristina Kirchner intervino bastante en la comisión redactora que yo presidía. También estaba Elisa Carrió. No eran dos señoras fáciles de conducir.

– ¿Era difícil negociar con Carrió y con la Presidente?

Eran señoras que sabían de lo que hablaban. La señora Presidente tiene una muy buena formación jurídica. Y Carrió lo mismo, muy buena. No se las puede pasar por alto. Eran figuras muy importantes de la comisión redactora.

 

El doctor Kirchner tuvo una intervención en el principio, en la sesión preparatoria. Después creo que no lo volví a escuchar. Sí tuvo una actuación muy importante en la negociación con las provincias en el curso de la Constituyente, que tenía un plazo de caducidad. Lo que estaba sancionado en 90 días, quedaba sancionado. Y lo que no, no. Por eso había que trabajar mucho. Yo me instalé, vivía en Paraná. Alfonsín también trabajó muchísimo. Mucho, mucho, mucho.

Fuente INFOBAE

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