MACRI.CRISTINALa jura de Federico Pinedo como presidente provisional del Senado -asumirá el cargo el próximo jueves 10- se erigió ayer en el icono más potente de una sesión preparatoria de la Cámara alta, que ofreció un adelanto de la nueva etapa en la vida institucional argentina que se vivirá con la asunción de Mauricio Macri.
Más allá de la jura de 28 nuevos senadores -24 fueron elegidos en octubre- y la designación de sus futuras autoridades, el recinto del Senado se convirtió en el reflejo de la inexorable retirada del kirchnerismo tras 12 años de ejercicio del poder.

Lejos de las estridencias militantes de la Cámara baja y de la sorda disputa por el traspaso de mando, el Senado ofreció ayer un espectáculo de madurez política, en el que el jefe del bloque del Frente para la Victoria (FPV), Miguel Pichetto (Río Negro) ofrendó al futuro oficialismo los cargos de conducción del cuerpo.
«Nuestro bloque, que es el de la mayoría, ha resuelto que el del presidente provisional del Senado es un espacio que debe acompañar al partido de Gobierno, por lo que debe ser el partido de gobierno el que debe definir el nombre para la presidencia provisional», dijo Pichetto.

Éstas fueron las palabras clave para que Gabriela Michetti, todavía en su rol de senadora de Pro, propusiera a Pinedo para ocupar ése casillero, segundo en la línea sucesoria presidencial. «Agradecemos el gesto y la generosidad que ha tenido el bloque oficialista porque sabemos que tienen más votos y podría haber decidido otra cosa», devolvió gentilezas la vicepresidenta electa.

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El clima de cordialidad que imperó ayer llegó al extremo de que Amado Boudou fuera despedido con palabras cálidas y elogiosas no sólo por el kirchnerismo, sino también por muchos bloques que lo atosigaron durante el último año pidiéndole la renuncia, a medida que avanzaban sus complicaciones judiciales.

«Le deseamos una venturosa vida futura», le dedicó Ángel Rozas (Chaco), nuevo jefe de la bancada radical. En la misma línea se manifestaron Adolfo Rodríguez Saá, por el peronismo disidente, y Michetti.

Antes de jurar como presidente provisional, Pinedo tuvo que asumir su banca como senador. Lo hizo en lugar de Diego Santilli, vicejefe electo del gobierno porteño.

Minutos antes, y también en reemplazo de un senador que renunció para ejercer un cargo ejecutivo en su provincia, juró Virginia García (FPV-Santa Cruz), cuñada de Máximo Kirchner. La joven, que ocupará la secretaría parlamentaria del bloque del FPV, se convirtió en el primer miembro de La Cámpora que ingresó a la Cámara alta. La siguieron Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), Ana Almirón (Corrientes) y María de los Ángeles Sacnum (Santa Fe), quienes a la fórmula de juramento le sumaron invocaciones a «Perón y Evita», a «Néstor Kirchner» y «a los compañeros que dejaron la vida por la causa de la liberación nacional». Sólo la correntina se acordó de Cristina Kirchner en su dedicatoria.

Ayer juraron los nuevos senadores, tres por distrito, de Mendoza, Chubut, Corrientes, Tucumán, Santa Fe, Catamarca, La Pampa y Córdoba. En la nómina figuran José Alperovich, quien volverá así al Senado luego de tres mandatos como gobernador de Tucumán, el santafecino Omar Perotti y Julio Cobos, que volverá a la Cámara alta, aunque ahora como un senador más.

En la primera fila de invitados se encontraban José Manzur, sucesor de Alperovich; el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey -juró su primo y vicegobernador de Catamarca, Dalmacio Mera- y el gobernador electo de Mendoza, Alfredo Cornejo, socio político de Cobos.

El FPV eligió a Gerardo Zamora (Santiago del Estero) para ocupar la vicepresidencia del cuerpo; mientras que la UCR y el PJ disidente se quedaron con las vicepresidencias primera y segunda, cargos que ocuparán Juan Carlos Marino (La Pampa) y Carlos Reutemann (Santa Fe).

 

fuente LA NACIÓN

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