23 octubre, 2020

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El descontrol fiscal hace más difícil la batalla por la Gobernabilidad

 

CRISTINA GOBERNADORES CLARIN
El tema fiscal es el eje del debate Nación/provincias, que por ahora sigue favorable a la Nación, que impone su autoridad financiera. Pero ¿podrá mantener esta gobernabilidad durante lo que resta del mandato de Cristina? (Foto Presidencia/NA)

   «A un año y tres meses de finalizar su mandato, sin posibilidad constitucional de ser reelecta y con la economía en un proceso de deterioro acelerado, Cristina Fernández empieza a lidiar con el típico desafío de los Presidentes que están por dejar el cargo (aquí y en otras partes del mundo): la gobernabilidad», advierten los economistas Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo, en un informe a sus clientes.

Ellos recordaron la trumática historia de las transiciones argentinas, acontecimientos que recuerdan que la democracia sigue en transición, lejos aún de consolidarse en los términos que exige una República: «En la historia argentina reciente, el desafío de la gobernabilidad fue más duro que lo que suele ser en otros países. Los Presidentes que se iban atravesaron transiciones traumáticas aunque mucho menos porque no podían ser reelectos y más por la situación económica objetiva: muy traumática Alfonsín (entregó el mando seis meses antes), menos traumática Menem (entregó en tiempo y forma), harto traumática De la Rúa (renunció a mitad del mandato). Hasta la “corta transición” de Duhalde en medio de la crisis económica e institucional de 2002 terminó antes de tiempo. El traspaso de Néstor Kirchner a Cristina Fernández se cuenta como una reelección. La actual transición hasta diciembre de 2015 será muy traumática: no al extremo de De la Rúa (crisis bancaria) o Alfonsín (hiperinflación) pero más que la de Menem (recesión con deflación).»
En el trabajo del estudio M&S Consultores, se señala: «Paradójicamente, el gobierno de Cristina Fernández definió gobernabilidad como prima hermana de la “institucionalización” de su proyecto político y económico. El oficialismo más puro brega por la ratificación del liderazgo personal de la Presidente no solo hasta fin de 2015 sino también en el futuro a partir de 2016. Se intenta proyectar su persona incluso por encima del candidato que gane la próxima elección presidencial. Se considera la contienda de octubre una competencia “cultural” más que electoral.»
Al respecto, se deslizan ejemplos de esa apreciación: «A partir de esta definición “política e intertemporal” de gobernabilidad, el objetivo oficial pasa por sancionar leyes que consoliden el proyecto político y económico “hasta el último día”, para trascender más allá del mandato que finaliza en 2015 (Pago Soberano de la Deuda, Abastecimiento, Moratoria Previsional, Hidrocarburos, el acuerdo financiero y de inversiones con China, etc.). Instrumentalmente, el oficialismo apunta a la gobernabilidad a través de planes sociales, sectoriales, subsidios y controles sobre la economía. No sacan a la macro del deterioro acelerado (al contrario, lo aceleran todavía más), pero intentan “fidelizar” la masa de votantes oficialistas de octubre de 2013
Pero Melconian y Santángelo recuerdan que, de todos modos, el futuro de “esta gobernabilidad más política que instrumental” dependerá de los resultados macroeconómicos.
En ese contexto, «en el próximo año y pico de transición hasta diciembre de 2015 la aceleración del deterioro macroeconómico volverá a imponerle al gobierno tomar medidas obligadas. El descontrol fiscal financiado excluyentemente con emisión monetaria y la escasez de reservas internacionales marcarán el pulso de los acontecimientos; todo en el marco de una recesión estructural fuerte y prolongada y una tasa de inflación en alza. Aunque el gobierno se resista y gane algún tiempo, al final vendrán nuevas medidas cambiarias (aceleración del deslizamiento del tipo de cambio nominal, otro salto como el de enero, experimentos informales de desdoblamientos, etc.).»
El estudio M&S rescata, desde hace tiempo, que la principal razón del deterioro acelerado que refleja la macroeconomía es el descontrol fiscal de un Tesoro con muy poco acceso al financiamiento. Este año, las necesidades financieras totales en pesos (el déficit primario más los pagos de deuda pública en pesos) llegarán a $ 200.000 millones. El déficit primario rondará $ 175.000 millones y los pagos netos de deuda llegarán a $ 25.000 millones.
«En los primeros 8 meses enero – agosto, las necesidades financieras del Tesoro sumaron alrededor de $ 85.000 millones: alrededor de $ 72.000 millones de déficit primario y los restantes $ 13.000 millones por pagos de la deuda en pesos. En el mismo período de 2013, las necesidades totales ascendieron apenas a $ 30.700 millones aunque con el mismo monto de pagos de deuda que en 2014», es una definición.
La siguiente: «O sea, el descontrol está originado 100% en la explosión del déficit primario. A su vez, la explosión del déficit primario se explica en su totalidad por la explosión del gasto público. Comparando contra enero – agosto del año pasado, los ingresos en realidad subieron más fuerte (34% anual versus 28%) pero se escapó el gasto (44,5% anual versus 31%). El diferencial entre lo que subió el gasto y los ingresos pasó de 3 puntos a 10 puntos. Tres cuartas partes de estas mayores necesidades en pesos del Tesoro fueron financiadas con emisión de moneda del BCRA. El cuarto restante se financió en partes iguales con la colocación de un Bono 2017 y ventas de activos de la Anses.» 
Para lo que resta del año (septiembre – diciembre), M&S calcula las necesidades en pesos del Tesoro en otros $ 115.000 millones para llegar a los $ 200.000 millones de agujero fiscal para todo el año. De nuevo, casi tres cuartas partes de este faltante serán cubiertas en los próximos meses con emisión monetaria del BCRA.  Con respecto al 4to. trimestre restante (alrededor de $ 30.000 millones) el Tesoro consigue financiamiento del sistema bancario por la colocación de un Bono, algún mecanismo financiero con el Banco Nación y raspando la olla de sus propios saldos depositados en el Banco Nación.
2 conclusiones:
> «Macroeconómicamente, el descontrol fiscal lleva al actual BCRA a absorber moneda y endeudarse para no terminar en descontrol monetario y a que el sistema bancario le preste al gobierno a costa de restarle financiamiento al sector privado. La variable de ajuste es el crédito: los bancos pasan a ser cada vez más acreedores del BCRA y del Tesoro y cada vez menos de las empresas y las familias. En este tire y afloje, el crédito al sector privado que hace un año y chirolas crecía más de 40% anual actualmente apenas lo hace al 20% anual.» 
> «En los próximos meses, la restricción crediticia se profundizará porque el Tesoro será una aspiradora de fondos para evitar que el uso de la “maquinita” se desmadre. El crédito al sector privado terminará 2014 creciendo apenas 10% anual (o menos si el BCRA intentara absorber más pesos). Una consecuencia será realimentar la recesión estructural en que está metida la economía.»

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