-gils_carbo«Encárguense. No la quiero en mi gobierno.» La orden fue de Mauricio Macri y su gente empezó a trabajar. La tarea no era fácil: había que conseguir la renuncia de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, o echarla.
Pasan los días y todavía no lo tienen resuelto. La ley del Ministerio Público dice que hace falta un juicio político para removerla, pero el nuevo gobierno no tiene las mayorías necesarias ni intenciones de intentar ese camino. Redactaron entonces un decreto de necesidad y urgencia (DNU), que ya está listo y en poder del ministro de Justicia, Germán Garavano, informaron fuentes del macrismo. La opción del decreto es algo que estudiaban desde hacía tiempo Ernesto Sanz (antes de anunciar que se volvía a Mendoza), el diputado Pablo Tonelli y otros miembros del equipo de Pro. «Ya está escrito y largamente justificado», dijo a LA NACION una fuente que conoce el texto del proyecto de DNU. No está decidido todavía que se vaya a recurrir a él.

La primera opción era conseguir la renuncia de Gils Carbó. Pero lejos de una salida consensuada, la pelea está cada vez más caliente. Ella dice que si esperan que renuncie es porque no la conocen y hace alarde de haberse enfrentado, siendo fiscal, a Clarín y Néstor Kirchner, los dos juntos, cuando se opuso a la fusión de Cablevisión con Multicanal. Argumenta ante quienes la visitan que si reforman la ley para sacarla o la corren con un decreto estarían dando un «golpe institucional»; dice que podría recurrir a los tribunales y que va a ser un escándalo internacional. Por el momento, sólo lo dice en privado. Espera que Macri mueva primero.
Fuentes cercanas a ella afirman que el flamante ministro Garavano, con quien todavía no habló, le dijo a gente de su equipo con la que sí se reunió: «No llega a fin de año». Cuentan también que antes había recibido invitaciones más sutiles para irse.

Garavano no se siente muy cómodo en estos menesteres. Él hace saber que lo suyo son las «políticas publicas», no las negociaciones de este tenor. Prepara un proyecto de reforma de la ley de Ministerio Público que limita las atribuciones del procurador y que le pone un plazo a su gestión. Gils Carbó ya les dijo a los suyos que se va a negar a que le apliquen una norma semejante a ella. Según la procuradora, sólo podría regir para quienes la sucedan en el cargo.

En paralelo, otro que exige la renuncia de Gils Carbó es el líder del gremio de los judiciales, Julio Piumato, enfrentado con el Gobierno. Ayer, encabezó una marcha desde el Palacio de los Tribunales hasta la sede de la Procuración de la calle Perón. «Si tiene vergüenza, tiene que renunciar -le gritó desde la calle-. Convirtieron a la Procuración en un apéndice del Poder Ejecutivo, incumpliendo la Constitución, que le exige ser un órgano independiente.»

Gils Carbó no estaba en su oficina. Ayer se había mudado, por el día, al petit hotel que tiene la Procuración en la calle Guido. «Debería estar haciendo la valija», dijo Piumato. «Si no renuncia, el gobierno la saca con una ley o un DNU porque la inamovilidad no está prevista en la Constitución sino en la ley, y una ley se modifica por ley o por decreto», afirmó. «La sacan por decreto o por conferencia de prensa, como a Righi», se sonrió. El caso de Righi es diferente: después de una conferencia de prensa en la que Amado Boudou apuntó contra él, renunció.

La Constitución Nacional dice que el Ministerio Público es «un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera» y que sus miembros «gozan de inmunidades funcionales e intangibilidad de sus remuneraciones». A diferencia de lo que pasa con los jueces de la Corte, no dice cómo se remueve al procurador. Por ende, eso se previó por ley. La ley orgánica del Ministerio Público, de 1997 estableció que al procurador se lo echa con el mismo sistema que a los jueces de la Corte.

No hay dudas de que la ley podría modificarse, pero crear el nuevo sistema por decreto y decidir que al procurador en funciones lo pueda remover el Poder Ejecutivo es algo que genera resistencias incluso dentro de Cambiemos. Los más esperanzados de Pro dicen que Gils Carbó está quebrada. Ella, que hoy será la anfitriona del encuentro anual de fiscales en Open Door, avisa en cambio que piensa dar la pelea hasta el final.

 

fuente LA NACIÓN

Comments

comments