shutterstock_207178474   Hace pocos días mantuve una conversación con nuestro Principal Jefe Operativo de nuestra fundación agricultural en Chile. Estuvimos tratando el tema del agua, y me dijo que aproximadamente el 60% del Estado de California, USA, sufre actualmente la condición de “sequía extrema”. El 30% de dicho estado está ya padeciendo una “sequía muy severa”. Y el 10% del resto del estado solamente, padece una “sequía”.

En otras palabras, prácticamente todo el Estado de California -que representa la octava economía mundial- enfrenta hoy una muy severa faltante de agua.

Pero su Uds. piensan que esto es grave, China está por acceder al podio otra vez por otro tema.

Un estudio realizado por el Ministerio de Recursos Hidráulicos de China, arrojó como resultado que aproximadamente el 55% de los 50.000 ríos que poseía China hasta 1990 han desaparecido.

Es más: China ha estado sobre-explotando el uso de sus aguas a nivel freático en exceso de los 22 billones de m3/año; y sin embargo el consumo de agua per-capital es menor al de un tercio del promedio global.

¡Este dato es realmente sorprendente!

Mucho más que 400 ciudades de las más importantes de China padecen la falta de agua suficiente, y no menos de 110 de ellas ya sufren una “seria escasez”.

Beijing y otras ciudades del norte se aprovisionan de agua de los aquíferos subterráneos.

Durante los últimos cincuenta años China ha tenido que perforar cada vez más profundo para llegar al agua.

Pero este no es el único desafío que debe enfrentar China: es la logística. Más del 60% del agua en China se encuentra en la parte sur del país, pero es la parte del norte donde más se utiliza el agua al igual que a lo largo de sus líneas costeras.

Si consideramos que este país cuenta con prácticamente la quinta parte del total de la población mundial y que pronto pasará a ser la mayor economía del mundo, indudablemente que este problema se convertirá en uno global.

Por supuesto que los chinos saben de esto perfectamente y están intentando mitigar las consecuencias mediante la diversificación internacional, o como yo lo llamo: plantando múltiples banderas a lo largo y ancho del globo.

En este caso de China, se trata de “banderas de agua”.

Siendo que la manera más eficiente de ahorrar agua es la de NO usarla, la estrategia más sensata es la de importar productos y commodities de uso intensivo del agua. ¡Trigo y maíz son ejemplos perfectos!

China ha estado adquiriendo tierras a lo largo y ancho de Africa y Sudamérica; la semana pasada cuando visité Etiopía, pude observar que en las dependencias relacionadas con el comercio agrícola se movían cientos de delegados de China.

La meta es aumentar a producción china de alimentos, reducir su dependencia de los EEUU en cuanto a importación de granos, y reducir sus demandas domésticas de agua.

Y por cierto que China tiene capacidad suficiente para hacer esto. Pero muchos países no la tienen.

A nivel global, unas 2 billones de personas enfrentan un déficit de agua, y docenas de países se están viendo obligados a importar agua.

Históricamente el agua ha sido el recurso más importante en todo el mundo y ha sido el principal motivo de conflictos y guerras.

Ya los antiguos sumerios entraron en guerra por el control de las aguas en la Mesopotamia.

Hoy, el 47% de las tierras no-polares del mundo son bañadas por ríos que son compartidos por dos o más Estados simultáneamente. Y este factor está siempre presente y es una fuente latente de conflictos en potencia.

Es así que podemos verificar que en el Sudeste Asiático donde los países del Mekong se la pasan constantemente camorreando por quien tiene derecho a construir diques y/o explotar el uso de algún río.

Todos esos países, más Bangladesh, India y Myanmar están furiosos con los proyectos que tiene China para comandar per se los recursos hidráulicos río arriba.

En Etiopía, donde estuve hace pocos días, el proyecto del Gran Dique del Renacimiento Etíope sobre el Nilo Azul está causando una disputa diplomática muy importante con Egipto.

Los egipcios, por su lado, se consideran históricamente los “dueños originarios” del río Nilo, y además están necesitando desesperadamente el agua.

La disponibilidad de agua tiene enormes implicancias políticas, militares, económicas y sociales. Por tanto, sería realmente tonto tratar de esconder este problema “bajo la alfombra”.

Se me ocurre que miles de nuestros lectores tal vez vivan en una ciudad que padece una severa falta de agua. Es muy fácil ignorar el problema y confiar que lo solucionen los políticos. Pero este curso de acción es por cierto muy peligroso.

En primer lugar, junten agua. El agua se mantiene, de tal manera que Ud. no estará peor por contar con una cantidad ahorrada para el caso de algún pequeño problema de aprovisionamiento.

Es más, hasta podría tener sentido perforar un pequeño pozo en alguna zona donde se sabe que hay abundante recursos de agua per cápita (por ejemplo en Georgia, Uruguay, partes de Chile, etc.).

Y a los inversores les digo: adquirir alguna propiedad para producción agrícola en cualquiera de estas localidades, muy probablemente resulte ser una inversión excelente ya que muchas zonas del mundo que hoy son tierras agrícolas se irán secando.

Volveré sobre este tema más adelante.

Simon Black

Editor en Jefe de Sovereign Man

Shanghai, China

Traducción de Irene Stancanelli para el Informador Público

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