0011469210  Como sucedió en los paros anteriores, durante las evaluaciones que se realizan a lo largo de la jornada las visiones sobre el éxito de la movilización suelen variar según quién brinde los datos. Este caso no fue la excepción. Desde el sindicalismo opositor mantienen que el paro fue contundente, mientras que los representantes del Gobierno se niegan a llamarlo paro nacional.

Por la mañana, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, relativizó la adhesión: «Hoy el 75% de los trabajadores manifestaron su voluntad de trabajar no adhiriendo al paro propuesto por un grupo de sindicatos de dirigentes opositores».

Sin embargo, Capitanich aclaró que esta primera estimación la dedujo según «el número de sindicatos que adhirió (a la huelga) y el número de afiliados que tiene» ya que era muy temprano para tener datos oficiales. Recordó: «No paran el gremio de Comercio, con un millón de afiliados; la Uocra, con 440.000; la UOM, con cerca de 300.000 y UPCN, que tiene casi 300.000».

Luego fue el turno de Hugo Moyano de dar su versión. El secretario general de la CGT aseguró que el paro nacional «es categórico» y «un éxito» en todo el país. Muy contrario a los datos brindados por Capitanich, Moyano informó: «Tuvo un acatamiento del 80%».

Por supuesto, el sindicalista se encargó de criticar al jefe de Gabinete por sus dichos: «Él tiene la obligación de decir ese tipo de cosas y las dice, pero ustedes (por la prensa) lo han palpado en la calle: el paro ha tenido un acatamiento muy alto. La cifra que dan desde el Gobierno no tiene nada que ver con la realidad, que es la que vemos».

Por la tarde, en otra conferencia, Moyano volvió a sostener el éxito de la medida pero no entregó cifras: «No queremos dar porcentajes pero sí queremos hacer un profundo agradecimiento a los hombres y mujeres, trabajadores en general, por haber decidido acompañar en forma muy pero muy importante esta jornada de protestas que hemos realizado el día de hoy».

Y hubo un mensaje para Cristina Kirchner: «Ojalá la Presidente reflexione y se dé cuenta de que no pueden negar la realidad. No pretendemos que sea total, pero empiecen a dar respuestas en algunas cosas. Nos llevaría a una convivencia política para evitar medidas que seguramente se van a profundizar si el Gobierno no da respuesta».

En contraposición, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dio una conferencia de prensa en la cual se encargó de brindar los datos oficiales de acatamiento«En el Conurbano hubo entre el 55% y el 60% de presentismo; en la zona centro del país 80%; en la zona pampeana 65%; en la zona regional Cuyo 80%; en el NEA 85%; en el NOA 75% y en la zona austral 65%».

A partir de estos datos, el ministro fue contundente: «Lo que de ninguna manera se puede decir es que lo que hoy ocurrió sea un paro general ni mucho menos un paro nacional». Y apuntó contra los motivos del sindicalismo: «Han intentado producir el lógico daño económico que todos sabemos implica una medida de este tipo».

Algo a lo que hizo referencia Tomada, de lo que Moyano se desligó totalmente, fueron los hechos de violencia y vandalismo. El ministro no aludió a un culpable puntual, pero expresó: «Tengo una gran tranquilidad porque me consta que nunca son los trabajadores los que cometen estos hechos en contra de otros trabajadores».

Desde la Izquierda coincidieron con la mirada de Moyano y Barrionuevo. Héctor «Chino» Herberling, dirigente del Nuevo MAS, estuvo presente en un corte de la Panamericana y declaró: «El paro ha sido masivo y, más allá de los gremios que lo convocaron, una cantidad de fábricas pertenecientes a gremios oficialistas se plegaron al paro».

Acusaron que el Gobierno «compró» a la UTA para «carnerear el paro», pero indicaron que «los trabajadores no fueron a trabajar expresando la bronca que hay con el gobierno de Cristina y sus medidas de ajuste económico que afectan el nivel de vida de los trabajadores».

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