2125804h765«Muchos usan la palabra por la mística que tiene». «Es una cuestión semántica». «Es resistencia desde otro punto de vista». «No sería la resistencia de los 70 porque estamos en otro contexto». Así trataron justificar el uso de la expresión «resistencia» las organizaciones kirchneristas Concertación Forja, Movimiento Evita, así como militantes del FPV no agrupados. En los últimos días, la palabra apareció en la voz de muchos sectores del oficialismo que rechazan la victoria del líder de Cambiemos, Mauricio Macri.
Para la historiografía, la palabra «resistencia» se refiere a la lucha civil en los momentos de quiebre democrático. Denomina el período de proscripción del peronismo entre 1955 y 1973, pero también la lucha civil contra la dictadura del general Francisco Franco en España en la década del 30 y contra el nazismo en varios países de Europa en la Segunda Guerra Mundial. También dio nombre a la postura de las Madres de Plaza de Mayo durante los 90 ante las medidas de indulto del gobierno de Carlos Menem.

El día del ballottage, cuando ya era un hecho que el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, había perdido la elección contra Macri, el dirigente de La Cámpora y diputado nacional, Andrés «Cuervo» Larroque, conversaba con militantes en la Plaza de Mayo. «¿Ahora qué viene Cuervo?», le preguntaron, según pudo presenciar LA NACION. «Ahora hay que aprender a hacer resistencia, muchachos», respondió. Este medio intentó sin éxito comunicarse con La Cámpora y otras organizaciones kirchneristas como Kolina, que dirige la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner y Miles, de Luis D’Elía.

«No pensamos que sea una etapa de resistencia porque este es un gobierno democrático», analizó el diputado nacional Fernando «Chino» Navarro consultado por este medio. «La resistencia es en dictaduras, contra gobiernos que arrasan con la voluntad de un pueblo. Este gobierno todavía no empezó. Esto no significa que seamos ingenuos. Estamos ansiosos y preocupados esperando las primeras medidas».

Aunque agregó: «No se puede hacer un análisis en el marco de una palabra. Esto es una cuestión semántica. Yo no voy a usar la palabra resistencia porque interpreto que no es el contexto. Pero esta es nuestra posición. Habrá otros espacios que piensen distinto. En Evita no somos un grupo monolítico».

Desde las bases de la militancia, la palabra prolifera en asambleas barriales kirchneristas, en discusiones en los lugares de trabajo, entre amigos, colegas y familiares. «Resistencia es algo que nos surgió a los compañeros cuando nos miramos a la cara después del 22 [de noviembre]. Resistir ante el embate, la palabra nos salió a todos. Aunque no sería la resistencia de los ’70, es otro contexto», admitió en diálogo con LA NACION un funcionario del Ministerio de Trabajo de 28 años que se considera kirchnerista y usa la palabra «resistir» para referirse a la etapa política que viene de la mano de Cambiemos.

«Resistir es organizarnos en grupos y sindicatos. Está claro que si tocan a uno, saltamos todos», agregó sobre los puestos de trabajo en la cartera que dirige Carlos Tomada y quedará en manos de Jorge Triaca. Temen despidos masivos de parte del nuevo gobierno, que prometió «echar a todos los ñoquis».

La emblemática palabra también abunda por estos días en las redes sociales. Resistiendo con aguante es un grupo de Facebook «nacional», que empezó hace semanas y tiene más de 500 mil participantes. Allí los usuarios discuten estrategias de cara a los meses que seguirán al traspaso de mando entre Macri y Cristina Kirchner el 10 de diciembre.

También se crearon varios «subgrupos» con base en distintas ciudades o provincias y menor convocatoria (un promedio de 2000 miembros). El organizador del grupo de la Ciudad («Resistiendo con aguante CABA»), Eugenio Luis Germino, dijo a LA NACION: «Esto viene de una autoconvocatoria militante porque la dirigencia no se movía. Es algo descentralizado. La resistencia significa para muchos algo asociado con la resistencia peronista. Otros piensan que es contra ciertas medidas. Hay de todo», explicó y luego sintentizó: «Para mí, es oponerse a la política que va a implementar Macri. Organizarse, discutir, crear consensos».

Días después del ballottage, la titular de Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, sostuvo durante la ronda: «Nosotros dejamos las Marchas de la Resistencia cuando no estaba más el enemigo en la Casa de Gobierno, Néstor [Kirchner] era nuestro amigo. Pero ahora que volvió el enemigo hacemos esta marcha para que el viernes 11, cuando venga a la Casa de Gobierno nos encuentre aquí, al pueblo marchando, repudiando su presencia en esta casa y a ellos, que hablan de legalidad y hacen todo ilegal». Su declaración contra Macri despertó fuertes críticas de parte de la oposición. Muchos la consideraron antidemocrática.

Poco después, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, también afín al Gobierno, lanzó un comunicado de prensa que no mencionó a Bonafini pero aludió a sus dichos. «Coherentes con nuestra trayectoria, y como organismo de derechos humanos, repudiamos con firmeza cualquier expresión verbal o acto que atente contra la vida democrática y las instituciones de la República. Sostenemos las conquistas sociales ganadas en estos 12 años, y reafirmamos nuestros principios fundacionales, basados en la Memoria, la Verdad la Justicia», sostuvo la organización que dirige Nora Cortiñas.

El subsecretario de Presidencia de la Nación, Gustavo López, líder de la organización radical-kirchnerista Concertación Forja, coincidió con Navarro: «Algunos usan la palabra resistencia, yo no la uso. Tenemos que usar más bien la palabra oposición. Desde otro punto de vista. Con la mayoría en el Senado que nos dio la voluntad popular. Resistencia tiene una connotación histórica que no es actual. Perdimos la elección sin proscripción. Muchos usan la palabra por la mística. Pero tenemos un rol institucional y político. En todo caso, la resistencia se ejercerá en los lugares institucionales que el pueblo concedió».

Falta menos de una semana para que empiece el gobierno de Macri y reina la expectativa, no sólo acerca de la nueva gestión, sino de la flamante oposición que durante doce años fue oficialismo.

 

fuente LA NACIÓN

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