30 octubre, 2020

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Para no renunciar, Milani tiene que voltear hoy (29/12) al fiscal Brito

cristina-milani-ascenso800      César Milani tiene una única posibilidad: quitar de la causa judicial que lo compromete al fiscal Carlos Brito. No es fácil pero el jefe del Ejército Argentino tiene un gran poder y recursos suficientes. El problema es que, tal como sucede con Amado Boudou, su permanencia no sólo es gravosa para Cristina Fernández de Kirchner, que tiene sus propios problemas, sino que divide aguas hacia adentro del Frente para la Victoria.
Milani se encuentra muy comprometido, aún cuando intenta subestimar o deslegitimar los aportes del fiscal Brito en su contra.
De todos modos, más allá de la coyuntura, el mayor problema de Milani no es Brito sino el Centro de Estudios Legales y Sociales, de gran predicamento entre el kirchnerismo no peronista, y que cuestionará cualquier apartamiento de Brito ya que es el denunciante original en la causa que le quita el sueño al militar.
Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, reclamó que el polémico general sea apartado de su cargo. “Es hora que se ponga en claro la historia de este militar”, dijo Cortiñas en diálogo con radio La Red. Y opinó que la situación de Milani “mancha y deteriora la imagen del Gobierno”. 
Además, Cortiñas reveló que presentó un habeas corpus ante el juzgado de Instrucción N°23, a cargo del juez Roberto Oscar Ponce, por la desaparición de su hijo, Gustavo, ocurrida en abril de 1977. Ella aunta
En La Rioja, distintos organismos de Derechos Humanos también exigieron, con una movilización, la destitución y un juicio oral para el jefe del Ejército. En la marcha estuvieron presentes la madre de Ledo, Marcela Brizuela; su hija Graciela; y miembros del Grupo de Apoyo a las Madres de Plaza de Mayo.
El presidente de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, Carlos Lordkipanidse, también reclamó la renuncia de Milani: “Es la primera vez que el Ejército está a cargo de un experto en Inteligencia. Nosotros pedimos la renuncia, pero también que sea enjuiciado y que vaya a la cárcel. En el mejor de los casos a Milani lo van a sacar, pero quedarán todas las personas que designó en el Ejército”. 
Lordkipanidse también cuestionó la postura de Hebe de Bonafini y de Estela de Carlotto: es “una traición a la historia”. La primera llegó a entrevistar a Milani para un programa de televisión y esta semana se negó a hablar del tema. La segunda afirmó que “está bien” el pedido de indagatoria, pero advirtió que hay que probar las acusaciones en su contra.
El diputado nacional (UCR-Tucumán), José Cano, advirtió que la continuidad del general César Milani, al frente del Ejército, revela el doble estándar del kirchnerismo en materia de derechos humanos. Según el parlamentario, el militar debería ser relevado en forma inmediata tras confirmarse su pedido de procesamiento por la desaparición de un conscripto durante su paso por Tucumán en los años del Operativo Independencia.
“Hace tiempo puse a disposición la renuncia de mi banca si es que la Presidente podría mostrarme al menos un Habeas Corpus que hayan presentado, junto a su marido, para proteger a los perseguidos durante la última dictadura militar. Es obvio que no tienen nada para mostrar, porque sólo se montaron en la histórica lucha por los derechos humanos por conveniencia política. El caso Milani y la impunidad que se le busca asegurar al Jefe del Ejército así lo confirman. Es una gran hipocresía”, sostuvo Cano.
El diputado tucumano, junto al senador nacional (UCR-Jujuy), Gerardo Morales (ambos interlocutores del Frente Renovador), aportaron pruebas clave en el expediente que investiga la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo. “El pedido de indagatoria impulsado por el fiscal federal Carlos Brito por los delitos de encubrimiento de homicidio, privación de la libertad y falsedad ideológica del soldado Ledo  es la mejor noticia de esta Navidad. Milani debe rendir cuentas ante la justicia y la Presidente deber facilitar la investigación relevándolo de su cargo”.
Contra el fiscal
Sergio Farella escribió en la agencia Noticias Argentinas:
«El jefe del Ejército, César Milani, insistirá este lunes 29/12 con un pedido para apartar de la causa al fiscal federal de Tucumán, Carlos Brito, quien pidió su indagatoria la semana pasada acusándolo de encubrimiento del homicidio del conscripto Alberto Ledo, desaparecido en 1976.
Es la estrategia que encaró la defensa de Milani, incluso horas antes del pedido de indagatoria, por lo que no se descarta que su labor se haya filtrado o haya habido tareas de espionaje sobre lo que venía preparando el fiscal desde hace tiempo, según señalaron fuentes judiciales a NA.
(…) En base a una copia certificada de ese sumario que lleva la firma de Milani (el original nunca apareció), el fiscal lo acusó.
La defensa del jefe del Ejército afirma que el fiscal perdió la objetividad al basar su acusación en una copia certificada que ellos cuestionan como elemento de prueba, aunque recién lo hacen ahora y pese a que ese elemento estuvo incorporado a la causa siempre.
(…) Por ello, no creen casual que el lunes pasado se haya presentado la recusación, en base a cuestionar una prueba que estaba desde el inicio de la investigación que complica al jefe del Ejército.»
En defensa de Brito
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
«Nunca nadie desmintió que el general César Milani se haya convertido en el verdadero jefe del espionaje kirchnerista. Sin embargo, un fiscal federal de Tucumán, Carlos Brito, frenó ese pavoneo con la peor noticia que podía recibir el hombre fuerte de los militares argentinos. Pidió su citación a declaración indagatoria por la presunta participación en crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura. Esa clase de citaciones precede, en general, al procesamiento de los imputados.
El caso Milani deja sin respaldo moral a un discurso clave de la Presidenta, el de los derechos humanos, y es emblemático de los límites con los que comenzó a tropezar Cristina Kirchner.
Si hubiera un escaso sentido de coherencia en la acción presidencial, el jefe del Ejército debería dejar de serlo cuanto antes. La Presidenta comenzó a tomar distancia de su militar preferido cuando lo mandó al siempre locuaz Aníbal Fernández a decir que lo echaría si lo procesaran. No es suficiente. Muchos ex militares están presos por la responsabilidad de comando que tuvieron durante los años del régimen castrense. Es decir, ellos no cometieron crímenes, pero son responsables de los que sí cometieron sus subordinados. Milani era el jefe directo del soldado Alberto Ledo, quien, según el fiscal Brito, fue secuestrado y luego asesinado en Tucumán. ¿Pudo sucederle a Ledo el secuestro y el crimen sin que Milani se enterara? Imposible.
La única defensa política que ensayó el Gobierno sobre Milani es que en aquellos años era muy joven. Entre Milani y el marino Alfredo Astiz hay una diferencia de sólo tres años. Según se estableció en varios juicios a militares, la dictadura enviaba a oficiales muy jóvenes a hacer tareas de inteligencia y, en muchos casos, a perpetrar los crímenes. Milani y Astiz eran oficiales de inteligencia, lo mismo que el ex mayor Ernesto Barreiro, preso en Córdoba desde hace varios años. «Si yo estoy preso, Milani debe estar preso», dijo hace poco Barreiro, quien ofreció indicar lugares donde fueron enterrados presos asesinados.
Milani, como en su momento Amado Boudou, obligó a la Presidenta a forzar más allá de lo explicable todas las instituciones constitucionales. Las dos cámaras del Congreso votaron la expropiación de Ciccone al solo efecto de esconder las correrías del vicepresidente y sus testaferros. El Senado, por su parte, aprobó con la mayoría cristinista el ascenso de Milani a teniente general, el grado más alto del Ejército. Esos senadores se resistieron, mascullaron algunas broncas y hasta consiguieron alguna dilación. Pero al final aprobaron el ascenso de Milani. (…)».
Igual que Boudou
Ricardo Kirschbaum en el diario Clarín:
«Desprenderse del general Milani no es simple para la Presidenta. El jefe del Ejército se ha convertido en una pieza central de la inteligencia oficial y representa, al menos en el terreno simbólico, el respaldo militar a la gestión kirchnerista. Tiene, además, alguna similitud con el encolumnamiento que Hugo Chávez logró en Venezuela con las Fuerzas Armadas, aunque en la Argentina está a gran distancia de aquel aferramiento ideológico. No obstante, Milani ha logrado lo que ningún otro jefe del Ejército: aprovechar la confianza que le dispensa Cristina para conseguir más presupuesto y armar un aparato de inteligencia sobre el que, se sospecha, la Presidenta confiaba más que en el que le proporcionaba la ex SIDE, hoy de nuevo en manos “leales”.
La reorganización de la Secretaría de Inteligencia implicaría, también, un reordenamiento de los equipos de abogados que atienden los cada vez más numerosos casos por corrupción que se abren o reactivan en Tribunales. (…)
El teniente general Milani pertenece al círculo más pequeño de incondicionales. Esa condición le garantizó, hasta ahora, una defensa irrestricta ante la grave acusación de haber participado en la desaparición de un soldado riojano en 1976. Sólo una leve sospecha, en otros casos, significó la baja de otros oficiales o la acción fiscal inmediata en su contra. Pero hubo otro standard para juzgar la conducta del actual jefe del Ejército: fue ascendido y protegido por el oficialismo, aunque con algunas defecciones y evidente incomodidad de unos pocos. El fiscal que no lo acusó fue confirmado por el Senado y sonó a premio político. (…)
Milani es para algunos sectores kirchneristas un peso insoportable. A la acusación por la desaparición del soldado Ledo, se suma una investigación por enriquecimiento ilícito, una figura que alcanza a otros funcionarios que están siendo enjuiciados: Boudou es la figura emblemática de ese elenco estelar. (…)».

fuente URGENTE 24

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