Cristina_Fernandez_72     La presidente Cristina Fernández descansará esta noche en un lujoso hotel italiano a la espera de ser recibida mañana por el papa Francisco.
Horas antes de que el avión que trasladó a la jefa de Estado desde Buenos Aires arribase a Roma, el Hotel Eden ya estaba listo para hospedar a la jefa de Estado. Un fuerte operativo de seguridad custodiaba el lugar. Y hasta se preparó un gran ramo de rosas blancas que Cristina recibió al pisar el hotel.
Situado cerca de la zona de Villa Borghese, una de las más exclusivas de la capital italiana, el Hotel Eden tiene una vista privilegiada a la Basílica de San Pedro. Cuenta con 121 habitaciones y un restaurante en la terraza.
Según su página web, la habitación más económica cuesta 230 euros, más impuestos, mientras que la suite presidencial está en 2.180 euros, más impuestos.
Sin embargo, no se informa el coste por pernoctar en la «Penthouse Suite», de 120 metros cuadrados. Seis pisos hay que subir hasta esa habitación, que tiene acceso con ascensor privado.
El hotel está ubicado a escasos metros de la Vía Veneto, la escalera de la Plaza de España y de Via Condotti, donde se pueden encontrar los locales de las marcas de ropa más exclusivas del mundo.
Durante su estadía en la capital italiana, la delegación argentina puede disfrutar de, entre otras instalaciones, un gimnasio y un spa.
«La Terrazza dell’ Eden sirve platos italianos epicúreos y ofrecen una lista de vinos para connoisseurs», destaca la web del hotel.
Cristina ya conoce íntimamente el hotel Eden. Se alojó allí el año pasado, durante su viaje a Roma para la ceremonia de inicio del pontificado del ex arzobispo de Buenos Aires.
En 2009, la mandataria se hospedó también en el hotel cuando viajó a Roma por la celebración de los 30 años de la mediación de Juan Pablo II en el diferendo limítrofe con Chile por el canal de Beagle. En esa ocasión, se reunió con Michele Bachelet y el entonces papa Benedicto XVI.
Reunión con el Papa
La reunión está cargada de fuerte expectativa, luego de que el sacerdote Guillermo Karcher, ceremoniero pontificio del Vaticano y uno de los colaboradores del jefe de la Iglesia, revelara que a Francisco le «preocupan la gobernabilidad y la sana democracia» en la Argentina.
Cristina llegó a Roma pasadas las 9 (hora argentina), tras partir anoche desde Buenos Aires. Una amplia comitiva de funcionarios, legisladores y jefes de La Cámpora acompañaron a la jefa de Estado, que intentará cosechar un respaldo papal para cuando el miércoles próximo pronuncie su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas contra los fondos buitre y el gobierno de USA.
La pelea que atraviesa el Gobierno con los holdouts y la crisis de la deuda podría ser un tema que traten ambos jefes de Estado mañana en la residencia de Santa Marta -el almuerzo será a las 13 (hora italiana)-. «Francisco tiene una posición y siempre fue crítico de los sistemas que no favorecen el bienestar de los pueblos», dijo Karcher días atrás. Y aseguró: «Es un almuerzo de trabajo, privado. No hay tiempos previstos. Durará lo que sea necesario. Todo está en manos de Francisco».
Consultado por la agencia ‘Télam’, el embajador argentino ante el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, señaló que «no es responsable que alguien diga que es lo que se va a tratar durante el almuerzo», aunque explicó que hay una «consonancia» entre las posturas de ambos mandatarios respecto del funcionamiento del sistema financiero internacional.
Según fuentes gubernamentales consultadas por el diario ‘La Nación’, Cristina tiene la certeza de que el papa Francisco está desencantado con el presidente norteamericano, Barack Obama, por no comprometerse a fondo con la pelea contra la especulación financiera global, pese a que había sido conversado entre ambos en abril último. Es por ello que descuenta que la habilitará a exhibir su apoyo ante la ONU.
Sin embargo, el padre Karcher dijo que el Papa está «preocupado por la gobernabilidad y sana democracia» en la Argentina. La Presidenta aprovechará para mostrar apoyo papal ante sectores del sindicalismo y la oposición de nuestro país a los que acusó de «preparar un estallido social para diciembre o antes».
La comitiva
La nutrida comitiva que llevó Cristina a Italia está compuesta por el canciller Héctor Timerman y los secretarios general de la Presidencia, Oscar Parrilli; legal y técnico, Carlos Zannini, y de Comunicación, Alfredo Scoccimarro.
También viajaron el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el senador Aníbal Fernández; el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, y los diputados Andrés Larroque y Eduardo De Pedro, jefes de La Cámpora; los intendentes Patricio Mussi (Berazategui) y Fernando Espinoza (La Matanza), entre otros incondicionales.
Con la reunión de mañana, la Presidente se quedará con el récord de visitas al Vaticano de un jefe de Estado en ejercicio. La primera vez que estuvo fue para la ceremonia en la que Bergoglio se convirtió en Francisco, en marzo de 2013, donde le pidió una gestión ante Gran Bretaña para iniciar un diálogo por las Malvinas.
La segunda vez que se vieron fue en Brasil. Aquella tarde en la que la Presidente llevó de colado a Martín Insaurralde, entonces su candidato en la provincia de Buenos Aires y hoy más cerca de Sergio Massa que de su proyecto.
La última vez que se vieron fue en marzo pasado, también para un almuerzo en Santa Marta. Según relató luego la Presidente, se refirieron a la situación del país y el mundo. El Papa cumplía por esos días el primer año de su pontificado y Cristina le entregó varios regalos, entre ellos un termo celeste y blanco.

 

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