Editorial por Andrés Zarzuelo
Editorial por Andrés Zarzuelo

Un destape judicial que promete ofrecer a sus actores una camino incierto que sigue entre quedar en la nada -una causa- o que el peso de la ley caiga con la responsabilidad correspondiente. Violencia, encubrimiento, mentiras…se resume en la situación de la mujer denunciante, que ve cómo se diluye el asunto por, posiblemente algunos arreglos negros pre existentes y favoritismos.
La violencia tras las discusiones y la forma en la que se comportaba este secretario era siempre igual, sus reacciones, típicas en términos vulgares, de un loco, de hecho así se lo apoda.
Las pruebas arrolladoras de una mujer que vivió en carne propia una denuncia que ella ha efectuado contra un secretario de juzgado y esa causa a la que cambiaron de carátula, quedando a 6 meses de la denuncia como de anónimo y además archivada:
quién hace cumplir la ley? a quién recurrir?
Son algunas de las dudas que quedaban por preguntarle en tal caso al Presidente de la corte -entre asuntos generales de justicia- pero que no ha respondido hasta ahora, dado que su secretario de prensa había dicho que no habría problema y se estaría comunicando conmigo: todavía espero.
El relato y las fuentes son meramente confidenciales, amparado en el derecho de reserva de fuentes. Para consultarlo, podrá hacerlo en las vías correspondientes, a fin de aclarar algunas de las situaciones y hechos objetivos acaecidos.
Para finalizar, el caso es todo un espectro de sombras: abandono persona, agresiones de parte del secretario de Juzgado a una mujer con discapacidad motriz y encubrimiento hacia otra mujer que, amenazó a la denunciante de muerte -de la cual se piensa que está ligado y fue su pareja, engañando a la denunciante-. La denunciante dijo por último la frase, al notar el grado de impunidad que, plantea lo siguiente «es como si un médico no pudiera practicar una operación a otro médico cuando tiene una enfermedad terminal».
Acá pasa exactamente igual y los empleados de la justicia, si no se hace justicia, vayan las paradojas, estará el pueblo cada día más descreído de éste poder del estado y es un principio del agotamiento del contrato social.

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